miércoles. 29.05.2024

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Celín Cebrián | @Celn4

Un hombre sin miedo es la historia del padre Llanos, el “cura rojo” del Pozo del Tío Raimundo, el mítico barrio de chabolas de Vallecas. 

El documental ha sido dirigido por José Luis No y producido por el Médano Producciones en el que se recopilan imágenes inéditas de una investigación llevado a cabo durante más de dos años. El trabajo cuenta además con el material de archivo de TVE y en el año 2021 recibió el apoyo del ayuntamiento de Madrid en el año.

La propuesta, según su director, era dar luz a una etapa histórica que nos han contado siempre de la misma manera, es decir, olvidando a las personas, muchas de ellas anónimas, que trabajaron durante años por la libertad, la dignidad y el entendimiento entre distintas gentes: “ꟷConocer el pasado reciente para entender mejor el presente”. La idea del proyecto era la de refrescar esa memoria más cercana a nuestra historia política reciente. 

Narra la transformación del jesuita José María de Llanos que le lleva del nacionalcatolicismo a militar en Comisiones Obreras y afiliarse al Partido Comunista sin apartarse nunca de la fe cristiana. Es la historia de una transformación.

La propuesta era dar luz a una etapa histórica que nos han contado siempre de la misma manera, es decir, olvidando a las personas, muchas de ellas anónimas

Todas las personas entrevistadas fueron testigos directos. Entre ellos hay vecinos del barrio, activistas, líderes del movimiento vecinal entre los años 50 y 80 del siglo XX, y caras conocidas como la de Cristina Almeida, José María Álvarez del Manzano, Nicolás Sartorius y Javier Solana.

Todo hasta aquí perfecto si entendemos que este documental es una obra para adeptos de la causa y nostálgicos de un padre Llanos hijo de un general, una familia de derechas del barrio de Salamanca, miembro de la Compañía de Jesús y de la Iglesia Católica, elitista, que levantaba el puño y se afilió a Comisiones Obreras y al Partido Comunista. Personalmente, no me gustan los símbolos o ese tipo de símbolos, ni las banderas, ni que me adoctrinen. Hay que ser antes que nada hombre y para eso no hace falta levantar el puño, alzar el brazo en un saludo fascista, rezar o cantar el Cara al sol, que es con lo que empieza este documental en el año 1977, el 24 de enero, cuando la matanza de Atocha. En él veo cierto chantaje sentimental.

Cada uno puede ser lo que quiera y creer en lo que desee pero hay que tener en cuenta que el padre Llanos, ese “cura rojo, rojo”, era miembro de la Iglesia que preside un Papa en nombre de Dios y el mismo que es el Jefe de Estado de un estado corrupto, como ya se demostrara en la película de Francis Ford Coppola El Padrino III con aquello del affaire del Banco Ambrosiano y cuyos miembros, obispos y cardenales, siguen vistiéndose como los emperadores romanos, entre sedas, lujos y oropeles, mientras acumula un historial de violaciones, robos y asesinatos, sigue manteniendo sus ingresos con otra de las ideologías perversas reinantes (concepto atribuido a cualquier religión), otro negocio más entre tantos, y… , así lo escribe el autor colombiano Fernando Vallejo en su obra La puta de Babilonia, que, a pesar de la polémica y de que el autor se tuvo que esconder en México, fue un libro que decidió publicar la editorial Planeta. Ya sabemos: “La pela es la pela”. Cura y jesuita. No estaría demás echarle un vistazo a la historia de la compañía de Jesús y volver a visionar la película de Martin Scorsese Silence.

En un trocito del documental, dice algo repleto de pura ideología y de una perversidad tan grande…, que yo creo que habría que estudiarlo detenidamente. Dice: ꟷ”Allí donde hay un grito de justicia, allí tienen que estar los discípulos de Cristo resistiéndolo y defendiéndolo. Más aún, dando testimonio ante sus compañeros de cómo Cristo trabajador comparte los afanes y los sudores de sus amigos en un grado no menos firme que ellos pero con amor, con sacrificio propio, con fe. De esto se trataba y se trata, de que los cristianos no sean extraños al mundo que clama y reclama, que existe y penetra, que sufre y espera”. 

Narra la transformación del jesuita José María de Llanos que le lleva del nacionalcatolicismo a militar en Comisiones Obreras y afiliarse al Partido Comunista

Más claro…, agua. Ahora bien, como ahí dice tiene que ser con amor y, por supuesto, con fe. La cuadratura del círculo. Si hay fe, hay negocio.

Algo personal, por si sirve. Tuve la fortuna de tener unas cuantas charlas a través del tiempo, por cierto, muy animadas, con Gonzalo Puente Ojea años después de cesar como embajador en la Santa Sede, plaza que ocupó desde 1985 hasta 1987, cuando, Javier Solana, Ministro de Cultura y Portavoz del Gobierno, vino a firmar su cese en nombre de la democracia y de la libertad, protegiendo los intereses de España, cuando aquello no era más que una capitulación en toda regla ante la Santa Sede y el episcopado español ya que Gonzalo, entre otras cosas, había empezado a publicar por la editorial siglo XXI, después de veintisiete años de investigaciones y estudios, obras como El elogio del ateísmo. Los espejos de una ilusión. Jesús de Nazareth… Era un hombre elegante, culto y discreto. Me daba muchos consejos. Sus obras, no sólo las leía, sino que también me las estudiaba. Me contó algunas cosillas, discretamente, claro (tengamos en cuenta que era un diplomático). Hacia reflexiones sinceras e intrigantes acerca de las “ideologías·, que era como él le llamaba a las religiones. Años después, cuando fue elegido José Mario Bergoglio como Papa Francisco, Carlos Herrera, en su programa de la mañana en Onda Cero, lo entrevistó, preguntándole como veía él la designación de este representante divino de la Iglesia en la tierra. A lo que Gonzalo, después de argumentar la pregunta, añadió: ꟷ”No le van a dejar hacer nada”. Fue la última vez que lo escuché. Murió el 10 de enero de 2017, cuatro años después.

Dios no creó al hombre; es el hombre el que crea a Dios.

Un hombre sin miedo