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Vicente I. Sánchez | @Snchez1Godotx
Dentro de la programación de Inverfest 2025, las dos noches de Depedro en la emblemática sala La Riviera eran uno de los platos fuertes de esta edición. Y, desde luego, no han defraudado. El pasado jueves 11 de enero, Jairo Zavala, conocido artísticamente como Depedro, subió al escenario de La Riviera para ofrecer uno de esos conciertos memorables en los que la conexión con el público madrileño fue absoluta y constante.
Actualmente, Depedro está girando con su último disco, Un Lugar Perfecto (2024), probablemente uno de los más íntimos y emocionales de su carrera. Este trabajo, cálido y envolvente, sigue explorando los sonidos tropicales y muestra las habituales influencias de sus raíces musicales: el Mediterráneo, África y Latinoamérica. Para abrir la noche, Depedro eligió La Siembra, una de las piezas más delicadas de su nuevo álbum, aprovechando su letra para compartir con el público una reflexión: "Rara vez uno se imagina una cosecha tan buena como esta". Sin pausa, siguió con Lugar Perfecto, el tema que da título al disco, marcando así un comienzo lleno de sensibilidad y energía.
Uno de los aspectos más evidentes de esta primera noche en La Riviera es que Depedro, antiguo miembro de Calexico, tiene un talento innato
Desde los primeros compases quedó claro que el público adora a Depedro y que sus conciertos son capaces de generar una atmósfera única. Este cariño se evidenció especialmente con Como el Viento, una canción que el artista asocia a los orígenes de su éxito, y que convirtió el escenario en un enorme karaoke. Este ambiente de fiesta se mantuvo durante temas como Nubes de Papel y, de forma muy especial, con su habitual El Pescador, en la que bajó a bailar con el público, desatando la euforia colectiva.
Uno de los aspectos más evidentes de esta primera noche en La Riviera es que Depedro, antiguo miembro de Calexico, tiene un talento innato. Su capacidad para dominar el escenario con un estilo musical que mezcla rock, blues y cumbia lo distingue, haciendo que se sienta igual de cómodo tocando que cantando, una dualidad poco común. Aquí lanzo una reflexión interesante: considero que Depedro sobresale más como músico que como cantante, aunque en ambos roles demuestra un talento excepcional.
La noche estuvo marcada por momentos mágicos que quedarán en la memoria de los asistentes. El primero llegó con la aparición sorpresa de Coque Malla para interpretar juntos la icónica Déjalo Ir, del álbum El Pasajero (2016). La soltura y carisma de Coque, luciendo un precioso fular que despertó más de una envidia, añadieron un toque especial al concierto. El segundo momento vino de la mano de Rozalén, quien cantó Lo que va pasando, del nuevo disco, dejando una vez más claro su dominio vocal, su belleza tímida y su indiscutible maestría.
La soltura y carisma de Coque, luciendo un precioso fular que despertó más de una envidia, añadieron un toque especial al concierto
Sin desmerecer otros duetos de la noche, como el que realizó con Morgan en Tu Melodía, el gran clímax del concierto llegó con la presencia de Luz Casal para interpretar Te sigo soñando. Esta canción, posiblemente la más poderosa y mágica de toda la carrera de Depedro, se convirtió en un regalo inolvidable gracias a la milagrosa voz de Luz, que envolvió a todos los asistentes. Lo suyo es de otro nivel, y solo cabe agradecerle tanto arte.
La velada fue llegando a su fin con la fuerza de Llorona, ya un himno en el repertorio de Depedro. Aun así, hubo tiempo para algunos bises que cerraron casi dos horas de concierto, incluyendo Mañanita, que el artista presentó como una queimada de alegría. Este tema, lleno de vitalidad, dejó a todos los presentes con el espíritu en alto y una sonrisa en el rostro. En definitiva, fue un bolazo indiscutible de uno de los artistas más en forma del panorama musical español.



