martes. 23.07.2024
Ricardo Martínez. Goomer
Ricardo Martínez

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Vicente I. Sánchez | @Snchez1Godotx

Cuando el guionista Nacho Moreno y el dibujante Ricardo Martínez Ortega crearon Goomer en los años 70, poca gente pensaba que esta serie sobre un humano que aterriza en un planeta extraterrestre, donde todo es diferente y extravagante, se convertiría en un clásico. Publicada primero en 1988 en el Pequeño País y posteriormente en El Mundo y El Jueves, Goomer es una divertida aventura espacial protagonizada por un personaje vago y barrigón, tan tosco como entrañable.

La nueva edición que nos presenta Norma Editorial, Goomer: Una antología galáctica, es un regalo muy especial para los seguidores de este cómic, con una cuidada selección en la que el propio dibujante, Ricardo Martínez, ha elegido cerca de 260 tiras que buscan dar una visión muy global de este divertido personaje. La edición viene además con un certero prólogo a cargo de Javier Sierra y un interesante texto de Ricardo Martínez en el que se cuenta la aventura de Goomer por Estados Unidos. Además, incluye un texto de Paloma Puya, viuda de Nacho Moreno, que permite entender este mundo de una manera muy interesante.

En la última tira de Goomer él se va de casa con la maleta a por tabaco y se deduce que ya no vuelve

Con motivo de la publicación de este libro, hemos podido hablar con Ricardo Martínez para profundizar en la creación de este maravilloso pionero espacial.


Vicente I. Sánchez | Uno de los aspectos que más me ha sorprendido de este libro es tu texto en el que hablas de la aventura americana de Goomer y de cómo los sindicatos del dibujo llevaban todo el control de lo que se publicaba en Estados Unidos. ¿Cómo fue esta experiencia?

Ricardo Martínez | En un mundo perfecto, Nacho y yo nos habríamos dedicado siempre a escribir sobre Goomer y además, nos habríamos hecho ricos. Pero ese no era el mundo real. A principios de los años 80 fui a EE.UU. a visitar a mi novia, a quien había conocido en Madrid, y mandamos Goomer al sindicato King Features. Este sindicato distribuye en todo el mundo Flash Gordon, El príncipe Valiente, Popeye, El Hombre Enmascarado... prácticamente todas las grandes tiras. Lo que no sabía es que cada año recibían unas 3000 solicitudes de dibujantes, de las cuales elegían solo una o dos. El caso es que no funcionó. No fuimos una de esas tiras seleccionadas y empezamos a trabajar en otros temas.

Sin embargo, tras su éxito en España y otros países, parece que por fin Goomer ha dado el salto americano.

Así es. Todas las tiras de Goomer las tengo escaneadas, unas 1230. Le propuse a mi mujer que las tradujéramos al inglés, ya que ella es americana. Nos pusimos a traducir especialmente las que salieron en España en El País y en El Mundo. Contactamos con un amigo en California por si se le ocurría algo, y también enviamos las tiras traducidas a un amigo que escribe guiones, Brian Walker. Un día estábamos viendo la tele y de repente recibo un e-mail de King Features anunciándonos que querían distribuirlo en Estados Unidos. ¡Ni siquiera les habíamos enviado Goomer! Fue nuestro amigo Brian Walker quien envió las tiras y les interesaron. Ahora tienen una página web llamada Comics Kingdom, y desde el 2 de junio está saliendo Goomer en Estados Unidos. Las mismas tiras que aparecieron desde el principio en España, pero traducidas al inglés, y con una gran calidad de reproducción, que se adapta muy bien al formato de tabletas y teléfonos móviles.

Una de las claves del éxito de Goomer es su historia. Un humor muy ácido que en 3 o 4 viñetas realiza una crítica muy mordaz al sistema. ¿Cómo lo defines?

Es un humor transgresor, pero no ofensivo. No es nada parecido al humor español que podemos ver en los cómics de Bruguera. De hecho, una vez una amiga nuestra vio en una tienda de cómics en España que Goomer estaba en la sección de cómic americano. Es decir, es un humor que ya hicimos pensando en Estados Unidos. La duda era si después de casi 40 años desde la primera tira de Goomer en El País estaría desfasado, pero la verdad es que ha aguantado muy bien el paso del tiempo. Sigue teniendo mucha gracia. 

