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Isel Sánchez Vega | @IselSv
En un domingo tardío, aunque ya de comienzo de verano, con la gran cantidad de oferta musical que había en la capital no resultó muy extraño la notable falta de público para la noche indie del Alma Occident con Shego y Rufus T. Firefly.
Las madrileñas repasaron su segundo disco, “No lo volveré a hacer”, repleto de canciones breves, enérgicas y directas con un claro tema principal como es el desamor en temas como “Aunque duela”, “Manifesting” o “arghHhh!” además de otros éxitos anteriores como “¡Viva!”, que tienen con Los Punsetes y fue una de las que más enganchó al público, o “fumas?”, siendo la última vez que la incluirán en su repertorio en territorio nacional.
El indiscutible gran momento de la noche llegó con “Canción de Paz” donde como dijo Víctor Cabezuelo en una de sus únicas intervenciones, era apropiada para los tiempos que corren
Con un carisma arrollador, fueron levantando progresivamente a los presentes de la grada dejando a todos con ganas de más ya que tristemente tuvieron que descartar dos canciones por falta de tiempo y dieron a elegir al público su último tema del repertorio siendo este “Curso Avanzado de Perra”, uno de los favoritos de su gente y el cuál cerró el concierto en uno de sus puntos más altos.
Con un fondo monocromático, que fue cambiando a lo largo de su actuación, arrancaba T. Rufus Firefly, la agrupación de Aranjuez de rock neopsicodélico que resulta imposible que deje indiferente a nadie. Con una disposición en el escenario que, aunque les reducía bastante la movilidad, les permitía igualar bastante en presencia a cada músico, sus ritmos complejos y su virtuosismo mantenían la atención de la grada ante un espectáculo sumamente original tanto en lo musical como en lo visual.
Presentaron principalmente su último trabajo: “Todas las cosas buenas”. Un álbum repleto de grandes instrumentales y sencillas pero efectivas letras como “Lumbre”, momentos más enérgicos como la canción que da nombre al álbum o de un corte más clásico como puede ser “La Plaza”. Julia brilló especialmente no solo en la mayoría de los temas sino también con un solo de batería que arrancaba los gritos de los asistentes.
El indiscutible gran momento de la noche llegó con “Canción de Paz” donde como dijo Víctor Cabezuelo en una de sus únicas intervenciones, era apropiada para los tiempos que corren. Algo sucedió durante y después de ese tema que conectó al público con la música como no lo había hecho en toda la noche y en gran medida se mantuvo hasta el final.
Un cálido anochecer breve y algo falto de ambiente pero que ambas bandas supieron animar y adornar en el Tierno Galván.


