jueves. 04.06.2026

'Bagger Drama': poesía mecánica para almas rotas

La historia de una familia destrozada que encuentra esperanza en un ballet de excavadoras.
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Jaime Polo | @lovacaine

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Bagger Drama, el segundo largometraje del director suizo Piet Baumgartner, es una obra que combina con maestría el duelo íntimo de una familia con una narrativa visual audaz y momentos de sorprendente ligereza. Estrenada en el Festival de San Sebastián, donde obtuvo el premio New Directors, esta película de 94 minutos llega a los cines el 20 de junio de 2025.

La trama sigue a una familia suiza golpeada por la muerte de su hija, un evento que desencadena reacciones dispares en sus tres miembros principales. El padre, interpretado con una emotividad contenida por Phil Hayes, encuentra refugio en su coral y en una naciente relación con la nueva directora del grupo. La madre, encarnada por una magnífica Bettina Stucky, lidia con la soledad y el vacío de un hogar fracturado. Por su parte, el hijo (Vincent Furrer) rechaza el legado familiar —un negocio de comercialización de excavadoras— para perseguir su futuro en Estados Unidos. Este triángulo de personajes, cada uno lidiando con el dolor a su manera, se desarrolla a lo largo de un período de tiempo que abarca años, mostrando cómo el duelo evoluciona, pero nunca desaparece por completo.

El guión es uno de los mayores aciertos de la película. Baumgartner, con su formación en periodismo y cine bajo la tutela de figuras como Andrzej Wajda, demuestra una habilidad excepcional para entrelazar momentos de introspección con destellos de humor que aligeran la carga emocional sin trivializar. Las actuaciones de los tres protagonistas son memorables, con Stucky destacando por su capacidad para transmitir un dolor silencioso pero devastador. La autenticidad de los personajes y sus conflictos se siente palpable.

Visualmente, Bagger Drama es un espectáculo. Baumgartner, conocido por su trabajo interdisciplinario en cine, teatro y bellas artes, utiliza las excavadoras como un símbolo recurrente que trasciende su función utilitaria. El punto culminante es, sin duda, el “ballet de excavadoras”. Esta coreografía no solo es un alarde técnico, sino que también sirve como metáfora de la lucha por encontrar orden y belleza en medio del caos emocional.

El ritmo de "Bagger Drama" es otro de sus puntos fuertes. A pesar de abordar temas pesados como la incomunicación y el duelo, la narrativa fluye con naturalidad, evitando caer en excesos melodramáticos o en pausas innecesarias. Las sorpresas argumentales, aunque discretas, están bien integradas y mantienen al espectador involucrado sin recurrir a giros forzados.

Cómo debut en la ficción tras su documental The Driven Ones (2023), Baumgartner demuestra una madurez narrativa y visual que lo consolida como una voz a seguir en el cine europeo. Bagger Drama no es solo una película sobre el dolor, sino también sobre la resiliencia y la capacidad de encontrar belleza en los lugares más inesperados. Es una experiencia que no debe pasarse por alto, especialmente para quienes buscan un cine que equilibre la profundidad emocional con una propuesta visual innovadora.

'Bagger Drama': poesía mecánica para almas rotas