GUÍABURROS | EDITATUM

La crisis de la democracia de entreguerras

Preocupados por la crisis de la democracia en nuestro presente nos hemos aventurado con un nuevo libro en la colección “Guíaburros”.

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@Montagut5 |

Preocupados por la crisis de la democracia en nuestro presente nos hemos aventurado con un nuevo libro en la colección “Guíaburros” de Editatum para preguntarnos cómo fue el otro período histórico donde la democracia sufrió otra crisis, más profunda y con consecuencias trágicas, es decir, en entreguerras.

Este libro emprende el estudio de cómo la democracia vivió un aparente triunfo al terminar la Gran Guerra porque se extendió desde Europa occidental al resto del continente. Pero hemos expresado que fue un triunfo aparente porque muy pronto entró en crisis, siendo mortal para este sistema político en muchas partes, especialmente por la fragilidad de sus estructuras políticas, sociales y económicas. Por su parte, las democracias más consolidadas también sufrieron de forma evidente, como veremos en los casos británico y, sobre todo, francés.

El miedo de las élites a la Revolución rusa y al potente movimiento obrero de signo socialista y comunista tuvo mucho que ver con la defensa de las alternativas autoritarias para impedir la participación de las masas en la política y su presión para que se adoptasen soluciones de signo social cuando no Estados de signo socialista. En este sentido, se establecieron dictaduras que pueden ser consideradas como clásicas o se emprendieron reformas políticas e institucionales encaminadas a reforzar los ejecutivos frente a los legislativos, así como, para limitar derechos en democracias más consolidadas.

El fascismo y el nazismo, por su parte, ofrecieron una alternativa novedosa más allá del recurso a las fuerzas armadas con los mecanismos habituales de los golpes de Estado. La nueva alternativa conjugaba respuestas populistas con una exaltación nacionalista y patriótica que caló no sólo con notable éxito entre las clases medias, sino también en gran parte de las clases populares. El fascismo logró convencer a muchos ciudadanos acerca de que la democracia no solucionaba los problemas, especialmente los de signo socioeconómico, y que era necesario subordinarlo todo a la colectividad, al Estado como tabla de salvación, encontrando, además, culpables o “chivos expiatorios”, supuestamente causantes de la crisis. El autoritarismo más clásico se transformó en el triunfo del totalitarismo, combatiendo todo lo que tenía que ver con la democracia y el parlamentarismo, así como los valores liberales y humanistas. Occidente vivió una profunda crisis en sus convicciones racionalistas y humanistas que parecían incapaces de solucionar o afrontar los graves problemas. La irracionalidad se hizo dueña de una parte del pensamiento y de los comportamientos políticos, con una elevación evidente del nivel de violencia.

En todo caso, la crisis de la democracia y el triunfo de soluciones autoritarias o totalitarias como alternativas no fue un proceso inevitable, como no hay nada que lo sea en la Historia. Hemos expuesto los factores más importantes que pueden ayudarnos a explicar este proceso histórico, pero no podemos olvidar que también deben tenerse en cuenta las acciones de los personajes históricos, especialmente cuando se toman determinadas decisiones. Tanto en Italia como en Alemania la llegada de dos dictadores tan determinantes en el establecimiento de regímenes totalitarios pudo ser evitada y fue fruto de la decisión de otros agentes políticos e institucionales que pensaron en posibles males menores y en que dichos personajes podrían ser manejados y controlados una vez que hubieran ayudado a superar la crisis. Pero la realidad fue otra. Abrir la puerta a quienes querían destruir la democracia fue una decisión que condujo, efectivamente, al fin de este sistema político y a la persecución sistemática de quienes no lo aceptaron, porque dueños de los resortes del poder los emplearon para sus fines. Ni Mussolini ni Hitler alcanzaron el poder en las urnas, ni tan siquiera el segundo, aunque todavía hay quien lo piensa.

Este manual se relaciona con el que publicamos anteriormente sobre las relaciones internacionales de este mismo período, necesitándose todavía un tercero sobre los aspectos económicos y un cuarto sobre el estudio más detallado de la alternativa fascista y nazi.

Por fin, pensamos que un libro sobre la Historia del desenvolvimiento y crisis de la democracia en el período de Entreguerras supone un ejercicio pedagógico interesante en un presente que vive una nueva crisis de este sistema político, aunque convenga siempre ser prudente con los paralelismos históricos. Al menos, puede servirnos para reflexionar sobre los peligros que acechan sobre el que, con todos sus defectos, supone el sistema más civilizado que ha desarrollado el ser humano para organizarse; un ser humano que ya padeció en su momento las consecuencias a las que se puede llegar con las soluciones fascistas.