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Torres-Remírez | @jostorresremrez
Hay algunos directores denominados "eventos". Da igual de que vaya su última película, todo el mundo va a ver "lo nuevo de...". Entre otros, sobresalen nombres como Spielberg, Nolan, Sorrentino o Almodóvar. Y, sin embargo, hay otros que pasan desapercibidos, aun teniendo un historial envidiable. Ese es el caso del oscarizado Juan José Campanella. El pasado 6 de marzo se estrenó en Netflix su última película: "Parque Lezama" (2026).
Hacia siete años que el director argentino no estrenaba película. Había encarado proyectos en la televisión, en el teatro y seguía ligado a famosas series de Estados Unidos como "Ley y Orden" o "Night Sky", pero a sus admiradores cinematográficos nos estaba dejando un poco de lado. Hasta ahora.
Como le ocurrió a Herb Gardner, la obra de teatro se ha transformó en película
"Parque Lezama" es un proyecto muy personal del director, a pesar de no ser un guion original. Hace diez años Campanella afrontó la adaptación de la obra "Yo no soy Rappaport", del dramaturgo Herb Gardner (1934-2003), a un contexto bonaerense. Aunque en esta empresa no estaba solo, sino que le acompañaban dos gigantes del cine argentino: Luis Brandoni y Eduardo Blanco. Y, por mucho que le advertían al director de "El mismo Amor, la misma lluvia" que el teatro estaba muerto, él llevó a cabo el proyecto. Cual rey midas, la obra permaneció en cartel más de un lustro, siendo un indiscutible éxito entre el público y la crítica. E hizo giras por todas las provincias de Argentina y llegó a venir a España.
Como le ocurrió a Herb Gardner, la obra de teatro se ha transformó en película. El caso americano es muy llamativo, mientras que en Estados Unidos la película original se estrenó con su título teatral, a España nos llegó con el título "Dos viejos chiflados" (1996). Ahora, justo treinta años después llega su remake o, mejor dicho, la versión Campanella.
Si tuviera que resumir la película en una palabra, sería sencillo: tierna. Campanella nos regala la película tierna de la temporada
"Parque Lezama" está disponible para quien quiera disfrutar, por este orden, de grandes actuaciones, un guion descacharrante y una dirección inconfundible. La película trata de las venturas y desventuras de dos octogenarios. Aunque todo se resume en que los personajes se enfrentan a la vida y al implacable paso del tiempo. El argumento está muy bien resumido en una idea que transmite el personaje de Luis Brandoni: decir a una persona, por ser vieja, que es innecesaria, es imperdonable.
Si tuviera que resumir la película en una palabra, sería sencillo: tierna. Campanella nos regala la película tierna de la temporada. Lo cual, aunque algunos piensen que es poca cosa, es importantísimo. De vez en cuando hemos de tener esta clase de cine, muy a lo Frank Capra o del estilo de "Intocable" (2011) y "Green Book" (2018).
La vejez, eje sobre el que pivota la película, no es nuevo en el cine de Campanella. Lleva tratando este tema en gran parte de su carrera: "El hijo de la novia", "Vientos de Agua" o "El cuento de las comadrejas". Y, si ampliamos el tema a la preocupación por el paso del tiempo, también encontraríamos "El mismo Amor, la misma lluvia", "Luna de Avellaneda" y "El secreto de sus ojos". Todas sus películas menos “Futbolín”. No meto aquí sus largometrajes "El niño que gritó puta" (1991) e "Y llegó el Amor" (1997) porque me ha sido imposible encontrarlas, si alguien sabe cómo, por favor que me escriba.
La vida es una tragedia y puede que al final todo salga mal, pero hay que luchar. Hay que ser un revolucionario y plantar cara al abuso y aquellos que, siendo los malos, intentan ir de buenos
Tras todo este periplo, por fin conseguimos ver la nueva película de Campanella; que además es una buena película. Y la sorpresa salta cuando los medios especializados NO han hablado de ella.
En este mundo de inmediatez el éxito se mide por las reproducciones que se consiguen el primer fin de semana y se apuntala con las cosechadas el primer mes. La falta de repercusión en los medios puede ser una rémora para "Parque Lezama”, .... o quizá no. La película es muy clara, a pesar del barniz cómico. La vida es una tragedia y puede que al final todo salga mal, pero hay que luchar. Hay que ser un revolucionario y plantar cara al abuso y aquellos que, siendo los malos, intentan ir de buenos. Porque es la única manera de que algo pueda cambiar o de hacer sonreír a una persona en apuros. Netflix tiene en su catálogo "Parque Lezama" y será una pequeña joya escondida, que sacará una sonrisa a todos los que la descubran. Ojalá no solo haya más películas de Campanella, sino más películas así.
Por cierto, Juan José Campanella está actualmente dirigiendo una obra de teatro en Buenos Aires: "Empieza con D, siete letras". No es solo una alternativa a quienes vayan de visita a la capital de Argentina. Es una invitación a Netflix (y al resto de plataformas) para que no esperen diez años, y la empiecen a producir ya.



