jueves. 04.06.2026
CONCIERTOS

‘Twenty One Pilots’ incendian Madrid

La banda firma un concierto apoteósico en su regreso más esperado.

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Jaime Polo | @lovacaine

Tyler Joseph y Josh Dun no vinieron a Madrid a tocar un puñado de canciones. Vinieron a abrir una grieta en la realidad, a dejar que la narrativa de Clancy —ese universo mutante que llevan tejiendo disco a disco desde hace más de una década— se derramase sobre el Movistar Arena como una marea emocional, coreográfica y, por momentos, casi litúrgica.

Desde el primer golpe de baqueta de Josh, oculto tras un telón que cae como un truco de prestidigitador, hasta el último eco de Trees bajo una lluvia de confeti, el show del 21 de abril no fue solo un concierto: fue un espectáculo, una carta de amor en código binario entre banda y público.

El Clancy World Tour no es un espectáculo que se vea. Es un lugar al que se va. Y la noche del 21, por un par de horas, ese lugar fue Madrid.

Tyler aparece como un soldado enmascarado que ha aprendido a liderar desde el anonimato. El público —que ya lleva horas convertido en tribu, con camisetas, máscaras y tatuajes temporales del universo TØP— explota.

Lo que sigue es un vaivén calculado entre pasado y presente: VignetteThe JudgeTear in My HeartHeathens. La escenografía cambia, el juego de luces baila y Tyler, en un instante casi mágico, desaparece de un punto del escenario para aparecer en otro, como si el concierto estuviera sucediendo en varios planos de existencia al mismo tiempo.

Hay humor también. “Parece que toco bien el piano, pero solo me sé mis canciones”, bromea Joseph, justo antes de que el estadio entero se convierta en un océano de linternas. El juego entre intimidad y espectáculo está medido al milímetro. Saben cómo equilibrar vulnerabilidad y épica sin que nada parezca forzado.

Si algo define a Twenty One Pilots es su capacidad de hacer que lo masivo se sienta íntimo. Cuando Tyler pide formar un gran círculo para cantar Trees, no parece una instrucción logística, sino una invitación a participar en algo ritual. Y cuando Josh se sube a una plataforma levantada por las manos del público para aporrear su batería en Paladin Street, no solo vibra la tarima, vibra la sala entera.

El Clancy World Tour no es un espectáculo que se vea. Es un lugar al que se va. Y la noche del 21, por un par de horas, ese lugar fue Madrid.

‘Twenty One Pilots’ incendian Madrid