Necesitamos tu ayuda para seguir informando
Colabora con Nuevatribuna
Vicente I. Sánchez | @Snchez1Godotx
“¿Dónde está el Nirvana? El Nirvana está aquí, nueve de cada diez veces.” Este es el misterioso y sugerente poema escrito por el monje budista vietnamita Thich Nhat Hanh, que sirve como hilo conductor de la última obra de Mikael Ross, autor de otras novelas gráficas como El joven Ludwig y Aprendiendo a caer. El título, cargado de un aura espiritual y enigmática, resulta una elección acertada para una obra que explora temas variados y profundos bajo el marco de una historia de amistad.
El Nirvana está aquí, publicado por Astiberri Ediciones, es, en esencia, una narración sobre la amistad y el descubrimiento personal, en la que los protagonistas van entendiendo, poco a poco, que la vida no es siempre alegre ni segura. Mikael Ross sitúa la acción en un pequeño distrito de Berlín, donde dos hermanos de origen vietnamita intentan sobrevivir al tedio del colegio y a los desafíos típicos de la adolescencia. La rutina cambia abruptamente cuando se encuentran con Hoa Binh, una joven vietnamita que aparece inesperadamente dentro de una furgoneta. ¿Quién es ella? ¿Por qué tiene la mano ensangrentada? Pronto descubren que Hoa Binh está huyendo de Boris, un hombre aterrador que parece dispuesto a todo para recuperarla.
Con un tono muy cinematográfico, El Nirvana está aquí es de esas obras que se leen con voracidad y dejan un regusto amargo por la gravedad de los temas tratados
A partir de este intrigante punto de partida, Mikael Ross construye un relato que, desde la ligereza del verano berlinés y los juegos escolares, se adentra en un mundo oscuro de trata de personas y esclavitud sexual. Estos temas, impactantes y desgarradores, obligan a los hermanos, junto con Alex, un compañero del colegio, a sumergirse en una realidad que desconocen pero que cambiará sus vidas para siempre. Así, El Nirvana está aquí combina el tono de un thriller sombrío con el aire de una buddy film, donde la amistad, los días interminables del verano y el despertar sexual de la adolescencia conviven con un trasfondo mucho más siniestro.
El poema que da título a la obra resulta tan enigmático para los personajes como para los lectores. Al igual que el Nirvana descrito en los versos, la historia misma parece moverse en un limbo entre la inocencia infantil y la crudeza adulta. Bajo la superficie de una narrativa aparentemente ligera, Ross aborda temas como la pobreza extrema, el abuso y la explotación, que terminan destruyendo el "Nirvana" idealizado de los jóvenes protagonistas. Es un recordatorio de que la oscuridad no solo existe, sino que a menudo está más cerca de lo que imaginamos.
Desde el punto de vista estético, el cómic destaca por su marcado estilo manga, con ilustraciones expresivas y dinámicas que reflejan una clara influencia asiática. Sin embargo, el guion se alinea más con la tradición europea, creando una mezcla visual y narrativa bastante interesante.
Con un tono muy cinematográfico, El Nirvana está aquí es de esas obras que se leen con voracidad y dejan un regusto amargo por la gravedad de los temas tratados. No obstante, la historia presenta ciertas debilidades: está construida sobre demasiadas casualidades y clichés, lo que a veces resta fuerza a una trama que no termina de profundizar del todo en sus planteamientos. A pesar de ello, el universo que Mikael Ross crea tiene un gran potencial. Sería interesante que en el futuro continuara explorándolo con mayor detalle y profundidad, para alcanzar un equilibrio más sólido entre forma y contenido.



