15.000 gargantas arropan a Fermín Muguruza en Madrid
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Como se pudo comprobar el sábado 15 de febrero muchas personas llevaban años esperando poder escuchar al fundador de Kortatu en un concierto “de los grandes”. Un llamado ahora M. Arena abarrotado, con la pista y los laterales completos, bailó y salto entusiasmado durante más de tres horas.
Desde varios días antes todo el que fue a ese concierto, sabía a lo que iba. Nadie puede alegar que desconocía que además de escuchar música y bailar, iba a un “AKELARRE ANTIFASCISTA”. Fermín lo pregonó a los cuatro vientos en sus numerosas entrevistas y lo demostró desde el primer momento en la escenografía, el plantel de invitados y el espectacular acompañamiento audiovisual, que fueron un grito permanente de solidaridad con la causa palestina, el antirracismo, y la denuncia del nazismo, el fascismo y los valores que la extrema derecha representa en España, Europa y el Mundo.
Un gran concierto para recordar y que sin duda ha generado entusiasmo, solidaridad, energía y apoyo a las causas solidarias de la humanidad
Muguruza expresó su deseo de que "estos conciertos se conviertan en una celebración contra la censura y los recientes ataques de la extrema derecha a nivel global y particular". "Espero que estos conciertos sean especiales para todos, a través de la música, el baile y la reivindicación, un ejercicio de memoria colectiva, una celebración de la vida y rechazo al fascismo, una ceremonia de los abrazos"
El escenario estaba enmarcado por una gran pancarta blanca a la derecha con la palabra Etxera y otra de similar tamaño a la izquierda de Palestina. Encima de cada asiento una bandera de papel de Palestina y del Libano para levantar cuando se cantara “Yalah, Yalah, Ramallah” recibía a cada asistente.
Muguruza repasó un extenso repertorio de sus épocas en Kortatu, Negu Gorriak así como en solitario, acompañado de Lide Hernando (guitarra y coros), Miryam "Matah" (coros), Victor Navarreta (bajo), Gerard "Chalart 58" (percusiones y dub), Xabi Solano (trikitixa), Jon Elizalde (trombón), Aritz Lonbide (trompeta), Igor Ruiz "Fino" (saxo) y Gloria Maurel (batería) y los técnicos Angel Katarain y Ania Rodriguez.
El combativo grupo madrileño “Tremenda Jauría” fue el primero en salir al escenario y brindó un buen anticipo de lo que vino después. Sus letras están volcadas con el compromiso social, en defensa del feminismo, contra la sociedad patriarcal y la denuncia sistemática del capitalismo.
El primer video antes de la salida del potente grupo que acompaña a Fermín ya es indicativo de algunas cosas. Una mujer negra corpulenta corta troncos con un hacha bien afilada. Esta “aizkolari” acude a un taller de hachas (seguramente la aizkora de los Jauregui en Urnieta) y con una indumentaria que recuerda el disco de Neru Gorriak, “Borreroak Baditu Milaka Aurpegui” (“El verdugo tiene mil caras”), le pide al artesano un buen hacha para la gira del 40 aniversario que Fermín Muguruza está celebrando en la actualidad y que está previsto termine en Iruñea (Pamplona) el 4 de Octubre de 2025 en el Nafarroa Arena.
A partir de ahí las canciones y los videos nos sumergen en un recorrido solidario por Sudáfrica, con homenaje a Desmond Tutú y Nelson Mandela, Nicaragüa y la revolución sandinista, Kurdistan, el Congo, Vietnam, las movilizaciones obreras de Euskadi durante el franquismo, el racismo en los Estados Unidos de los años 60 y 70, y un largo etcétera que repasa las principales reivindicaciones populares del siglo XX y las primeras décadas del XXI. No se olvida del presente con la denuncia de la vivienda como bien especulativo, el comportamiento de Isabel Díaz Ayuso con los residentes ancianos de las residencias en la epidemia del COVID, de la Generalitat Valenciana en la reciente Dana y las precarias condiciones laborales de los jóvenes estuvieron presentes.
El entrañable recuerdo de su hermano Iñigo, fallecido a los 54 años en 2019 tras una dura enfermedad, y de las vivencias que atravesaron sus vidas fusionadas siempre, fue uno de los momentos más emotivos del concierto. También tuvo una cariñosa mención a otro Muguruza. Josu, diputado electo de Herri Batasuna, asesinado a tiros el 20 de noviembre de 1989 por la extrema derecha cuando iba a tomar posesión de su cargo en Madrid.
Fermín explicó los vetos y juicios que tuvo en Madrid, las amenazas de sectores de la ultraderecha que obligaron a suspender sus conciertos. Afortunadamente en esta ocasión no parece que haya habido problemas y tanto a la salida como a la entrada al concierto se produjeron sin el más mínimo incidente ni problemas. Buena noticia.
Memorables los sólos del Trikitilari Xabi Solano que fueron respondidos con grandes aplausos por un público entregado. La identificación entre los músicos y los que estábamos abajo fue total. La gente no paró de bailar, cantar y levantar el puño en cada ocasión que la canción lo demandaba. El sólo de “acordeón” de la Internacional fue seguido masivamente y cantado a voz en grito.
Como dijo Fermín después de interpretar “La línea del frente” “hay que seguir bailando, porque bailar acaso sea la forma más gozosa de resistencia y ese fue el argumento central de un inolvidable aquelarre en Madrid.
Muguruza cantó acompañado de la cantante madrileña (de origen ecuatoguineano) Begoña Bang-Matu, la mítica “Black is beltza” y el M. Arena (conocido por los viejos como Pabellón de los Deportes) se vino abajo. Basada en un hecho real cuando la comparsa de gigantes de Pamplona, imagen tradicional de las fiestas de San Fermín, fue invitada a desfilar en la Quinta Avenida de Nueva York pero debido a la discriminación racial las autoridades norteamericanas prohibieron la participación del Rey Africano y la Reina Africana…que obviamente son negros.
Karlos Animal, vocalista de la banda madrileña Non servium, hizo duo con Fermín en la interpretación de ‘Etxerat, Zu atrapatu arte’ (En casa hasta que te atrape), en lo que fue uno de los momentos más celebrados de la velada junto con la aparición del bertsolari Jon Maia. La idea de hermanar a Madrid y a Euskal Herria en la defensa del antifascismo guió sus versos. Maia improvisó, por primera vez en castellano ya que siempre lo hace en euskera, unos versos que ponían en valor vínculos históricos recordando figuras de la cultura y la política vasca como Jose Maria Iparagirre o Dolores Ibárruri, que encontraron en Madrid el escenario idóneo para sus proclamas. La interpretación de ‘Gernikako Arbola’ en Madrid por Iparagirre y la presencia de Dolores en la resistencia de Madrid y su expresión que ha perdurado hasta ahora del “No pasarán”.
Con Sarri, sarri se clausuró el concierto con la presencia en el escenario de Itziar Ituño. Esta canción fue presentada como un tema emblema para reivindicar la libertad de expresión dados los enfrentamientos, vetos y juicios que le ocasionó en su momento.
Al día siguiente Fermín expresó en sus redes sociales: "15.000 gracias Madrid, qué bien resistes. Tremendamente agradecido por una noche de akelarre antifascista que durará años",
En resumen, un gran concierto para recordar y que sin duda ha generado entusiasmo, solidaridad, energía y apoyo a las causas solidarias de la humanidad.