domingo. 21.04.2024

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Eva Barceló @evacreando

Si preguntas por un cabaret de París, la respuesta evidente es el Moulin Rouge, pero quizás no sea la mejor elección. Si os apetece ver un buen espectáculo de cabaret, sin duda alguna debéis visitar el Crazy Horse

Es más moderno que el Moulin Rouge y se decanta más hacia la estética burlesque. Diría que el rojo pasión es el color del Crazy Horse... Unos labios rojos en la fachada decoran la entrada. Unas escaleras de alfombra roja descienden hasta la sala del espectáculo que es relativamente pequeña, íntima y acogedora, tapizada también de rojo con sofás a juego y pequeñas mesas donde esperan copas de champán. 

Las bailarinas marchan y saludan cual desfile militar con grandes sombreros peludos como los de la guardia real británica en God Save Our Bareskin.

Es preferible llegar con media hora de antelación y, aunque no hay código de vestimenta, se agradece ir elegante. Los camareros acomodan a los espectadores mientras George Bangable, maestro de ceremonias ataviado con brilli-brilli de pies a cabeza, nos ameniza la espera cantando, paseando entre las mesas e interactuando con los espectadores. 

El escenario, como el local, es pequeño, pero técnicamente está muy bien preparado. Tiene mecanismos para que suban y bajen distintos telones, pasarelas mecánicas para transportar a las chicas, barras que aparecen y desaparecen... Y todo sin dilación alguna.

Actualmente el espectáculo en cartel es Totally Crazy: 90 minutos en los que danza, luces, proyecciones, chicas, lentejuelas, stilettos, Louboutin y música se combinan para que pases una velada diferente, sexy y chic.

A la hora de comprar la entrada se puede elegir entre varias opciones desde su web: cena y espectáculo (con opciones de copas de champán durante el show) o sólo el espectáculo (más barato, pero con asientos más alejados). Los precios varían desde 115€ hasta 360€ si optas por un tour privado. En el caso de optar por cena y show, se cena antes o después del mismo, en dos restaurantes situados a pocos metros de la sala. De lunes a viernes puedes elegir entre dos horarios y los sábados, tres.

¡Empieza el show! 

Las bailarinas marchan y saludan cual desfile militar con grandes sombreros peludos como los de la guardia real británica en God Save Our Bareskin. Prepárense, ya que la reina de corazones y sus acompañantes –todos ellos suspendidos sobre el escenario– se balancean al ritmo de una versión vintage de Oops... I did it again. Los tacones de Louboutin son protagonistas en Voodoo y en Rougir de DésirUpside Down es quizá una de las actuaciones más llamativas: un espejo en el suelo hace que brazos, piernas y cuerpos se reflejen y multipliquen –Beyoncé se inspiró en este número para su vídeoclip de Partition–. De pronto, el escenario se llena de cortinas brillantes entre las que aparece y desaparece una bailarina mientras suena But I'm a good Girl. Todo cabaret que se precie debe tener un striptease y en este va a ser doble. Striptease-Moi lo protagonizan dos chicas, una vestida con chaqué y sombrero de copa leyendo con un aire a lo Marlene Dietrich mientras que la otra está en corsé y medias.

Y así sumamos una veintena de actuaciones que se suceden sin parar para llegar al gran final con You turn me on. Las crazy girls con las pelucas marca de la casa (fucsia, amarillo, lila, azul...) y mucho glamour, alegría y descaro. Los detalles de vestuario son minuciosos y cuidados y junto al juego de luces hacen que un halo de misterio revista todo el show. Se ve, pero no se ve. 

Let's go totally crazy!


Crazy Horse, el mejor cabaret de París