jueves. 04.06.2026
ENTREVISTA A MARINA FANTINI

"En el mundo sigue existiendo el antisemitismo, es imposible negar su existencia y me horroriza"

Marina Fantini, actriz argentina afincada en España desde hace años. Charlamos con ella sobre su carrera y sobre “Los nuestros”.

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Carlos Valades | @carlosvalades

“Los nuestros” es sin duda uno de los mejores montajes de la temporada. Lucía Carballal ha construido un artefacto teatral de gran belleza, ahondando en los misterios sin resolución que compone la familia, que en este caso es de origen sefardí. La celebración del Avelut por la muerte de la matriarca culmina en la reunión de todos los miembros para rendirle un último homenaje.

Marina Fantini, actriz argentina afincada en España desde hace años y que ya tuvimos la ocasión de verla en “La voluntad de creer” u “Oveja perdida ven sobre mis hombros que hoy no sólo tu pastor soy sino tu pasto también”, compone con delicadeza el personaje de Tamar. Con el monólogo más potente del montaje, Marina deja a los espectadores ojipláticos. Charlamos con ella sobre su carrera y sobre “Los nuestros”.

¿Cuánto tiempo llevas en España? ¿Qué te impulsó a venir a Madrid?

Llegué en el 2018. Primero estuve en Valencia unos meses y luego me vine a Madrid. Era algo que quería hacer hace mucho. Mi abuelo es de aquí, de España. Era un deseo que tenía hace bastante y un impulso bastante profundo. Y tampoco tenía mucha idea de cómo iba a ser. Y acá estoy.

La idea de Lucía Carballal a la hora de escribir esta obra también tenía que ver con pensar qué es hoy la familia

¿Dónde te formaste?

Estudié teatro en centros culturales cerca del barrio donde vivía, pero mi formación más grande fue en la Escuela de Arte Dramático, en Buenos Aires, que es una escuela pública de teatro, son cuatro años de carrera. Cuando terminé la carrera hice también el profesorado de teatro en ese mismo lugar, que también fueron otros cuatro años.

Eres autora de un monólogo llamado “Enterrada”. ¿Cómo te sientes en el papel de dramaturga? 

La verdad que no me reconozco en ese rol. Ese monólogo lo escribí junto a Alessandro Outeda, que sí es actor y autor. Me encanta escribir, es algo que hago muchísimo. Escribo ensayos o cuentos y esas cosas, pero todavía no me hallo en el lugar de dramaturga. 

Y también eres directora. Has trabajado con Messiez, Lucía Carballal o Bray Kobla. ¿Son estos directores y directoras personas dialogantes?

Desde que empecé a actuar tuve muchísima suerte con los directores y directoras que he trabajado en Buenos Aires y acá porque aman la actuación y entienden que hay algo que uno puede aportar.

Creamos juntos y eso es maravilloso. Que te puedan decir que no saben cómo se hace. Y que te estén tendiendo esa mano. Es una responsabilidad muy grande y a la vez un placer enorme. 

Has trabajado en el Centro Dramático Nacional, en El Matadero, también en La Cuarta Pared. ¿Qué diferencias encuentras a la hora de trabajar entre unas y otras producciones? 

Bueno, la única diferencia entre esos lugares que nombras son los niveles de producción. No hay diferencia en cuanto al compromiso, la dedicación, la entrega, el nivel de trabajo, de búsqueda, de sensibilidad, vulnerabilidad, profesionalidad…no hay diferencia. 

“Los nuestros” tiene el cartel de agotadas las entradas hasta el final. ¿Tú crees que el teatro en Madrid está viviendo un momento dorado?

Creo que el Centro de Dramática Nacional es un espacio que mueve muchísimo público.

No nos dejó de sorprender nunca a ninguno del grupo que la gente llenara la sala. Es hermoso sorprenderse, no naturalizarlo. Me encantaría que eso pase por fuera de los espacios más oficiales. La gente va muchísimo al teatro aquí. Sería buenísimo que empezaran a volcarse también a un montón de cosas que se están haciendo también en el Off. 

Tamar, tu personaje en Los Nuestros, que viene de Israel, sufre incomprensión allí, por donde va. ¿Cómo enfocaste la creación de este personaje? 

Enfocamos el personaje para que fuera un canal, para que las palabras pasaran a través. Es algo que cuando Lucía me lo planteó me emocionó mucho. Investigamos mucho durante los ensayos. Tuvimos a Eva Chocrón, que fue la asistenta del mundo sefardí. Construí la línea de vida de Tamar así: ella es argentina, se ha criado allí, y mantiene un vínculo con la familia sefardí de España y luego se fue a Israel. También busqué imágenes concretas: en qué barrio vive, donde trabaja, etc.…para construir con mucha solidez el personaje.

¿Crees que Tamar es equidistante con la situación que se está viviendo en Gaza con la guerra? 

El personaje de Tamar se va porque no puede estar ahí, porque no está para nada de acuerdo con la guerra. Tiene una visión crítica, además de mucho dolor.

Y yo sigo trabajando todo el tiempo. Aparecen capas y capas porque también creo que hay algo como de una cierta, no sé si culpa, pero como un desamparo muy grande por el horror que está viviendo. 

La familia de “Los nuestros” forma parte de la comunidad sefardí a la que nunca se le ha prestado demasiada atención en España. ¿A qué crees que es debido esto? 

Hay algo de dolor y de no hablar de eso, como si por no hablarlo o no verlo, eso no hubiera existido.

Es algo que hemos transitado durante los ensayos, tanto por el mundo sefardí como por el mundo israelí y es que al final es todo muchísimo más complejo de lo que uno pueda abordar en términos de blanco-negro. Es como si se olvidaran los orígenes de las cosas, como si solo hubiera empezado la historia a partir de 1492. En ese sentido resuena con mi tierra, con los pueblos originarios. Se olvida que Argentina originalmente la habitaban esos pueblos que fueron expulsados también. 

¿Crees que España es una sociedad antisemita? 

España no, creo que en el mundo sigue existiendo el antisemitismo. Es imposible negar su existencia y me horroriza, obviamente. 

Los Nuestros también aborda la situación de una familia que se reúne para celebrar el Avelut, donde en tiempos actuales, en general en Occidente, se han perdido muchas costumbres religiosas. ¿Crees que la familia, entendida como institución, ha cambiado, y está transformándose en otra cosa? 

Las instituciones en general están siendo puestas en cuestionamiento. La idea de Lucía Carballal a la hora de escribir esta obra también tenía que ver con pensar qué es hoy la familia, que se ha puesto en crisis, en duda, y creo que ahora estamos en un momento en el que nuestra generación se tiene que preguntar ¿Qué construimos, qué nuevos conceptos tenemos? Sí, creo que es algo que ya no tiene el mismo peso que tenía como institución. La familia está en crisis, y lo nuevo todavía está ahí, armándose.

¿Tienes algún proyecto después de “Los nuestros”? 

De momento, no. Algunas funciones haremos con “Oveja Perdida”. En noviembre vamos con “Los nuestros” a Barcelona dos semanas, al Nacional de Cataluña.

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