Necesitamos tu ayuda para seguir informando
Colabora con Nuevatribuna
Vicente I. Sánchez | @Snchez1Godotx
Viva Suecia ha consolidado en apenas tres años un auténtico idilio con el Movistar Arena de Madrid. Tras conquistar el recinto en 2024 y 2025, la banda murciana volvió a colgar el cartel de “no hay entradas” en 2026. Frente a aquellas voces que durante años insistieron en que Viva Suecia era, ante todo, una banda de festivales de verano —de esas cuyo repertorio entra con facilidad en las noches cálidas y festivas—, los murcianos respondieron sobre el escenario con un nuevo directo arrollador dentro de su gira Hecho en tiempos de paz. Ante más de 15.000 personas, dejaron claro que su éxito ya no es coyuntural, sino el de una de las bandas más sólidas y populares del panorama nacional.
En lo personal, Permiso perdón es una canción que he cantado innumerables veces. Y anoche volvió a confirmarse: Viva Suecia ya solo tiene himnos
Puntuales a la cita, el cuarteto formado por Rafa Val (voz), Jess Fabric (bajo), Alberto Cantúa (guitarra) y Fernando Campillo (batería) saltó a escena con Dolor y Gloria, uno de los temas emblemáticos de su último disco, Hecho en tiempos de paz, y ya convertido en un clásico para sus seguidores. Fue una carta de presentación perfecta para cerca de dos horas de concierto en las que el grupo repasó buena parte de su repertorio. Hubo espacio para canciones de prácticamente todas sus etapas, en una actuación pensada para celebrar, compartir y, sobre todo, hacer bailar a un público entregado. Todo funcionó con precisión: incluso el sonido —siempre un reto en recintos de estas dimensiones— se mostró limpio y bien equilibrado durante toda la noche.
Lejos de las etiquetas, Viva Suecia recordó que, antes que nada, son una banda. Una banda que ha llegado hasta aquí gracias al respaldo constante de un público fiel que ha crecido con ellos. “Nunca soñamos con algo así”, confesó un Rafa Val visiblemente emocionado en varios momentos del concierto, consciente de la dimensión de lo que estaba ocurriendo frente a él.
Hay algo casi entrañable en la manera en que Viva Suecia parece sorprenderse aún de su propio éxito. Quizá por eso se permitieron rescatar algunas canciones menos habituales en su repertorio. En uno de los momentos más curiosos de la noche, preguntaron —con aparente seriedad— si alguien conocía Permiso perdón, del disco La fuerza mayor, que este año cumple diez años. La pregunta provocó una reacción inmediata del público, que coreó el tema con entusiasmo. ¿De verdad hay alguien que no conozca esa canción? ¿Existe, a estas alturas, algún tema de Viva Suecia que no haya sido adoptado como himno por sus seguidores? En lo personal, Permiso perdón es una canción que he cantado innumerables veces. Y anoche volvió a confirmarse: Viva Suecia ya solo tiene himnos.
La recta final del concierto fue una celebración colectiva. Fueron cayendo Tú y yo contra los demás, El bien o No hemos aprendido nada, hasta llegar a la traca final con la ya mítica Lo que importa, antes de cerrar con Mala prensa, otro de los grandes temas de su último trabajo y una canción con la fuerza suficiente para clausurar un concierto multitudinario como este.
Fue, en definitiva, una noche importante para una banda que sabe perfectamente qué busca sobre el escenario y cómo conectar con su público. Viva Suecia ya no parece tener techo. Y quizá por eso mismo resulta tan estimulante seguir acompañándolos en el camino.



