La musicalidad de las palabras y el impacto del crimen como sello personal de Alexandre Escrivà
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Entrevista de Mónica Grau Seto | @monmislilith
En tiempos donde el true crime y los asesinos en serie fascinan, sea a través de la televisión o de las novelas, el panorama literario español sorprende con autores que dominan perfectamente el género del thriller, una hornada de escritores que nos introducen en las mentes más tortuosas y enganchan a lectores, no solo en España sino internacionalmente. Desde Carmen Mola, pseudónimo de Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero, pasando por Ivan Ledesma, Pedro Martí, Paul Pen, Dolores Redondo, Carmen Chaparro, Víctor del Árbol, Eva García Sánez de Urturi, Javier Castillo… y por supuesto, Alexandre Escrivà.
Mi hermana Naiara es estudiante de criminología y hasta me deja ver sus apuntes de carrera y hablamos mucho de true crime
El autor valenciano (Tabernes de la Valldigna) es alguien cercano y que irradia alegría, algo que sorprende por los crímenes macabros y juegos mentales que surgen de su mente creativa, pero además es músico profesional, y el mismo aplica en su narrativa lo que llama “musicalidad de las palabras”, considerando que una misma frase con otro orden tiene una sonoridad diferente, y a veces escribe frases que le piden terminar con un tipo sílaba.
Estamos ante la novela más oscura de Escrivà, que además supone el regreso de un personaje muy querido, el inspector de homicidios William Parker, en una historia que transcurre en 2017 en San Francisco y por ello es una precuela de El último caso de William Parker, que sucedía en 2018. Allí se hablaba de hechos traumáticos del pasado para este investigador, por los que estaba en excedencia del cuerpo.
Se agradece entrar de nuevo en la mente del inspector y ver como analiza y teoriza diferentes hipótesis buscando un motivo y al culpable, además de ampliar más detalles para conocer al inspector.
El autor está creando un universo donde los personajes tienen vínculos y pueden ir apareciendo secundarios o principales en diferentes novelas, pero además en su obra existe otra particularidad, sus novelas están escritas de modo que se pueden leer de forma independiente y sin un orden preferente.
El inicio de El secreto de Victor Black empieza de forma impactante, dentro de un hogar que representa a la típica familia americana formada por un padre, madre e hija adolescente. Desde la visión del padre, Jacob Fisher, una mañana cualquiera descubre el cuerpo de su esposa Natalie ensangrentado y acuchillado, pero además su hija Sharon ha desaparecido. En ese momento, Jacob pasará a ser víctima o posible sospechoso, y llevará en paralelo a la policía una investigación para descubrir porque alguien haría daño a su familia. Mientras, Parker no dejará pasar ningún detalle y encontrará similitud en unos crímenes del pasado, planteándose la duda de si hay un inocente encarcelado o bien ha surgido un imitador, ese juego asesino y policía recuerda mucho al vinculo que se establece entre Hanibal Lecter y la agente Clarice en El Silencio de los corderos de Thomas Harris.
El autor ha cogido el gusanillo a la escritura y mientras promociona el tercer libro, ya lleva escrito la mitad del que será su cuarto. Es algo que lleva haciendo desde su primer manuscrito, no ha parado de escribir, y mientras un libro pasa por las diferentes etapas editoriales, él ya está escribiendo el segundo, alternando luego con presentaciones y con sus giras musicales.
La novela alterna la visión de los personajes principales por capítulos y el autor sigue jugando con el lector, construyendo con solidez a unos personajes con su pasado y secretos, un auténtico trabajo por capas que sorprende tanto al investigador como al lector. Con un ritmo ágil y trepidante, varios cadáveres van apareciendo y la investigación actual se cruza con la del pasado, atrapando al lector entre páginas.
Mónica Grau | Vivimos en un momento en que el true crime fascina y engancha al querer entender el mecanismo de la mente de un asesino.
¿Pero que lleva a un músico clarinetista a decidir escribir novelas sobre crímenes? ¿Creo que la pandemia del covid tuvo algo que ver para encender una chispa que estaba latente?
Alexandre Escrivà | Todo parte de lo que yo he leído durante años, de pequeño descubrí entre los libros de mi madre a Agathe Christie y me fascinó, luego llegaron otros autores como Carlos Ruiz Zafon, y me fui adentrando en el thriller con Daniel Coul con Radgoll, o El Día que se perdió la cordura de Javier Castillo, que devoré en dos días. A partir de todo esto, y aunque leo varios géneros, cuando decido escribir al final lo que me más me interesa es el thriller, y durante la pandemia tuve ese tiempo para escribir al quedar todos los conciertos paralizados, y empecé con el manuscrito.
