martes. 23.04.2024

Necesitamos tu ayuda para seguir informando
Colabora con Nuevatribuna

 

Vanessa De Paula | @vanessadipaula

Orlando, una película con toques documentalista basado en la novela de la escritora inglesa Virginia Wolf, publicado en 1928, en la que el personaje cambia de sexo en la mitad de la historia. Un siglo más tarde, el filósofo Paul B. Preciado decide escribir una carta a Virginal Woolf para decirle que su Orlando ha trascendido la ficción y que hay miles de Orlandos llevando una vida que ella jamás habría imaginado. Tras pasar por algunos festivales de cine importantes como el TIFF en Toronto, el New York Film Festival, el SSIFF de San Sebastián y la Berlinale, en este último obtuvo 4 premios, incluido el Premio Especial del Jurado a mejor documental. 

Varias personas trans narran sus propias vidas con un estilo poético, reivindicativo y político que retrata un mundo en transformación

En su debut cinematográfico, Paul B. Preciado nos presenta a varias personas, todas trans y no binarias de diferentes edades, que interpretan al personaje ficticio Orlando, narrando sus propias vidas con un estilo poético, reivindicativo y político que retrata un mundo en transformación. "¿Quiénes son los Orlandos contemporáneos?". La transición de género es un viaje transformador, un movimiento de desidentificación y de libertad. Preciado, como persona trans, ha llevado a la pantalla el relato de su propia transición de género, como una teoría cinematográfica, editando y montando su vida de manera diferente. Con un estilo teatral, narra un relato íntimo de la transición de género, una historia propia que también es la de muchos. Con diferentes registros entre el documental y la ficción, muestra el reconocimiento y la visibilidad del colectivo LGTBI+.

‘Orlando’ con géneros de ficción y documental, nos invita a tener otra mirada, libre de prejuicios y represión, siendo lo más fresco e interesante que ofrece

La película comienza con una voz en “off”, la de Preciado narrando la historia y mostrando una transformación constante de imágenes, desde la naturaleza hasta planos de la puesta en escena, mostrando los bastidores del decorado y desconstruyendo la representación como si se tratara de un teatro. Hay una escena en un quirófano, que sugiere una operación de cambio de género, pero desde una perspectiva poética, sin que se muestre como una mutilación o castración. Otra escena interesante es la charla con el psicoanalista está planteada con un humor irónico e inteligente, pero se pierde un poco con el baile en la consulta, algo carnavalesco que podría haber sido enfocado de otra manera. La música, en algunas ocasiones, tampoco ha acompañado bien a los personajes. La película no provoca ninguna incomodidad en sus espectadores, pero da la sensación de ser más una obra de tesis que una autentica película contemporánea, como ha podido ser otras del mismo año, como por ejemplo 20.000 especies de abejas de Estibaliz Urresola. 

Orlando con géneros de ficción y documental, nos invita a tener otra mirada, libre de prejuicios y represión, siendo lo más fresco e interesante que ofrece. Nos muestra a las personas detrás de sus protagonistas, sin importar si son chicos o chicas, pero sin imponer y convencerte del discurso. Orlando está disponible en Filmin, con una duración de 98 minutos.

Orlando, mi biografía política: explorando la evolución de la identidad de género