jueves. 23.05.2024
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La Revista Blanca | Fundación Anselmo Lorenzo

Una cuestión que nos parece muy importante de tratar monográficamente por parte de la historiografía tiene que ver con el suicidio en relación con los problemas sociales, y su visión desde el movimiento obrero.

Hemos realizado alguna incursión puntual en el pasado sobre la cuestión donde, desde la perspectiva socialista, se denunciaron hechos concretos acontecidos en los años treinta del pasado siglo.

La mala organización social, ahí estaría la causa de todos los suicidios, en conclusión. En una sociedad justa, donde imperase la igualdad, el suicidio, según esta tesis, desaparecería

En esta ocasión, en cambio, nos dirigimos hacia el anarquismo para comentar una interpretación realizada sobre las causas del suicidio en la sección de la “Tribuna del Obrero” en La Revista Blanca, en sus inicios, en el verano de 1900, con un trabajo de Francisco Navés.

El artículo lleva por título “Causas de la frecuencia del suicidio en nuestros días”. Al parecer, según el autor esa era la pregunta de religión, contenida en el programa que estudiaban los maestros en sus ejercicios de oposición. La contestación de uno de los teólogos establecía que la causa principal era la falta de educación e instrucción religiosa sobre una “descreída sociedad”.

Pero Navés consideraba que esa era una interpretación falsa. En primer lugar, todas las escuelas españolas, menos las privadas laicas, impartían “Doctrina cristiana e Historia sagrada”. Pero, además, la presencia del clero era muy alta en todos los sitios y ámbitos de la vida española. Era, por lo tanto, “irrisorio” considerar que la frecuencia del suicidio en España era por falta de enseñanza de la religión.

Las causas del suicidio eran otras. Para nuestro autor, y por orden de importancia, las razones eran la siguientes:

1. Por carencia de medios para poder mantenerse, por el hambre.

2. Por cuestiones sentimentales.

3. Por pérdidas de capitales en la Bolsa.

Así pues, la principal causa estaría vinculada, en este enunciado de factores, por problemas económicos que generaban hambre. La desigualdad social era, en último término, la verdadera causa del suicidio.

Pero Navés también reflexionaba sobre la causa sentimental desde una perspectiva social. Consideraba que los problemas de los amores contrariados tenían su origen en aquella época en las distintas posiciones sociales de los amantes. Así pues, de nuevo “la mala organización social” estaba detrás de los suicidios.

Los suicidios debidos a las pérdidas en la Bolsa tenían su origen en el valor que la sociedad daba al dinero, valor que superaba al del hombre, lo que no sucedería, siempre según nuestro articulista, en una sociedad justa.

La mala organización social, ahí estaría la causa de todos los suicidios, en conclusión. En una sociedad justa, donde imperase la igualdad, el suicidio, según esta tesis, desaparecería.

Hemos consultado el número del 15 de agosto de 1900 de La Revista Blanca.

La interpretación obrerista sobre el suicidio en 1900