Lo natural en “Artificial”
Necesitamos tu ayuda para seguir informando
Colabora con Nuevatribuna
Antonio Descalzo |
Peces Raros llega a España con un show en clave discoteca, compacto, certero y plagado de texturas.
La banda llenó la sala Mon de Madrid en su llegada al país dentro de la gira Artificial, que da nombre también a su disco lanzado en 2024. El grupo está formado por cinco componentes: Lucio Consolo y Marco Vieira, que lideran la banda, acompañados por bajo, batería y teclados. Ambos ponen voz, guitarras, arreglos y letras, permitiendo que Peces Raros combine precisión rítmica con texturas electrónicas envolventes, construyendo su universo sonoro en directo.
La pista se situó por encima de los artistas en el conjunto de la noche, convirtiéndose en protagonista absoluta y transformando a cada asistente en parte activa de la experiencia
El concierto mostró un contraste transversal en su concepto, empezando por el look elegido, donde blanco y negro fueron protagonistas.
El calentamiento comenzó después de que el árbitro pitara el comienzo del partido, dando la sensación de que la sesión estaba a punto de despegar y que cada detalle estaba medido con precisión.
El público, en su mayoría argentinos, reyes de la joda, las relaciones públicas y el debate como medios de expresión, fue entrando poco a poco en el huracán de beats que se venían, dejándose llevar por la energía imparable de la sesión. Intuyo que muchos de ellos no eran fans del grupo y se vieron allí persuadidos por amigos, pero pronto se convirtieron en partícipes activos de la experiencia sonora que Peces Raros desplegaba sobre la sala.
La sesión se construyó sobre líneas de bajo penetrantes, coros hedonistas, sonidos británicos y una puesta en escena sintética, creando un universo sonoro que se sentía al mismo tiempo frío y visceral, perfectamente alineado con la estética de Artificial. La pista se situó por encima de los artistas en el conjunto de la noche, convirtiéndose en protagonista absoluta y transformando a cada asistente en parte activa de la experiencia, mientras Peces Raros guiaba la sesión como un hilo conductor invisible.
Una sensación de extrañeza recorría la sala ante la falta de comunicación verbal entre los artistas y el público, reforzando la idea de que la conexión se daba únicamente a través de la música y la atmósfera generada por Peces Raros. La comunión con el público llegó en la parte media del show, con temas como No van a parar y Nada para siempre, momentos en los que la pista explotó en energía y cada asistente se convirtió en parte del pulso imparable de la sesión.
Sin embargo, la sesión también mostró un exceso de tramos precocinados, con las guitarras actuando como señuelo, recordando que, a pesar de la libertad y la energía de la pista, parte del espectáculo estaba cuidadosamente ensamblado para mantener el flujo del show. Fabricio, uno de los asistentes, indicó que, más allá de esos tramos precocinados, el grupo tenía muy claro hacia dónde llevaba el espectáculo, a pesar de ser la primera vez que los escuchaba.
Es importante ponerse en perspectiva cuando se considera el contexto de viajes continuos, conciertos, entrevistas y el cansancio físico y mental, a la hora de preguntarse hasta qué punto esa noche no fue su mejor noche.
Para el tramo final dejaron temas como El Eden o Clericó. Este último, un gran tema de estudio que recomiendo escuchen en su plataforma de confianza.
Tras su paso por Madrid, Peces Raros todavía tiene varias fechas en España, entre las que destacan Valencia y Sevilla, consolidando su presencia en el país. El buen trabajo de producción de Sond3 fue clave para que cada detalle sonoro y visual de la sesión alcanzara su máximo potencial, y todo apunta a un futuro prometedor dentro de la escena electrónica en español, donde el grupo parece destinado a ocupar un lugar destacado.