jueves. 04.06.2026
CÓMIC

'La mano de seis dedos', perdidos en su propio enigma

Todo el cómic funciona como una amalgama entre Blade Runner, con sus reflexiones sobre la identidad y la memoria al estilo replicante, y el uso de personajes “sintéticos”.

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Pablo D. Santonja | @datosantonja

La mano y los seis dedos es un cómic americano publicado por Norma Editorial. La historia gira en torno a Ari Nasser, un veterano detective de homicidios que está a punto de jubilarse con un récord impecable. Vive en la ciudad futurista Neo Novena, un escenario oscuro y tecnológico que recuerda a Blade Runner y evoca ambientes de Ghost in the Shell o Black Mirror.

Justo cuando ya ha hecho planes para retirarse, ocurre un asesinato brutal que parece obra del legendario “Asesino de la Mano”. Lo sorprendente es que ese asesino ya fue capturado años atrás y debería seguir encarcelado. Esa imposibilidad abre un misterio que Nasser no esperaba enfrentar en el cierre de su carrera.

En paralelo, seguimos a Johannes Vale, un estudiante de arqueología obsesionado con tener control absoluto sobre su vida. De pronto, comete un crimen siguiendo el método del Asesino de la Mano… y lo peor: no recuerda haberlo hecho. Esa pérdida de memoria introduce un elemento clásico del thriller: el personaje atrapado sin recuerdos de sus propias acciones.

La mano y los seis dedos mezcla muchas ideas, pero no todas funcionan. Tiene buen arranque, buenos elementos visuales y referencias interesantes, pero tropieza nada más presentar el contexto del caso

Todo el cómic funciona como una amalgama entre Blade Runner, con sus reflexiones sobre la identidad y la memoria al estilo replicante, y el uso de personajes “sintéticos”, y una especie de Seven con asesinos en serie y escenas viscerales. Pero lo hace siguiendo todos los clichés del peor thriller policiaco: un policía a punto de jubilarse, con discursos grandilocuentes y filosóficos como los de True Detective, mientras el caso le va devorando el alma. Y cuando crees que el cómic va a cerrarse con lógica, se transforma en una especie de Matrix que aparece de la nada, metiendo giros tecnológicos y existenciales que no encajan con el tono previo de la historia, y que da un cierre que no se entiende, resolviendo un enigma inicial de forma fría para el lector. 

El enfrentamiento entre Nasser y Vale se desarrolla como un duelo clásico del gato y el ratón: el policía con su experiencia y la ciudad opresiva contra el joven perturbado que duda de su cordura. 

El dibujo de Laurence Campbell, la tinta de Sumit Kumar y el color de Lee Loughridge dan vida a Neo Novena con mucho acierto: interiores cargados de sombras, techos húmedos, calles apagadas por neones tristes. Todo suma a esa estética noir futurista que resulta atractiva desde el primer vistazo, y que capta a la perfección la intencionalidad del relato. 

Pero la historia, que arranca fuerte, se va diluyendo. El giro final no se entiende bien. Pierdes interés, te cuesta conectar con lo que está pasando y la sensación que queda es que has perdido el tiempo. Lo que prometía ser una historia densa, con ritmo y tensión, se convierte en un cierre caótico, sin peso emocional ni claridad narrativa.

En resumen, La mano y los seis dedos mezcla muchas ideas, pero no todas funcionan. Tiene buen arranque, buenos elementos visuales y referencias interesantes, pero tropieza nada más presentar el contexto del caso. Lo que empieza como una historia sobre crimen y obsesión, termina siendo un batiburrillo distópico-filosófico que no convence.

'La mano de seis dedos', perdidos en su propio enigma