jueves. 04.06.2026
CINE | DOCUMENTAL

‘La red fantasma’: revancha desde la mirada

Jonathan Millet lleva a cabo más de una luminosa idea en este retrato frío, imperturbable y grisáceo de lo que queda después del martirio.

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Aleix Sales | @Aleix_Sales

El pasado en el documental de Jonathan Millet es palpable en las formas que ha utilizado para su puesta de largo en la ficción. Un estilo fundamentado en la observación sostenida y la mirada se empareja con relativa buena sintonía con el cine de espías. Las secuencias reposadas, economía dialectal y la preponderancia del gesto construyen las bases de , suponiendo un intento loable de deconstrucción del género de espionaje.

El film se centra en un atormentado profesor de universidad superviviente de la torturas del régimen, exiliado en Estrasburgo, que colabora con una organización para dar caza a los criminales de guerra huidos al extranjero

Contando como telón de fondo la Guerra de Siria y los refugiados, el film se centra en un atormentado profesor de universidad superviviente de la torturas del régimen, exiliado en Estrasburgo, que colabora con una organización para dar caza a los criminales de guerra huidos al extranjero. Evitando efectismos y trucos sentimentales, Millet ofrece una aproximación sobria, cerebral y, sobre todo, realista a la venganza y al seguimiento, que evidencia esos rastros del documental que mencionamos. Sigilosamente, el cineasta va construyendo paulatinamente una tensión sosegada que encuentra el punto de ebullición en una remarcable secuencia en un restaurante cara a cara con un plato de humus de por medio, dejando claro las fehacientes virtudes como autor. Sin embargo, tanta contención acaba siendo un arma de doble filo para La red fantasma, ya que en su corrección le acaba faltando chispa y punch, afectando acusadamente a su ritmo y desarrollo al estancarse en el mismo tipo de escenas una y otra vez.

Por otra parte, alguna acción poco explicable y una conclusión no del todo satisfactoria perjudica el regusto de una obra sugerente pero algo aturdida. Es la buena labor de Adam Bessa, quien ya destacó en la inédita Le prix du passage (Thierry Binisti, 2023), quien logra ejercer de unificación y elevar un conjunto cuyo fondo es suficientemente cautivador, solamente que la ejecución acaba un tanto fagocitada por su planteamiento formal. Aún así, Millet lleva a cabo más de una luminosa idea en este retrato frío, imperturbable y grisáceo de lo que queda después del martirio.

‘La red fantasma’: revancha desde la mirada