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Sarahi García | @Sarii15G
Para entender el fenómeno de El caballero de los Siete Reinos hay que situarse cronológicamente. Estamos ante la nueva gran apuesta de HBO, una precuela ambientada casi un siglo antes de los eventos de Juego de Tronos y años después de los acontecimientos de La Casa del Dragón (que estrenará una nueva temporada).
Los primeros avances que nos dieron en su momento dejaban mucho que desear, al estar acostumbrados a las grandes batallas, dragones, familias reales… los trailers mostraban todo lo contrario. Otro factor, por su falta de atractivo, fueron las caras poco conocidas, sin dar opción a arrastrar a fans como ocurrió con La Casa del Dragón, que reunió dentro del elenco a actores y actrices ya consagrados en esta industria.
Tras el estreno de sus primeros capítulos, El caballero de los Siete Reinos ha logrado ser un éxito con el boca a boca. El éxito de la serie radica precisamente en ese cambio de registro. La sencillez en mostrarnos la vida diaria del pueblo, dejando en segundo plano las grandes casas.
En este contexto, el protagonismo absoluto lo cobra la espectacular química entre Dunk y Egg (Peter Claffey y Dexter Sol Ansell). Su relación, que destila una sintonía casi de hermanos, sostiene el relato con un carisma que no necesita de dragones para brillar. Ambos actores, sin importar su diferencia de edad, forman un tándem auténtico y novedoso.
Los capítulos duran poco más de media hora, pero sin duda estamos ante un nuevo fenómeno, que prevé crear más temporadas narrando toda la historia de estos personajes del mundo imaginario del afamado escritor estadounidense, George R. R. Martin.


