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Es obvio que la 76. Berlinale ha seleccionado su película de apertura, dentro del apartado de proyecciones especiales, no tanto por sus cualidades cinematográficas como en base al tema que trata. Este filme nos recuerda cómo era la vida en Kabul hace tan solo un lustro, aunque ahora parezca haber vuelto a la prehistoria política, pese a las promesas de que se respetarían los derechos humanos y no habría represalias contra quienes no suscriban el odioso sectarismo misógino de los talibanes.
La película nos muestra cómo una periodista lucha por hacer el mismo trabajo que sus colegas varones enfrentándose a prejuicios atávicos. Está separada de su marido y mantiene a su hijo con lo que gana. Entre sus amigas hay una que suscribe la primacía del varón y otra que se ha nacionalizado norteamericana, lo que le permite cruzar la frontera sin problemas. La reportera va preguntando si en su país puede haber algún hombre bueno. De ahí el título de la película.
La película nos muestra cómo una periodista lucha por hacer el mismo trabajo que sus colegas varones enfrentándose a prejuicios atávicos
En principio los varones parecen cortados por el mismo patrón y se les hace muy difícil cuestionar costumbres ancestrales, que supeditan a la mujer al hombre, ya sea este su marido, padre o hermano. Con todo, la protagonista no deja de tratar con gente que no suscribe para nada la mentalidad talibán y es más o menos razonable.
El final es un hecho histórico. Los americanos decidieron irse de sopetón y dejaron allí, al pie de los caballos, incluso a sus colaboradores más cercanos, aquellos que les habían servido de intérpretes o chóferes por ejemplo, así como a muchos que serían perseguidos por sus actividades públicas. La evacuación se hizo a toda prisa, de una forma estremecedoramente dramática y sin planificación alguna.
Tampoco está mal que se nos recuerden este tipo de cosas. Nos estamos acostumbrando a que los conflictos vayan enquistándose y tendemos a olvidar hechos muy recientes, por no hablar de los que siguen segando vidas por ejemplo en Ucrania o Gaza. ¿Quién se acuerda ya de que los talibanes acabaron saliéndose con la suya imponiendo un régimen asfixiante al pueblo afgano?
Estamos ante una coproducción internacional en la que han participado Alemania, Francia, Noruega, Dinamarca y Afganistán. Este año el presidente del jurado es nada menos que Win Wenders, quien hizo una memorable presentación de Martin Scorsese cuando hace dos años le dieron el Oso de Oro a toda su carrera.
Los hielos que paralizaron Berlín hasta hace bien poco han querido dar una pequeña tregua para que se pueda celebrar esta nueva edición del festival cinematográfico berlinés. Confío en que no tenga ningún percance, como me sucedió el año pasado al perder pie dentro del Bluemax Theater y destrozarme una rodilla en acto de servicio, lo que me hace ir todavía con muleta después de dos complejas operaciones quirúrgicas. Gajes del oficio de cinéfilo empedernido.

