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Después del centenario de Kafka cabía esperar que se hiciese alguna película sobre su vida y esto es lo que nos ofrece ‘Franz’. Debo confesar que mis expectativas eran altas, motivadas por el interés que suscita la figura de Kafka. Quizá por ello quedaron algo defraudadas, aunque la cinta no deja de tener secuencias memorables, como cuando representa el instrumento de tortura imaginado por Kafka para reflejar cuán absurdas pueden ser algunas puniciones.
A la cineasta le interesa desvelar los avatares biográficos que conformaron al pensador y eso lo consigue concatenando las piezas de un mosaico vital
En realidad, la película no deja de tener un aire muy kafkiano y quizá haga justicia con ello a un escritor inclasificable que supo reflejar como nadie los absurdos laberintos de una tan absurda como implacable burocratización social. A la cineasta le interesa desvelar los avatares biográficos que conformaron al pensador y eso lo consigue concatenando las piezas de un mosaico vital que va configurándose según avanza la película.
El entorno familiar con un padre autoritario, sus amistades y amorío de muy distinto tipo, van desfilando por la pantalla, familiarizándonos con uno de los genios literarios del Siglo XX. Bien pensado, al recordarla, descubro que tampoco logró decepcionarme tanto como pensé justo al salir del cine después de haber visto una película mucho más convencional poco antes.



