martes. 05.03.2024

Pablo D. Santonja | @DatoSantonja

Pocas veces en mi vida he querido salir de una sala de cine. La primera que recuerdo fue “Luna Nueva” de la saga Crepúsculo. Otra ocasión que recuerdo fue en una “fiesta del cine” lleno de gente que no paraba de hablar, estábamos viendo una de Paranormal Activity y la gente estaba como en el bar, niño llorando incluido. Una más cercana en el tiempo fue Flash, al ver esos efectos especiales y esa trama sin sentido. Si se hubieran limitado a copiar Flashpoint…

Bueno, pues en el evento organizado por el Palacio de La Prensa y Frikimalismo estuve a punto de levantarme e irme. Si no lo hice, fue por respeto a los chicos de Frikimalismo, que nos dieron una hora de podcast en directo simulando una Navidad en la ciudad de Atlantis, que hizo amena la espera a la película, con simulación de campanadas incluidas. Pero cuando empezó el film lo único que pensaba es: “James Wan, ¿Qué has hecho?”

 Y mire que al director malayo le tengo especial cariño por regalos a la cultura popular como Saw, Insidious, Expediente Warren y la maravillosa Maligno. Pero Aquaman y el Reino perdido no hay por dónde cogerlo. 

Jason Momoa funciona cuando es amenazante, no cuando intenta parecer un patético padre con un niño que no aporta nada a la película

Para empezar, no entiendo la corriente o necesidad de hacer un personaje bobo y tontorrón cuando no lo demanda. El Aquaman de Zack Snyder era amenazante, y éste es como si un cantante de folk borracho entrase en una taberna y empezara a soltar chistes sobre los presentes para más tarde, terminarse su whisky y pelearse con todo el bar. 

Seamos sinceros, Jason Momoa no es buen actor. No tiene dotes actorales. Solo le vitoreamos porque en el fondo nos encanta esa actitud desaliñada de hombre rudo gigante. Jason Momoa funciona cuando es amenazante, no cuando intenta parecer un patético padre con un niño que no aporta nada a la película. En los comic todos los medio curiosos del mundo DC sabemos lo que ocurre con ese niño, pero en la era edulcorada en la que vivimos, no queremos mostrar una trama tan “oscura”. 

Otro punto a parte es la cero química entre Amber Heard y Jason Momoa. De hecho, solo hay una escena forzadísima donde tienen una muestra de cariño mutuo, y queda completamente irreal. Les faltaba escupir al suelo después de besarse. 

Y no podemos pasar por alto el personaje de Yahya Abdul-Mateen II, Black Manta. Hacía tiempo que no veía a un villano tan mal escrito. Le motiva la venganza, sí, pero los actos que comete van en contra de sus propios intereses. Aunque para personajes malos, presentamos a Stephen Sin, interpretado por Randall Park, que intenta hacer las veces de alivio cómico convirtiéndose en un pelele de trapo sin personalidad ninguna que sigue sin rechistar todo lo que pide el villano, en una relación rarísima entre los dos. Esas escenas espiándole en la habitación… Voyeur cutre. 

Esta película es un ejemplo de agotamiento  de una industria súper heroica que ha exprimido a la vaca más de lo que debe

Añado otro problema a la narrativa de la película: si la trama gira por conflictos que ocupan a nivel mundial, ¿Dónde está la Liga de la Justicia? Superman hubiera solucionado el conflicto a los 10 minutos del film y es que han cometido el mismo error que Marvel: olvidarse que los personajes viven en un mismo plano de realidad. Si quieres hacer una película en solitario, debes tener tramas más íntimas, personales. Y si no, hacer algún cameo, como ya lo hizo la serie PeaceMaker.

Pero si algo me saca de la película es un chiste recurrente que consiste en que diferentes personajes miccionan sobre la cara de Aquaman. Si la primera vez no hace gracia, imagínese la tercera o la cuarta. 

Esta película es un ejemplo de agotamiento, agotamiento de una industria súper heroica que ha exprimido a la vaca más de lo que debe, provocando la fatiga del producto y el hartazgo en el espectador. Viendo esto, se echa de menos a Snyder, de verdad. Por lo menos dotaba a los Supers de la seriedad que merecen.

Sin duda, una pérdida de dinero y tiempo. Si la sacan en alguna plataforma digital y tiene muchas ganas de verla, allá usted. Pero no diga que no le he avisado. 

Aquaman y la vaca famélica