‘La virgen de la Tosquera’, cuando hacerse mayor da miedo
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Torres-Remírez | @jostorresremrez
Hay que repetirlo mil veces, el cine argentino está en plena forma. Hay que escribirlo cada vez que se pueda para que entre en la cabeza de mucha gente que aún piensa que el cine de Argentina es un cine “pobre”, tanto en ideas como en presupuesto. Sin embargo, cada vez que nos llega una nueva película del país del cono sur, no nos deja de asombrar. Lo demuestra en el festival de cine de San Sebastián, en el SEMINCI, en el Festival de Málaga o en la cartelera semana a semana. Y ahora le toca el turno a las películas en Sitges.
Hace dos años “Cuando acecha la maldad” (2023) se convertía en la primera película argentina ganadora del festival. Desde entonces muchos aficionados al cine de terror descubrieron que el cine argentino también es fuerte en este género, desde las clásicas “Historia de crímenes” (1942) o “Obras maestras del terror” (1960), hasta las más novedosas de “Fase 7” (2010), “La fiesta silenciosa” (2019) o “Ecos de un crimen” (2022). Ahora viene a sumarse a esta lista tan interesante “La virgen de la tosquera”.
Cuando llegue a las plataformas este proyecto, mucha gente la descubrirá y verá el error tan grande que cometieron de no haberla disfrutado en pantalla grande
La película es la segunda vez que la directora, Laura Casabé, se interna en el género de terror en un largometraje. Aunque habría que considerar si “hacerse mayor”, pasar de la juventud a la edad adulta” se podría considerar terror. Porque, aunque esta perspectiva de que la transición entre ser un niño y ser un adulto ya ha sido tratado en muchas películas de terror, la manera en que lo aborda Casabé es, como mínimo, llamativa.
“La virgen de la Tosquera” nos traslada a una Argentina decadente, empobrecida y en crisis moral e institucional meses en el lejano 2001.En ese ambiente de escasez nos encontramos a tres amigas que, como cualquier adolescente, les gusta pasar tiempo juntas y disfrutar de una buena tarde de piscina, con un añadido, Diego. El único chico del grupo es la nota discordante, no por él, sino porque introduce a una cuarta mujer, interpretada por la fascinante Fernanda Echevarría del Rivero. Esta cuarta componente no sólo compite por ser la voz cantante del grupo, sino que las anécdotas de sus vivencias se ven como un ataque al estilo de vida de las chicas originales del grupo. Lo que podría ser una película de egos femeninos y el descubrimiento de la sensualidad (y sexualidad), se convierte en algo corrupto al añadir pequeñas variables que chirrían en la vida de todas las personas. Con cada minuto el ambiente se espesa más como una olla a presión. Y al final….
Lo que podría ser una película de egos femeninos y el descubrimiento de la sensualidad (y sexualidad), se convierte en algo corrupto al añadir pequeñas variables que chirrían en la vida de todas las personas
Estamos muy mal acostumbrados en estos años sobre el cine de género, ya que cada mes viene a nuestra cartelera un par de largometrajes que nos paran el corazón y nos provocan chillos y saltos en la butaca. Lo que para unos es una bendición, será una rémora para “La virgen de la tosquera”, pues pasará muy desapercibida, como ya le ha ocurrido a películas como “Vive dentro” (2023), “El último late night” (2024) o “La ermita” (2023). Aunque si en la década de los 80 las producciones tenían una segunda vida con el “videoclub”, en nuestra generación tenemos la suerte de las “plataformas”. Así que cuando llegue a las plataformas este proyecto, mucha gente la descubrirá y verá el error tan grande que cometieron de no haberla disfrutado en pantalla grande.
El éxito de esta película depende de dos mujeres en la pantalla, con personajes tan distintos, ambos tienen fuerza y añaden un toque sobrenatural a la cinta en muchos momentos. Me refiero a Dolores Oliverio y Luisa Merelas.
Dolores es la protagonista, la chica que abandona la inocencia, mientras que Luisa es su abuela. La convivencia, sin ser imposible, se nota tensa durante los momentos en los que la acción transcurre en la vivienda. Esa guerra, secundaria durante todo el largometraje, es la base para entender lo que pasa justamente fuera, es decir, la motivación de la protagonista. Por cierto, Luisa Merelas es una actriz española, de Galicia, y aunque es su filmografía tiene un puñado de grandes títulos, en ninguno es protagonista. Es indignante descubrir que tenemos en nuestro país una actriz notable y que no se le haya dado aún la oportunidad de demostrarlo con papeles a su altura. Ojalá esta película sirva para que público y directores de casting la valoren como es debido.
Nadie podrá arrepentirse de ir al cine a ver “La virgen de la tosquera”.