No sé qué habría pensado Nacho, pero a mí me habría gustado que Goomer hubiera formado una familia, con niños. Siendo tan golfo y tan inútil, jamás habría podido arreglar la nave espacial para volver a la Tierra

Goomer no es la típica familia americana ni española. Es un golfo de otro planeta que pone todo patas arriba allá donde va. Ojo, Elma tampoco es muy santa; es un matrimonio de conveniencia y entre ellos se llevan bien.

Muchos pensamos que Goomer no ha tenido una serie o película a la altura en nuestro país.

Se hizo una película en el 99 pero era muy mala. En principio querían que fuera una serie de televisión, pero luego el estudio quebró y la justicia consideró que lo único que valía eran los derechos de Goomer. Entonces eso pasó a otra empresa, y a otra, y al final Filmax cogió todos los restos, contrató a un guionista e hizo una película. El resultado final no deja de ser un montón de restos juntos, con gags pero muy poco equilibrada. La película no quedó bien, aunque el dibujo era interesante. También la música se hizo muy popular.

A pesar de todo, Goomer es muy querido en España. Hemos crecido con él.

Es algo que me sorprende, ya que yo ya me había olvidado de Goomer. Lo curioso es que me empezaron a llegar muchas cartas de aficionados preguntándome por qué no sacábamos un integral, otros me contaban cosas de la historia de Goomer. A raíz de eso pensé que merecía la pena y comenzamos a escanear las páginas. Fue todo un proceso muy fluido. Norma Editorial enseguida nos dijo que estaban interesados en hacer una antología.

¿Podrías hablarnos un poco de Nacho Moreno? Su fallecimiento nos afectó mucho a los seguidores de Goomer. ¿Cómo trabajabais juntos?

Nacho y yo nos conocimos siendo muy jovencitos. Los dos prácticamente nos mirábamos y ya sabíamos lo que pensaba el otro. Empezamos muy jóvenes, en un momento pensamos en nuestro futuro y en crear una tira cómica. Primero hicimos una sobre una cárcel, luego pensamos en la ciencia ficción y poco a poco llegó Goomer. Nacho no sabía dibujar, cuando lo hacía tenía mucha gracia. 

Yo era dibujante y formamos un matrimonio casi perfecto. Primero Nacho me mandaba los guiones a Estados Unidos por fax, yo le mandaba las tiras por correo que salían en El País. Luego, con el tiempo, ya estuvimos juntos y me los daba en persona. Después él se fue a Puerto de Santa María y me llegaban los guiones por correo electrónico. La idea era que él siempre me mandaba su guion y yo hacía el diseño de la página y las viñetas.

Y además disteis el salto en El Mundo a la viñeta política.

Ese fue nuestro mayor error. Ninguno de los dos era demasiado político. Nacho había estudiado sociología y derecho, que suelen estar un poco al tanto de las cosas que suceden, pero yo no estaba al tanto de casi nada. Decidimos probar en El Mundo y a Pedro J. Ramírez le gustó y puso la viñeta en portada. Y ese fue el punto de salida. Pero el tema es que un chiste político requiere de mucho trabajo, no solo de hacer la viñeta y pensar en una idea, tienes que estar buscando temas. Es muy difícil. Por eso Nacho en 2002 me dijo que lo quería dejar. 

La política española se basa en tener a la gente estresada. Cuando empezamos, era la época de la mayoría absoluta del PSOE y empezaban a salir casos de corrupción, Filesa, el GAL... Lo que está pasando ahora es lo que ha pasado siempre.

¿Cuál sería el final perfecto para Goomer?

En la última tira de Goomer él se va de casa con la maleta a por tabaco y se deduce que ya no vuelve. No sé qué habría pensado Nacho, pero a mí me habría gustado que Goomer hubiera formado una familia, con niños. Siendo tan golfo y tan inútil, jamás habría podido arreglar la nave espacial para volver a la Tierra.

Gracias, Ricardo, por haber creado a uno de los personajes de nuestra infancia. Estaremos muy atentos a futuros trabajos.

'Goomer': de cómic español a fenómeno internacional