martes. 21.05.2024
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Madrid 1920. Antigua calle de Alcalá. Imagen Flickr. (*)

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@Montagut5

El doctor Milla, que escribió de forma regular en los años veinte en El Socialista, planteó una reforma de la Beneficencia Municipal de Madrid en beneficio de la asistencia sanitaria en la capital, en el año 1922. Este artículo quiere mostrar al lector actual este proyecto de sanidad pública, basado en la idea de que la salud era un derecho.

Se partía de la constatación de que la Beneficencia Municipal en materia sanitaria no funcionaba, a pesar de la competencia de su cuerpo médico. No podían cumplir su misión porque no se contaba con medios.

La asistencia médica domiciliaria de los vecinos sin recursos, atención preferente de los Municipios, se intentaba cumplir en Madrid en aquel momento con 48 facultativos distribuidos por zonas. El primer problema residía en la mala organización de estas áreas. Pero, aunque se reorganizasen las zonas el número de médicos era insuficiente, siendo esta la gran carencia.

Milla informaba que el número de “cuartos” (viviendas) en Madrid que pagaban un alquiler inferior a 40 pesetas, es decir, quienes tenían derecho a esta asistencia médica municipal, era de 120.000, sin contar, además, a otras muchas familias que por habitar dos o tres en pisos de alquiler superior al mencionado y que tenían reconocido por el Ayuntamiento el derecho a esta asistencia. Así pues, 48 médicos no podían ejercer su trabajo adecuadamente, no podían prestar asistencia facultativa en caso de enfermedad.

La sanidad tenía una clara vinculación social, más allá del aumento de medios en la atención médica pública

Pero Milla era consciente que en aquel Madrid no bastaba un médico y medicinas para curarse una enfermedad, sino que tan importante como eso era disfrutar de aire, sol, luz, alimentación adecuada, tranquilidad y asistencia complementaria. Estaba aludiendo no sólo a la necesidad de contar con más médicos, sino de profundos cambios que tenían que ver con las condiciones de vida de una gran parte de la población madrileña, que habitaba en cuartos inhóspitos, donde la higiene brillaba por su ausencia, y donde comer era caro. La sanidad, como vemos, tenía una clara vinculación social, más allá del aumento de medios en la atención médica pública.

En todo caso, Milla quería que el Ayuntamiento estudiase e instalase el Hospital Municipal, pero no un Hospital lóbrego y triste con carácter caritativo y humillante para la dignidad humana, sino una verdadera Casa de Salud, científicamente organizada y “socialmente” dispuesta para que el enfermo aparte de la asistencia sanitaria, pudiera comprobar que estaba en una institución que velaba por un derecho y no para recibir caridad.

Para nuestro doctor era una vergüenza que Madrid no contase con un establecimiento sanitario así. Pero más triste era que los Hospitales existentes, el General y el Provincial, así como los privados, conservasen una organización y régimen de beneficencia, de caridad, como si la salud y la vida no fueran un derecho, es decir, insistía en este pilar fundamental en relación con la sanidad.

Pero, además, consideraba que en esos establecimientos se especulaba con la miseria de los que pretendían ingresar para aliviar o curar sus dolencias.

En todo caso, mientras llegaba la Casa de Salud era urgente que aumentase el número de facultativos de la asistencia domiciliaria.

Las ideas de Milla se publicaron en el número del 16 de diciembre de 1922 de El Socialista.


(*) Imagen tomada del Flickr de Javier Martín Espartosa.

La sanidad pública y el socialismo en Madrid (1922)