El libro empieza sin tregua, directo, desde la mirada de Jacob, un padre y esposo, asistimos al rastro de un crimen en el lugar que representa ser seguro, el hogar.
¿Empezar con el impacto podría ser una seña de identidad como autor?
Eso parece en estas primeras novelas, pero no sé si voy a hacer siempre lo mismo, ya que soy un autor que me gusta experimentar. Por ejemplo, si vemos la estructura de los tres libros, cada una es diferente, En la primera, El último caso de William Parker (2023) la trama es como un puzle desordenado y al final encaja, en la segunda El misterio de Hannah Larson (2025) se parece a unas matrioshkas que van dando paso a otras y todas las tramas están muy hiladas y ahora con El secreto de Víctor Black (2026) presento una precuela de la primera, aquí hay una historia lineal sin flashbacks, aunque hay unos casos del pasado, y tenemos a dos personajes principales que nos van a narrar la historia desde sus perspectivas diferentes. Por un lado, el inspector de homicidios William y luego de Jacob, el padre de familia y una víctima más en medio de un crimen, que tomará decisiones que nunca habría imaginado.
Pero como comento, como me gusta experimentar y “nunca digas nunca”, a lo mejor en algún otro libro empiezo de otro modo diferente.
¿Qué trabajo previo haces para investigar la psique humana y la maldad intrínseca, para mostrar estos perfiles de personajes psicópatas o sociópatas?
Mi hermana Naiara es estudiante de criminología y hasta me deja ver sus apuntes de carrera y hablamos mucho de true crime, y luego está mi primo Àngel que es policía y ellos, junto a otros especialistas en aspectos criminalistas y judiciales, me han ayudado en que en esta ficción todos esos aspectos sean lo más realistas posibles.
Y para la parte de la mente de un asesino en serie leo sobre criminología, veo muchos documentales y también veo entrevistas a asesinos reales, me parece muy fascinante y al final extraigo lo que más me interesante.
De hecho, El secreto de Víctor Black no se inspira en hechos reales, pero si en la historia de 5 asesinos en serie, 3 de ellos estadounidenses que son: Ted Bundy, Jeffrey Dahmer y Wade Wilson, que aunque no es tan conocido ni prolífico, es más reciente, este criminal con la cara tatuada en ningún momento se inmutó con su sentencia de muerte, y desde la sentencia muchas mujeres les escribían porque lo encontraban muy atractivo. Y luego los dos asesinos españoles, pero no voy a desvelar el nombre para evitar algún tipo de spoiler.
Estos me han servido para ir construyendo el perfil de esta novela, como el fenómeno de fans que escriben cartas a un asesino condenado.
¿Cuándo creas un personaje, sea alguien corriente o un asesino, tienes en mente conocidos o personas de tu alrededor o tal vez imaginas o visualizas ese personaje con la piel de algún actor/actriz?
No soy tan visual, en mi primera novela los personajes son como sombras y no les pongo cara, y mi editora me comentó que el protagonista William Parker no tenía una descripción física clara, y lo tuve en cuenta a raíz del comentario y si lo describo en un momento en que abre una puerta y se mira en un espejo. Aunque realmente me gusta que cada lector se haga su imagen propia del físico del personaje.
En el libro citas a uno de los psicópatas más conocidos en EEUU el asesino del zodiaco, no por su número de víctimas sino por burlarse del sistema policial. Tus tramas suceden en America, sea San Francisco, los ángeles… pero con El último caso de William Parker hay un experiodista valenciano, de tu pueblo Tavernes. ¿Te has planteado alguna novela que suceda íntegramente en España?
Aunque yo había escrito sobre mi pueblo, justamente fue la primera novela que situé fuera de España la que se publicó, y he seguido con tramas en Norteamérica. Para poder describir correctamente las ciudades, he utilizado recursos como Google Street views, donde puedes ver una calle específica y un año concreto, por lo que en esta ocasión la tecnología me ayudó.
Yo siempre digo que las novelas son viajes, y como musico profesional, la música me ha llevado a muchos lugares (en Europa) pero nunca me ha hecho cruzar el charco, viajamos, pero muchas veces no hay tiempo de ocio para visitar esos países como Italia, Holanda o Alemania
Entonces con la escritura estoy consiguiendo esto, por ejemplo, bajo la excusa de una precuela ya he visitado San Francisco y he recorrido las localizaciones de los libros, también me falta Nueva York, así que voy escribiendo y creando nuevas excusas para visitar más ciudades norteamericanas.
De hecho, hubo una propuesta de una productora de cine para rodar la historia, se tenía que buscar un guionista americano bilingüe, porque en ese momento el libro aun no estaba traducido en inglés, pero de momento el proyecto quedó parado.
