jueves. 04.06.2026
CONCIERTOS

Rot and roll bajo la lluvia en Noches del Botánico

Sus poemas musicalizados adquieren una fuerza y una vitalidad sobre las tablas que acarician por completo el esqueleto del respetable.
Foto: Fer González
Foto: Fer González

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Mauro Nicolás Gamboa

Hay veladas que tienen espíritu propio. Una magia particular. Un hechizó diferente. Rock and roll por los cuatro puntos cardinales. Pues eso es lo que se vivió con Ariel Rot y Conociendo Rusia en una jornada de sábado apoteósica en Noches del Botánico, la cual estuvo aromatizada por una cruel tormenta y su miel.

Al ingresar a las instalaciones del Real Jardín Botánico Alfonso XIII de la Universidad Complutense de Madrid, el espíritu del cercano Museo de América, con todos los próceres que en el habitan, sobrevuelan por este espacio y pulmón natural con encanto propio, transformado en un oasis de cultura y música durante los meses de junio y julio. Nadie se quiere perder esa fusión perfecta entre el rock español y el argentino.

Los ultimo disparos son certero, letales, mortales y cargados de fuego. “Dulce condena”. “La milonga del marinero y el capitán”, para al cual se suma el líder de Conociendo Rusia, Leo Sujatovich

En primer término, iniciaba el reparto del juego de la jornada del sábado Conociendo Rusia, el proyecto artístico capitaneado por Mateo Sujatovich. La muchedumbre ruge al verlo ingresar junto a su banda. Este combo no para de crecer en adeptos y seguidores por el viejo continente. El grupo argentino rubrica show a show, con sus pinceladas musicales, un cuadro que cada vez se admira más. Prueba de su gran talento, es que van a ser parte de la gira Gigante del virtuoso Leiva, con la importante tarea de abrir sus conciertos y la cual, se encuentra en pleno rodaje en estos momentos por España. Sentidas y cariñosas palabras tuvo el frontman durante el recital para el artista madrileño, recordando que, justo a esa misma hora, estaba tocando en el Movistar Arena y que ellos estarían junto a él, el próximo lunes. Hermandad y rock.

Foto: Fer González
Foto: Fer González

Conociendo Rusia se puede leer en letras gigantes en la pantalla central del stage. Con los primeros compases de “Otra oportunidad”, el público entra en trance y ya está subido al “barco del este”. El talento no se hereda, se traspasa. Se trabaja, se perfecciona, se estudia y se desarrolla hasta llevarlo a un nuevo horizonte. Eso es lo que ha sucedido de Leo Sujatovich, el reconocido musico, compositor, arreglador y un prócer de la música en Latinoamérica, con su hijo Mateo. Por ambas venas, transita la virtud y eso es evidente.

Piezas como “Cicatriz”, “Cinco horas menos” y “Desastres fabulosos” interpretada en vivo junto al artesano de la canción, Jorge Drexler. El público vibra, canta y se emociona con cada acorde. Pero la jornada continua cargada de sorpresas y de colaboraciones ilustres. Prosigue con Ariel Rot que se suma en “30 años”, su propi papá que se suma en teclados y Nathy Peluso que acompaña a Conociendo Rusia en su último single publicado, “Perfecto final”. 

El final es único con sus himnos “Cabildo y Juramento” y “Quiero que me llames”. Gran ovación al concluir su certero directo y a la vez, atrapante.

Algunas nubes oscuras que no tenían adquirida su entrada, pero que no se querían perder, por ese pequeño detalle, al corazón de Tequila, al alma de Los Rodríguez, al doctor de las seis cuerdas, al venido a este mundo como Ariel Rotenberg Gutkin. Conocido artísticamente como “el catedrático de la guitarra”, Don Ariel Rot.

Otro invitado que se olvidó su ticket en casa, fue el viento, quien también saludada y dejaba su huella. Pues nada de esto, ni la lluvia, ni el intenso aire, ni los truenos, ni el calor y ni los relámpagos, le restaron un ápice de protagonismo al rock and roll mas verdadero, más puro, más lacrimógeno e incendiario, que interpretó titánicamente Ariel Rot junto a sus afilados músicos.

El tango reza que “veinte años no es nada” en la voz de Gardel, pero cincuenta años de rock, como los que esta transitando el compositor hispano-argentino, son todo. Su directo es una de esas joyas que saca brillo y se pule acorde tras acorde, riff tras riff, arpegio tras arpegio.

Sus poemas musicalizados adquieren una fuerza y una vitalidad sobre las tablas que acarician por completo el esqueleto del respetable. El inicio de su concierto es con “El vals de los recuerdos” y con esta pieza, pone a cantar a todo el público, pero con “Hasta perder la cuenta”, hace sentir a los miles de fans que lo acompañan, que merece la pena estar vivo en este universo.  

“¡Buenas noches Madrid! Que bueno volver a vernos. No hay mejor lugar para tocar que este. Noches del Botánico. Pase lo que pase, aquí seguimos” manifestó Ariel, haciendo referencia al potente color oscuro del cielo. Se avecinaba tormenta de las importantes en el recinto, pero el respetable seguiría estoico ahí, acompañando, apoyando y cantando. Emocionándose con canciones que han marcado los últimos cincuenta años del rock and roll en la lengua de Cervantes en ambas orillas del océano Atlántico.

Foto: Fer González
Foto: Fer González

“La última cena”, canción magnifica, es el preámbulo de la “tormenta imperfecta”. Porque esta no evitó que los fans siguieran ahí, frente al stage disfrutando. El propio frontman argentino e encargó de recordar que “Esto no era nada en comparación con el concierto de los Rolling Stones en el año 82´en el estadio Vicente Caderón en Madrid” haciendo mención y tirando de memoria por el recordado diluvio que cayó aquel día. Por el rugido del público, pude apreciar que muchos de los presentes estuvieron allí aquella velada iátrica. 

Se manifiesta fanático de Moris y se siente orgulloso de haber compuesto una canción junto a él. Se frena por unos momentos el show por precaución y porque el agua que caja con fuerza desde el cielo no dejaba de acariciar las almas de los presentes. La organización reparte ponchos plásticos para combatir la lluvia. Después de la tormenta viene la calma. Pues de calma poco, porque Ariel Rot hace un incendiario solo de guitarra que demuestra esa relación de amor que tiene con la madera, con las cuerdas, con la música. Su nombre es sinónimo de arte y rock.

Lamentablemente tuvo que reordenar su repertorio y suprimir algunas piezas de su setlist por el forzado párate. Los fans necesitaban celebrar la vida, abrazar la lluvia, sentirse bañados por sus himnos y el artista argentino-español supo cómo devolverles el acariño que el manifestaron durante todo el show.

Los ultimo disparos son certero, letales, mortales y cargados de fuego. “Dulce condena”. “La milonga del marinero y el capitán”, para al cual se suma el líder de Conociendo Rusia, Leo Sujatovich y concluye por todo lo alto con su himno “Mucho mejor”.

Enrome ovación se llevó Ariel Rot al concluir y el público, lentamente se retiraba bajo el sonido Satisfaction de Rolling Stones, consientes de haber sido testigos y protagonista de una noche histórica y de la cual se hablará en las páginas doradas del libro de la música. El año 82´ y Los Stones bajo la lluvia, tuvieron un hijo, llamado 2025. Ariel Rot corroboró una vez más su talento innato.

Un show de Rot and Roll bajo la tormenta madrileña.

Rot and roll bajo la lluvia en Noches del Botánico