jueves. 29.02.2024

Jaime Polo Mínguez | @lovacaine

En el contexto de la década de 1950, la ópera prima de la talentosa directora italiana Marisa Vallone"La Isla de las Mujeres" (La Terra delle Donne), nos sumerge en la remota isla de Cerdeña. En este rincón ancestral, dos generaciones de mujeres desafían las restrictivas tradiciones centenarias en busca de libertad sexual y emocional.

La trama se desenvuelve en una sociedad matriarcal donde coexisten el cristianismo y la espiritualidad pagana, explorando las luchas de estas mujeres por alcanzar una emancipación que desafía las expectativas impuestas por generaciones anteriores. Vallone teje hábilmente un tapiz narrativo que explora la intersección de la tradición y la modernidad en un contexto tan único como fascinante.

En este rincón ancestral, dos generaciones de mujeres desafían las restrictivas tradiciones centenarias en busca de libertad sexual y emocional

Sin embargo, me intriga descubrir qué inspiró a las mentes detrás del guión, ya que ciertos aspectos no terminan de encajar, especialmente en lo que respecta al malestar expresado por algunos espectadores sardos. Un amigo de la zona, ansioso por ver cómo retrataban su tierra y costumbres, parecen no haber quedado satisfecho. No es correcto representar de manera inadecuada a un pueblo, especialmente cuando se tiene la oportunidad de hacerlo. Este tipo de desajustes en la representación parecían más propios de Hollywood que de la cinematografía europea. En ese aspecto me llevé un buen palo.

La película, aunque aceptable, no escapa a ciertos cuestionamientos. Cumple con su propósito, pero la historia de libertad que plantea tenía un potencial que se desinfla minuto a minuto. A pesar de su belleza visual y una dirección sólida en términos de composición de planos, la trama parece perder fuerza a medida que avanza. La película se sitúa en una encrucijada entre la promesa de su premisa y la ejecución que no logra alcanzar totalmente su potencial.

No solo se trata de un relato sobre la emancipación femenina, sino también de un fiel retrato de la vida rural, explorando incluso el tema vertiginoso de la maternidad

El aspecto positivo de la obra radica, muy probablemente, en la diversidad de perspectivas narrativas en las que se fundamenta la trama. No solo se trata de un relato sobre la emancipación femenina, sino también de un fiel retrato de la vida rural, explorando incluso el tema vertiginoso de la maternidad que envuelve las vidas de las dos hermanas. 

El enfoque místico se aborda con gran respeto, manteniendo un peculiar sentido de aceptación de los rituales por parte de los habitantes del pueblo. Los rituales, en lugar de convocar fuerzas demoníacas o esoterismos variados, se limitan a ser una suerte de conexión entre la naturaleza y la protagonista, quien esencialmente desempeña el rol de médico/alquimista, utilizando hierbas e intrugli para asistir a las personas.

“La Terra delle Done” es una película que no creo que vuelva a ver, pero tampoco creo que sea tan desechable como para pasar sin pena ni gloria. Me genera muchas dudas.

La Isla de las Mujeres: reflejos difusos sobre el pueblo sardo