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Jaime Polo | @lovacaine
El cortometraje Prou Bé, dirigido por la cineasta catalana Anna Carbonell, irrumpe en la escena del cine fantástico con una propuesta tan fresca como incisiva. Estrenado mundialmente en la 58ª edición del Festival de Sitges, este debut de Carbonell en la dirección combina comedia negra con un trasfondo social punzante, abordando la precariedad laboral y las dinámicas de poder en las entrevistas de trabajo. Con una duración de 14 minutos, Prou Bé logra condensar una crítica mordaz a las estructuras laborales actuales, envuelta en un tono que oscila entre lo absurdo y lo perturbador, demostrando que el género fantástico puede ser un vehículo poderoso para reflexiones sociales.
La trama sigue a Mireia (Carla Vilaró) y Laia (Berta Graells), dos candidatas en la última etapa de un proceso de selección laboral dirigido por el enigmático Eugeni (Jaume Casals). Lo que comienza como una entrevista de trabajo convencional pronto se transforma en una experiencia surrealista, donde las protagonistas se enfrentan a una pregunta inquietante: no qué pueden ofrecer a la empresa, sino qué están dispuestas a sacrificar por ella. Esta premisa, sencilla pero cargada de simbolismo, permite a Carbonell explorar las dinámicas de explotación laboral con un enfoque que es tan divertido como desasosegante.
Anna Carbonell, en su primer cortometraje como directora y guionista, demuestra un control notable del tono y el ritmo
Anna Carbonell, en su primer cortometraje como directora y guionista, demuestra un control notable del tono y el ritmo. Su experiencia como ayudante de dirección en proyectos previos se refleja en la precisión con la que maneja las transiciones entre la comedia y el trasfondo más oscuro del relato. El guion, también firmado por Carbonell, es ágil y está salpicado de diálogos ingeniosos que capturan la absurdidad de los procesos de selección modernos. La directora utiliza la comedia negra como un escudo, como ella misma declara, para abordar un tema universal: la precariedad laboral y la presión deshumanizante que enfrentan los trabajadores, especialmente los jóvenes, en un mercado saturado de candidatos sobrecualificados y ofertas indignas.
El enfoque fantástico del corto, aunque sutil, es efectivo. Sin recurrir a excesos visuales, Carbonell introduce elementos que descolocan al espectador, creando una atmósfera que recuerda a las distopías laborales de series como Black Mirror. Este equilibrio entre lo cotidiano y lo extraño es uno de los mayores aciertos del cortometraje.
En un contexto donde la precariedad laboral sigue siendo una realidad para muchos, Prou Bé se erige como un grito de disconformidad disfrazado de comedia negra
Prou Bé no solo es un debut prometedor para Anna Carbonell, sino también una muestra del potencial del cine catalán para abordar temas universales desde una perspectiva local. Su paso por festivales como Sitges, FILMETS y el Festival de Cine de Terror de Molins de Rei augura una carrera festivalera exitosa, y no es para menos: Prou Bé es un cortometraje que divierte, incomoda y, sobre todo, invita a la reflexión.
En un contexto donde la precariedad laboral sigue siendo una realidad para muchos, Prou Bé se erige como un grito de disconformidad disfrazado de comedia negra. Anna Carbonell no solo ha creado una obra entretenida, sino también un espejo en el que muchos espectadores podrán reconocerse. Con este debut, la directora se posiciona como una voz a seguir en el panorama del cine catalán y más allá.



