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Joan Segovia | @JoanRohan
La nueva película de Guardianes de la Noche: La Fortaleza Infinita llega con todo el peso de ser la primera parte de la recta final de la historia. No es poca cosa: hablamos de una trilogía que cerrará el manga de Koyoharu Gotouge, y con ello también el viaje de Tanjiro, Nezuko y el resto de cazadores. En este primer capítulo lo que se nos propone es, básicamente, la entrada al terreno del enemigo. Muzan atrapa a los cazadores en su fortaleza, un espacio laberíntico y cambiante, y los protagonistas deben abrirse paso enfrentándose a varias de las Lunas Superiores, los mejores guerreros demonios. No hay resolución, porque no la puede haber todavía, pero sí un largo desfile de batallas que van marcando el tono de lo que vendrá después.
Esta nueva película es un espectáculo visual que deja claro que lo mejor está aún por llegar. Tiene sus peajes: un ritmo que a veces se corta con demasiados flashbacks y una duración que puede resultar excesiva
Antes de entrar en detalles, conviene situar esta película dentro del fenómeno que la precede. En España, la serie se conoce como Guardianes de la Noche. Se trata de la adaptación animada del manga Kimetsu no Yaiba, publicado entre 2016 y 2020 en la revista Weekly Shōnen Jump. La historia sigue a Tanjiro Kamado, un joven cuya familia es asesinada por demonios, con la excepción de su hermana Nezuko, que queda convertida en uno de ellos. A partir de ahí, Tanjiro se une a los cazadores de demonios para encontrar una cura para Nezuko y derrotar a Muzan, el demonio original. El manga fue un éxito rotundo en Japón y en el extranjero, con más de 150 millones de copias vendidas, y el anime multiplicó esa popularidad gracias a su animación de primer nivel. El largometraje El tren infinito ya demostró que la saga podía triunfar en cines, rompiendo récords de taquilla. La Fortaleza Infinita se sitúa en esa misma línea, pero con la presión añadida de ser el inicio del final.
Entrando ya en la película, lo primero que destaca es la propia fortaleza. La animación de Ufotable siempre ha sido reconocida por su detalle y la manera en la que combina entornos imposibles con movimientos fluidos, y aquí eso se multiplica. El lugar no es solo un escenario, sino un personaje en sí mismo. Escaleras, habitaciones y corredores se pliegan y despliegan como si estuviéramos dentro de un rompecabezas tridimensional. Visualmente es un espectáculo que, en pantalla grande, resulta hipnótico. A veces uno se queda observando más cómo se mueve el espacio que el propio combate. En ese sentido, la película cumple con creces lo que se espera de ella: que cada duelo luzca distinto, con una identidad visual marcada.
Es imposible no reconocer la calidad de la animación, la fuerza de sus personajes y el impacto que genera cada nuevo enfrentamiento
Las peleas, que son la columna vertebral de la cinta, siguen la tradición de la serie, mostrando las técnicas de respiración de cada cazador con efectos que parecen salidos de una pintura en movimiento. Lo que aquí se añade es un componente mucho más emocional. Prácticamente cada enfrentamiento se ve interrumpido o acompañado por recuerdos de los personajes, tanto de los héroes como de los demonios. Esto puede ser un acierto, porque aporta matices a enemigos que podrían haberse quedado en simples villanos de un solo uso. El problema es que la acumulación de flashbacks hace que el ritmo se resienta. En más de una ocasión uno siente que la pelea se está poniendo más interesante y justo ahí se corta para dar paso a la explicación o al pasado trágico de turno. No es que esté mal contado, pero alarga una película que ya de por sí es extensa.
Y ese es otro punto a considerar: la duración. Con más de dos horas y media, La Fortaleza Infinita puede resultar pesada para quienes solo busquen acción directa. Hay que entrar sabiendo que no estamos ante un festival continuo de golpes, sino ante un capítulo intermedio que prepara el terreno. Como primera parte, la película no ofrece conclusión. Termina dejando claro que todavía falta mucho, lo que a algunos puede saberles a poco. Al mismo tiempo, es justo decir que la obra no engaña: su función es abrir la puerta y dejar las piezas listas para la segunda y tercera parte. En esa misión cumple.
Donde no hay queja es en el apartado técnico. Ufotable demuestra otra vez por qué se ha convertido en referencia en el anime moderno. El trazo, la iluminación y la mezcla de animación tradicional con efectos digitales son impecables. La música acompaña bien, con un tono épico cuando hace falta y más melódico en los momentos de recuerdo. Todo está diseñado para que la experiencia en cines sea lo más inmersiva posible. Es el tipo de película que realmente gana al verla en pantalla grande, y se entiende por qué tantos la están deseosos de disfrutarla en formatos como IMAX o 4DX.
La película cumple con creces lo que se espera de ella: que cada duelo luzca distinto, con una identidad visual marcada.
El espectador nuevo puede engancharse gracias a lo espectacular de la propuesta visual y lo directo del planteamiento: héroes entran a la guarida del villano y pelean. Pero, sin duda, el que no haya seguido la serie se perderá buena parte de los matices. Para los fans, en cambio, la recompensa es inmediata. Cada aparición de un Pilar, los cazadores maestros, o de una Luna Superior se siente como un evento, como el momento esperado de ver en acción a esos personajes que ya se habían preparado en temporadas anteriores. La película funciona como esa recompensa, aunque acompañada de la promesa de que lo más fuerte todavía está por llegar.
Esta nueva película es un espectáculo visual que deja claro que lo mejor está aún por llegar. Tiene sus peajes: un ritmo que a veces se corta con demasiados flashbacks y una duración que puede resultar excesiva. Pero al mismo tiempo es imposible no reconocer la calidad de la animación, la fuerza de sus personajes y el impacto que genera cada nuevo enfrentamiento. Como primera parte cumple en su papel de enganchar, emocionar y preparar la despedida de una de las series más exitosas de los últimos años. Para quienes llevan tiempo siguiendo la historia, es una cita obligada, pero para el espectador ocasional, es demasiado confusa como para disfrutarse de verdad. Lo seguro es que, cuando termine la trilogía, esta entrega será recordada como el punto de inflexión que marcó la cuenta atrás final.