Siempre te has definido como una mezcla de escritor brújula y de mapa. ¿Qué es lo que creas primero: la idea de un crimen y la motivación de un asesino o te aparece mentalmente un personaje y a través e el vas construyendo la historia?
Lo que primero que me viene siempre es esa primera escena del crimen, parto de ese impacto. Pero en esta, además hay una particularidad, ya que la idea surge de un párrafo que aparece en mi primera novela El caso de William Parker. Aunque en el momento de escribir el libro nunca pensé que de allí podía surgir una nueva novela, pero más adelante con una relectura me di cuenta de que podía sacar bastante, dentro de la inspiración si he tenido los márgenes más eliminados por ese margen del personaje.
En el primer libro William viene de los Ángeles y lo tratan de un modo al que él no está acostumbrado, y en un párrafo se cuenta el motivo.
Cuando escribo a veces la historia me sorprende a mí mismo y me lleva por unos derroteros que no me esperaba, o he llegado a cambiar un final tres veces. Aquí he tenido un reto al ser un personaje que ya había aparecido. Luego cuando escribo un libro, hasta que no lo leo en formato físico no me quedo tranquilo.
Tus libros son auto conclusivos, pero forman parte de un mismo universo. Muchos autores, como hizo Lovecraft o Stephen King utilizan el recurso de un universo propio donde es habitual que el personaje secundario de un libro luego se convierta en principal en otro.
Estoy haciendo esto, juego con personajes como es el caso de William Parker, la historia del primer libro y de este sucede en años diferentes y el policía también ha ido cambiando. Mientras en el secreto de Hannah Larson, hay una periodista que está en Nueva York en 2016, pero al final del libro dice que va a mudarse a San Francisco.
Agatha Christie te marcó como lector joven, curiosamente en tus novelas los investigadores son profesionales del cuerpo policial y además solitarios: como Poirot, miss Marple o Ariadne. ¿te has planteado alguna historia con un investigador/a que no cuenta con los recursos oficiales y que actúe en solitario?
Si, es algo que he pensado y posiblemente y “pronto” lo lleve a cabo, porque estoy escribiendo, nunca se sabe.
De tus personajes ¿Cuál es el que podría acercarse a ser una especie de alter ego?
El personaje que he creado que más podría asimilarse es Alison Hess, la protagonista del segundo libro, ella es una joven inspectora y debe enfrentarse a su primer caso, un supuesto suicidio en directo. Ella piensa que aún no es capaz de llevar esta tarea, tiene esa inseguridad de no creerse tan válida como opinan el demás.
porque con tres libros aun me da respeto la palabra escritor, prefiero autor de tres novelas, y en algún momento si me veo con la potestad de cambiar el adjetivo, pues perfecto.
Tienes alguna manía o ritual a la hora de ponerte a escribir ¿escuchar algún tipo de música, ir haciendo anotaciones en libretas cuando te viene alguna idea?
La verdad es que necesito tranquilidad y adaptarme a las situaciones, sea en un hotel o cafetería, como cuando viajo. Pero el mejor momento es en casa y cuando está todo tranquilo, irme a dormir y a los mejor levantarme a las 5 de la mañana para escribir con calma.
Y luego tengo una costumbre o manía, porque siempre debo tener mi reloj de pulsera puesto para poder escribir.
Sinopsis:
Al alba del 9 de enero de 2017, Jacob Fisher, un asesor financiero de San Francisco, encuentra en la cocina el cadáver de su esposa Natalie cosido a puñaladas y con varias mantis religiosas encima. El asesinato coincide con la desaparición de Sharon, la hija adolescente del matrimonio. Al tomar el mando de la investigación, el inspector William Parker se da cuenta de que el modus operandi del homicida es el mismo que el de Victor Black, un asesino en serie que cumple su condena en el corredor de la muerte de la Prisión Estatal de San Quintín. Sin embargo, los detalles de sus crímenes nunca se hicieron públicos. ¿Por qué han vuelto las mantis? ¿Atraparon al hombre equivocado o se trata de un imitador que logró hacerse con la información?
Para resolver el enigma, Parker tendrá que entrevistarse con Black en prisión. Comienza así un juego de manipulaciones y mentiras que destapa la fría y ególatra personalidad del preso: mientras las certezas del inspector se van desvaneciendo, su entorno más cercano podría estar amenazado por un secreto oculto durante años.
Ficha:
Autor: Alexandre Escrivà.
Editorial: Penguin Random House
Sello: Negra Alfaguara.
Género: Thriller, policiaca, ficción, narrativa hispana.
1ª edición: abril
Páginas: 358