jueves. 04.06.2026
CINE

'Donde el viento me lleve': cuatro mujeres, cuatro elementos, una inspiración

El documental no fragmenta sus historias: las entrelaza para que una evolución resuene con las otras y, en conjunto, formen un canto coral de dignidad.

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Ángel Monedo López

Cuando el cine se vuelve espejo y puente, surgen obras potentes que iluminan lo íntimo desde lo colectivo. Donde el viento me lleve. Lo extraordinario está más cerca de lo que te imaginas, el primer largo documental de Ana Prieto Gracia, no solo cuenta historias: desata emociones, cuestiona estereotipos y celebra la valentía.

Un viaje con brújula interna

A través de cuatro relatos cargados de fuerza, simbolizados por los elementos —aire, fuego, tierra y agua—, la directora traza un viaje hacia la visibilidad, la autoafirmación y la transformación. “Nos miran primero como mujeres y luego como profesionales” — reflexiona Prieto Gracia, y de esa tensión parte el eje central de esta obra. 

La estructura del documental equilibra lo íntimo y lo simbólico. Las imágenes, las secuencias de trabajo y las reflexiones personales están narradas con sensibilidad

Los rostros detrás de los elementos

Cada protagonista encarna no solo una profesión, sino una manera de resistir:

Dámaris Ruiz: bailarina de neoclásico. Huérfana, negra y fuera de los cánones del “cuerpo ideal” para la danza clásica, Dámaris desafió los prejuicios físicos y sociales. Se trasladó desde Galicia a Madrid para continuar su formación, aferrada a su pasión por el movimiento. 

Eva María Pérez modelo curvy internacional. Con más de 20 años en la industria de la moda, Eva asumió desde joven el reto de posicionarse en un mundo que prioriza la delgadez. “Trabajo en un mundo de Barbies siendo la Nancy”, ironiza, mostrando la contradicción entre los ideales estéticos y la realidad de muchos cuerpos. 

Estefanía Martínez: actriz y especialista de cine (doblaje de escenas de acción). En un ámbito dominado por hombres, Estefanía supo combinar rigor físico, técnica y voluntad para hacerse un lugar. Aceptar que “la improvisación no existe” en su profesión la llevó a una disciplina exigente y constante. 

Juana Martín: diseñadora de moda y primera mujer gitana española en llegar al Haute Couture en París. De niña jugaba con retales; hoy factura un relato de identidad, orgullo y perseverancia. Juana rehusó las limitaciones culturales y sociales para construir su propio camino entre telas, costuras y sueños. 

El documental no fragmenta sus historias: las entrelaza para que una evolución resuene con las otras y, en conjunto, formen un canto coral de dignidad.

Más allá del relato: un manifiesto visual y social

La estructura del documental equilibra lo íntimo y lo simbólico. Las imágenes, las secuencias de trabajo y las reflexiones personales están narradas con sensibilidad: no se trata de exhibir victorias, sino de mostrar los pasos —a veces heridos, a veces firmes— que condujeron hasta ellas. Donde el viento me lleve invita al espectador a empatizar, a mirar de frente lo complejo que supone “ser mujer” en múltiples ámbitos.

La película retoma preguntas universales: ¿quién soy? ¿a dónde quiero ir? ¿qué espero de la vida? Con esas interrogantes, traza un hilo entre las protagonistas y quien las observa, haciendo que cada historia abra puertas de reflexión interna.

'Donde el viento me lleve': cuatro mujeres, cuatro elementos, una inspiración