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Vicente I. Sánchez | @Snchez1Godotx
Permítanme que me sincere: Caldo Espírito (2023) es uno de los discos de Xoel López que más me emocionan. En su decimosexto álbum, el compositor gallego consigue un equilibrio asombroso entre la madurez artística y la frescura de seguir sorprendiéndonos. Canciones como Esto no es amor o Salitre y humo encapsulan lo mejor de su trayectoria: un estilo tan personal como adictivo, con letras que tocan el alma. Por ello, era lógico que esperara con muchas ganas verlo interpretar este disco en directo, especialmente en La Riviera, como parte de la programación del Inverfest 2025. Y parece que no era el único: Xoel ha agotado todas las entradas para las dos noches que el festival le ha dedicado, dejando claro el magnetismo de su propuesta.
Un concierto lleno de emoción, sobriedad y excelencia que dejó a todos con ganas de seguir volando al ritmo de su música
Con apenas cinco minutos de retraso, Xoel López apareció en el escenario de La Riviera junto a su banda, todos impecablemente vestidos, demostrando que la elegancia no solo está en la música, sino también en la presencia. Desde el primer minuto quedó claro que Xoel —quien en sus comienzos fue conocido como Deluxe— es un artista que domina a la perfección su talento. No necesita artificios ni excesos para convencer; su música habla por sí sola, aunque el impecable traje azul que lució para la ocasión fue un detalle que no pasó desapercibido. Así, el concierto se convirtió en un recital equilibrado, sobrio y lleno de refinamiento, en el que repasó gran parte de las canciones que lo han consagrado como uno de los músicos más influyentes del panorama nacional.
El repertorio fue extenso, con 25 canciones diseñadas para acompañar todos los estados de ánimo. “Es un concierto largo, lleno de emociones,” advertía el cantante al inicio del show. Y cumplió. La velada comenzó con Albatros, uno de los temas más potentes de su nuevo disco. La letra, que refleja a la perfección su filosofía artística, invitó al público a desconectar del mundo y dejarse llevar: “Solo quiero parar el tiempo y dejar de pensar, hacer que la radio deje de sonar, volar sobre las aguas sin mirar atrás”. Esa misma sensación de vuelo y libertad se mantuvo durante las casi dos horas de concierto, en las que brillaron otros temas recientes como Salitre y humo, así como clásicos que no podían faltar, como Insomnio o Patagonia. Este último, confesó Xoel, es una de las canciones más solicitadas por el público, aunque no siempre la incluye en sus conciertos, lo que hizo que fuera un momento especialmente celebrado.
Xoel tuvo que detener el concierto brevemente para que un espectador fuera atendido. Un gesto de humanidad que recordó la conexión cercana entre el artista y su público, y que no hizo sino reforzar el espíritu especial de la noche
Por supuesto, los “hits” más emblemáticos también tuvieron su lugar. Tierra, Lodo y Joana encendieron al público, aunque el clímax llegó con Que No, de la etapa Deluxe, que se vivió con la intensidad y el fervor habituales. Fue una noche dedicada a la música de calidad, un homenaje a la emoción y al talento artístico.
El único momento de interrupción ocurrió justo antes de la última canción, cuando Xoel tuvo que detener el concierto brevemente para que un espectador fuera atendido. Un gesto de humanidad que recordó la conexión cercana entre el artista y su público, y que no hizo sino reforzar el espíritu especial de la noche.
En definitiva, Xoel López volvió a demostrar por qué es una figura imprescindible de la música en español. Un concierto lleno de emoción, sobriedad y excelencia que dejó a todos con ganas de seguir volando al ritmo de su música.



