martes. 16.04.2024
Los hermanos Machado, Manuel y Antonio

Narrativa | JOSÉ ANTONIO SANTANO

A veces la lectura de un libro se convierte en una experiencia inenarrable. Los libros nos miran desde el escaparate de la librería, nos miran fijamente a los ojos, incluso nos hablan. Nos invitan a que los acariciemos, a que sintamos el olor reciente de la letra impresa, y luego, nos agasajan con las palabras que nos hacen más libres, más tolerantes; nos enriquecen con su prosa o versos, pensamientos e ideas, completando así el verdadero valor de su existencia, aunque algunos descerebrados e ignorantes estén dispuestos a prohibirlos, incluso a que sean pasto de las llamas. Curiosamente, una de las últimas novelas que he leído, me ha producido un sabor agridulce, y no por su estilo prosístico, todo lo contrario, sino por el tema y los personajes elegidos, por el momento histórico en el que se desarrolla y que nos recuerda que hay un tiempo que nunca más ha de volver. Se trata de El querido hermano, del escritor Joaquín Pérez Azaústre (Córdoba, 1976), publicada por Galaxia Gutenberg. Además, se da la circunstancia que, una vez leída, viajé hasta la provincia de Gerona, y de allí a Collioure. Lo que sentí junto a la tumba del maestro Machado y los lugares que pisaron sus pies fue indescriptible; incluso en la misma Fundación Antonio Machado, presidida por Joelle Santa García, que guio mi visita, ha quedado para siempre en la memoria; recordarlo a él y su poesía, a las penalidades y condiciones de vida de su exilio, amén de sus últimos días y fallecimiento en aquel hotel Bougnol Quintana, unido a las múltiples sensaciones que me ha aportado El querido hermano, ha sido algo maravilloso.

La trayectoria novelística de Pérez Azaústre está avalada sobradamente por sus libros anteriores, el más reciente La larga noche, en la que cuenta los últimos momentos de la vida del torero cordobés Manuel Rodríguez “Manolete” y donde la tensión discursiva crece a medida que se avanza en su lectura. Sin embargo, con esta nueva novela, merecidamente galardonada con el XVI Premio Málaga de novela, compone Pérez Azaústre una fotografía en la cual el amor, en este caso el fraterno, se impone al odio y la sinrazón, a la ideología, los bandos y el enfrentamiento entre ellos. Manuel Machado, en unas circunstancias tremendas, decide ir al encuentro con su hermano Antonio, ya fallecido en el pueblecito pesquero de Collioure, en Francia. Con un estilo dinámico, Pérez Azaústre nos adentra en el universo, desconocido y silenciado, de Manuel Machado, en su manera de pensar y sentir, en las vivencias junto a su hermano Antonio, en las ideas literarias de la época, desde un imaginario verosímil, emocionante, al descubrirnos las dos caras de una misma moneda, la de los hermanos más unidos de la literatura española del siglo XX.

Pemán favorece el viaje de Manuel Machado y su esposa Eulalia a Francia para ese reencuentro con el hermano querido y fallecido ya, y Raúl, un chófer falangista, será el encargado de hacerlo en un Bugatti desde la ciudad de Burgos. El riesgo no es menor, pero Manuel se muestra firme, quiere ir al entierro de su hermano (aunque no llegará a tiempo), no importa las penalidades que se presenten en el viaje, el dolor que conlleva la muerte del hermano, que de alguna manera es como si hubiera muerto él también. Creo no equivocarme si afirmo, que la trayectoria narrativa de Joaquín Pérez Azaústre ha ido creciendo con cada publicación y que ahora, con El querido hermano, hallamos al Pérez Azaústre más novelista, más descriptivo, más íntimo, capaz de adentrarse en las entrañas de los personajes para vaciarlos, sí, y ser él parte de ellos, integrarse en ellos, vivir y sentir por ellos. Sólo tres personajes principales y algunos secundarios, con lugares comunes —Madrid y Paris en su máximo esplendor literario y bohemio—, circunscriben esta narración de forma clara y precisa en una especie de espacio sideral que reclama, con el buen oficio de su autor, una atención continua, de comienzo a fin.

Esta novela de Pérez Azaústre podría considerarse la que ahonda de manera plena en la vida a través de dos personajes imprescindibles para entender el verdadero alcance de la literatura del siglo XX: los hermanos Machado

JOSÉ ANTONIO SANTANO
Joaquín Pérez Azaústre

Para el título de esta novela, Pérez Azaústre toma una estrofa del poema “El viajero”, perteneciente a su libro Soledades, de Antonio Machado, que refleja de alguna manera, ese dolor por la partida del hermano: «Está en la sala familiar, sombría / y entre nosotros, el querido hermano / que en el sueño infantil de un claro día / vimos partir hacia un país lejano». Estructurada en tres partes y cada una de ellas en capítulos, la narración transcurre con saltos en el tiempo, en los cuales los recuerdos, la nostalgia de un pasado vivido procuran ese equilibrio necesario entre pasado y presente, entre realidad y ficción. Es evidente que el trabajo de documentación llevado a cabo por su autor ha sido fundamental, toda vez que narra unos hechos acontecidos, pero no cabe duda alguna que el discurso narrativo ahonda en cada circunstancia y habla por boca de los protagonistas, piensa por ellos y se acomoda a lo que, probablemente, sintieran, hasta conseguir la novela que todo lector busca: verosímil, coherente y con una prosa selecta, que a veces nos descubre al poeta que habita en Pérez Azaústre: «Cuando salen del vagón en el que han pasado la noche en la estación de Cerbère, el mármol frío del cielo les abrasa la vista». Si en este pasaje que nos acerca a las penalidades de un exilio, que comenzaba a ser terriblemente doloroso para el poeta Antonio Machado, su madre, hermano José y su esposa, así como los amigos que le acompañaban; también una suerte de impotencia acompañaba a su hermano Manuel en la distancia, la ciudad de Burgos, al conocer la noticia de la muerte de su hermano Antonio; la prosa entonces toma aromas de poesía: «Se mira el dorso de las manos, con los dedos extendidos hacia la calle Aparicio Ruiz. Aún es casi de noche. Siente el frío bajo la piel, como si estuviera congelándole las venas; pero sigue inmóvil frente a la puerta cerrada, envuelto en su batín, y ni siquiera piensa en frotarse las manos».

Esta última novela de Pérez Azaústre podría considerarse la más íntima de todas, la que ahonda de manera plena en la vida a través de dos personajes imprescindibles para entender el verdadero alcance de la literatura del siglo XX: los hermanos Machado. Un retrato inolvidable del poeta que habita en este caso al novelista y al hombre, determinando así una narración sugerente y necesaria para este tiempo de creciente incertidumbre. Una novela, El querido hermano, que nos deparará momentos inolvidables

El querido hermano. JOAQUÍN PÉREZ AZAUSTRE. Galaxia Gutenberg. Barcelona, 2019.. COMPRA ONLINE


OIP (1)
José Antonio Santano. Escritor y crítico literario
 

 

"El querido hermano", de Joaquín Pérez Azaústre