CONCIERTOS

‘Il Divo' celebra 20 años de carrera con elegancia y emoción en las Noches del Botánico

Fotos: Vega Halen de las Noches del Botánico
La agrupación de origen británico, actualmente formada por David Miller, Urs Bühler, Sébastien Izambard y Steven LaBrie, ofreció un concierto impecable que combinó elegancia escénica con una sólida ejecución vocal. 

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Vicente I. Sánchez | @Snchez1Godotx

No todos los aniversarios se celebran con champán, pero los verdaderamente significativos merecen festejarse junto a quienes te han acompañado en el camino: el público. Así lo entendió Il Divo, el cuarteto vocal más internacional del pop operístico, que conmemoró sus dos décadas de carrera sobre el escenario del Festival Noches del Botánico, ante cerca de 4.000 personas —aforo completo— en una noche marcada por la emoción, el respeto y la entrega mutua.

La agrupación de origen británico, actualmente formada por David Miller, Urs Bühler —quien, para deleite del público, celebraba su cumpleaños y recibió un espontáneo “Cumpleaños feliz”—, Sébastien Izambard y Steven LaBrie, ofreció un concierto impecable que combinó elegancia escénica con una sólida ejecución vocal. Con su más reciente disco, XX, como eje central del repertorio, el grupo propuso un recorrido por grandes clásicos adaptados a su inconfundible estilo: una fusión de lirismo operístico y sensibilidad pop que les ha valido millones de discos vendidos en todo el mundo.

Il Divo demostró su amplio registro vocal y su capacidad para transitar con soltura entre distintos idiomas, combinando pasajes líricos con versiones de gran carga emocional

La velada arrancó con "Hoy tengo ganas de ti", célebre balada de Miguel Gallardo compuesta en 1975, reversionada con la sobriedad y el dramatismo que caracteriza al cuarteto. A lo largo del concierto sonaron la mayoría de los temas del nuevo álbum, entre ellos "Crazy", versión del conocido tema de Gnarls Barkley, o "Despertar sin ti", ambos recibidos con entusiasmo. Sin embargo, los momentos más ovacionados de la noche llegaron con piezas emblemáticas como "Regresa a mí", "My Way" y "Nella Fantasia", esta última adaptación de "Gabriel’s Oboe", la inolvidable melodía de Ennio Morricone para la película La Misión (1986).

A lo largo del espectáculo, Il Divo demostró su amplio registro vocal y su capacidad para transitar con soltura entre distintos idiomas, combinando pasajes líricos con versiones de gran carga emocional como "Adagio" o el siempre conmovedor "Aleluya".

Debo admitir que Il Divo nunca ha estado entre mis formaciones favoritas, pero lo vivido en Noches del Botánico fue una auténtica lección de profesionalismo, elegancia escénica y conexión emocional con el público. Es cierto que algunas de sus versiones no alcanzan la profundidad o fuerza interpretativa de los originales —como "Nella Fantasia", donde Sarah Brightman sigue siendo insuperable, o "Time to Say Goodbye", inseparable de la voz de Andrea Bocelli—, pero Il Divo no pretende reinventar, sino conmover. Y en eso, destacan con una personalidad propia y una sensibilidad refinada.

Fotos: Vega Halen de las Noches del Botánico

Aunque cuentan con algunos temas originales, la esencia del grupo británico reside en reinterpretar grandes clásicos bajo su sello inconfundible. Lo suyo es un ejercicio de revival elegante, un remix emocional ejecutado con una calidad tan pulida que difícilmente deja indiferente.

Si me permiten la comparación, Il Divo es como una caja de bombones de las más selectas: puede que no descubras sabores nuevos, pero la presentación, el cuidado y la intensidad de cada bocado te hacen disfrutar como si fuera la primera vez. Y como decía aquel personaje entrañable del cine, la vida es, al fin y al cabo, como una caja de bombones…

El público, compuesto por una mezcla de jóvenes y seguidores veteranos, disfrutó de un formato algo distinto al habitual: sin asientos en la pista, lo que permitió vivir el concierto de pie, bailando y sintiendo más cerca a los artistas

Su paso por el Botánico fue, ante todo, una celebración del amor por la música. El público, compuesto por una mezcla de jóvenes y seguidores veteranos, disfrutó de un formato algo distinto al habitual: sin asientos en la pista, lo que permitió vivir el concierto de pie, bailando y sintiendo más cerca a los artistas. Como ellos mismos reconocieron, no es lo más habitual en sus actuaciones, pero el ambiente vibrante y distendido fue parte del encanto de la noche.

Y como no podía ser de otra manera, hubo un momento especial dedicado a Carlos Marín, miembro fundador del grupo, fallecido en 2021 debido a complicaciones por COVID-19. El concierto fue también para él, un emotivo homenaje de sus compañeros y de un público entregado que, veinte años después, sigue creyendo en la magia de Il Divo.