martes. 25.06.2024
Francisco Álvaro, Juan Antonio Molina y Antonio Muñoz

Ha sido presentado en Sevilla el último libro del habitual colaborador de nuevatribuna.esJuan Antonio Molina“Luis Cernuda, un Español sin ganas”, (Ediciones en Huida) en cuyo acto intervinieron Antonio Muñoz, senador; Francisco Álvaro, abogado, y el autor. El texto de la obra hace hincapié en el trauma en lo más íntimo que padeció el poeta por la pérdida de una patria acogedora y tolerante y el advenimiento de un áspero exilio material y espiritual que se convirtió en un auténtico drama personal que le llenará la vida de un caliginoso y constante desasosiego.

Partiendo de un verso de Cernuda: “Algún día yo seré aquello que amo” define Molina la peripecia vital del lírico sevillano como el daguerrotipo de una existencia marcada por la desolación moral y psicológica. Porque no hay drama personal más profundo, destaca el autor, que una patria, una sociedad que niega todo cuanto somos. Y no solo niega sino que criminaliza nuestro ser en su totalidad. Es un desgarro emocional, intelectual y humano que supone vivir bajo el celaje de aquella España de la posguerra minoritaria, cerril, truculenta, estamental y excluyente que reacciona con irracional violencia a todo cuanto se oponga a ella. Es esa España pequeña que vive de la resignación de la mayoría, generadora en los más de “la vida como un naufragio constante” según Ortega o de la que nos advertía el poeta César Vallejo al afirmar: “Cuídate, España, de tu propia España”. 

La obra hace hincapié en el trauma en lo más íntimo que padeció el poeta por la pérdida de una patria acogedora y tolerante y el advenimiento de un áspero exilio 

Para Eduardo Subirats, desde Ganivet hasta Castro Zambrano el centro gravitatorio de la regeneración española ha sido una reforma de la inteligencia, aplazada por siglos de totalitarismo y escolástica, aplazamiento de un auténtico Estado nacional. Cernuda, por su hipersensibilidad, sufrirá como pocos esa historia de su país que para Gil de Biedma era la peor de todas las historias porque acaba mal. Por todo ello, Cernuda escribirá:

Soy español sin ganas
Que vive como puede bien lejos de su tierra
Sin pesar ni nostalgia.

Factores que se sustanciaban en Cernuda en la configuración de un trágico destino o de un temperamento difícil, siempre asomado a las crisis históricas españolas, y que fue matizándose por su amor, su complicada pasión por una patria a la que nunca dejó de referirse para llamarla en vano como solo puede invocarse lo que se ama; para ofrecer su inmensa inteligencia lírica y regalarnos una de las trayectorias literarias más poderosas de nuestra lengua. Esa fue su única salvación: su absoluta entrega y fidelidad a un destino: la suficiencia de la poesía. “La poesía, el creerme poeta, ha sido mi fuerza y, aunque me haya equivocado en esa creencia, ya no importa, pues a mi error he debido tantos momentos gozosos.”

Juan Antonio Molina ofrece con su último libro un nuevo enfoque de la vida y obra de...