lunes. 04.03.2024

James Fernández Cardozo | PhD Análisis del Discurso

Ayudar a los demás con el talento produce felicidad porque así sentimos que nuestra vida tiene sentido. Un proverbio reza: “Si quieres felicidad durante una hora, toma una siesta. Si quieres felicidad durante un día, ve a pescar. Si quieres felicidad durante un año, hereda una fortuna. Si quieres felicidad durante toda una vida: ayuda a alguien”.

Pero este sentimiento de ayudar a los demás en nuestro héroe Flash lo lleva a querer viajar al pasado y ayudar a su madre Nora para que no muera asesinada por un extraño en su propia casa y con esta acción salvar a su padre Henry, quien ha sido acusado y encarcelado en el tiempo presente por ese crimen. 

Y, ¿quién de nosotros no ha querido tener el poder de volver al pasado para enmendar un error o cambiar para bien las cosas que salieron mal? Es lo que intenta Flash en el tiempo presente después de visitar la casa de su infancia. En el modelo del viaje mítico del héroe el segmento de la llamada a la aventura puede tener dos motivos: el que nace de una crisis interior por la que se acomete un recorrido de transformación de los valores antiguos y otro que proviene del anuncio de un heraldo que invita a la defensa de un universo de valores en riesgo y por tanto a un recorrido de conservación de los valores de base. 

¿Quién de nosotros no ha querido tener el poder de volver al pasado para enmendar un error o cambiar para bien las cosas que salieron mal?

Flash, o Barry Alen, es un ejemplo del primer caso en que, prisionero del duelo por la muerte de su madre y atormentado por la inminente condena contra su padre, intenta cambiar el doloroso pasado familiar para restablecer el presente. Antonio Sánchez Escalonilla en la obra Guión de Aventura y Forja del Héroe nos señala que el clásico lema heroico de proteger y servir necesita del autodominio, es decir, de la templanza o moderación de los deseos, que se puede construir convirtiendo a un personaje inmaduro en un héroe. 

A pesar de las advertencias de Bruce, el Batman del presente, acerca del peligro que para los demás habitantes del planeta puede significar el intentar modificar el pasado, Flash decide saltar el primer umbral, ingresa al pasado y evita la muerte de su madre. Al intentar regresar al presente Flash termina atrapado en un mundo alternativo en el año 2013, en que encuentra a sus padres vivos y a sí mismo: un Barry Allan en una versión jocosa a quien Flash intenta ayudar transfiriéndole sus poderes. Pero su elección también ha convocado la aparición de un antisujeto que se suma al de sus propias dudas y su íntimo dolor, el malvado General Zod, lo que resulta singular y novedoso en esta versión de DC Comics, puesto que es usual que en el modelo del viaje mítico del héroe los antisujetos portadores de antivalores ya existen en la historia para oponerse a los valores del sujeto heroico. En este caso es el Barry Allan del 2013 con su terca decisión de modificar el pasado quien ha convocado a su enemigo. Decía Aristóteles que la templanza es la que asegura los juicios prácticos de la prudencia. Pero la falta de autocontrol emocional ha llevado a nuestro héroe a una situación de peligro inesperada. 

Ahora Flash se encuentra debilitado en un universo extraño del pasado, lo que origina que gran parte del recorrido narrativo de la historia transite en la búsqueda de ayudas de los aliados de la liga de la justicia: la Mujer Maravilla, Cyborg y Aquaman, quienes infortunadamente no existen en ese universo alternativo. Un indeciso Batman termina ayudando a Flash y una sorprendida Karla Zor-El, prima de Superman, también comienza a ayudarlo ante su gesto humanitario de auxiliarla cuando ella se encontraba prisionera en Siberia. Se atribuye a Flash en la editorial de comics estadounidense DC Comics la expresión “la carga no es tan pesada cuando se puede compartir con alguien en quien se confía”.

La falta de autocontrol emocional ha llevado a nuestro héroe a una situación de peligro inesperada

Estos gestos de ayuda terminan transmutados en una gran estrategia de cooperación para salir del universo alternativo y derrotar al acechante General Zod. También incrementan la competencia de los aliados. En semiótica discursiva, la competencia, es decir, las habilidades y destrezas constitutivas de saberes y poderes, puede desarrollarse en tres fases: una de adquisición de competencias, otra de incremento y una última de consolidación. Los cometidos heroicos requieren inevitablemente de la adquisición de competencias para enfrentar a los villanos. También de la motivación para iniciar, mantener o reiniciar la aventura. En DC Comics un superhéroe de la liga de la justicia ha manifestado: “Cada uno de los renegados tiene su propio conjunto de habilidades… pero eso no es lo que los hace especiales. Lo que los hace especiales es que ustedes se tienen los unos a los otros”

Sin embargo, en este cometido conjunto Karla Zor muere enfrentando al General Zod y Batman en un gesto heroico se sacrifica por el Flash del presente y el del 2013. El último gesto de ayuda desinteresada lo protagonizará el Flash del 2013 al sacrificarse derrotando a un tercer antisujeto consistente en un Flash oscuro del futuro, otro fantasma que ha convocado la errónea decisión de Flash de no dejar atrás el pasado. 

Ante la sucesiva aparición de obstáculos a que Flash se ve enfrentado, la distensión dramática ocurre con un arquetipo que Christopher Vogler postuló como embaucador: se trata de su otro yo, el Barry Allan desabrochado que logra mantener la tensión narrativa del público a través de la sorpresa que nos atrapa con sucesivas cargas eufóricas, placenteras, porque sabemos que también en la vida hay sorpresas amargas, sorpresas disfóricas. Sin embargo, Vogler denota que el arquetipo del embaucador o payaso en su lucha por convertirse en héroe, y como resultado de sacrificarse en el momento crucial en beneficio de sus compañeros, se gana el derecho a ser considerado un héroe” (El Viaje del Escritor, 2003).

Para la salud mental lo mejor es dejar atrás el pasado doloroso y así seguir ayudando a los demás en el tiempo presente

Un maravilloso aprendizaje final que nos deja The Flash es que la vida se vive en el presente, no en el pasado, y que al pasado debemos aceptarlo con gratitud por todo lo bueno que hemos recibido y perdón por el daño que nos lastimó (libro Juremos Ser Felices, 2017).

Así Flash acepta por fin que su madre ya está en otra dimensión espiritual, y que sólo en el presente su padre encontrará la salvación de la condena a través de las modernas tecnologías. 

En el pasado historial de DC Comics se ha afirmado: “Algunas veces la única manera de seguir adelante es volver al pasado a enfrentar aquellas cosas en nuestra cabeza que nos frenan, no importa cuánto nos asusten. Porque una vez que lo hagamos, veremos que podemos ir más allá de lo que jamás imaginamos” Flash

Para la salud mental lo mejor es dejar atrás el pasado doloroso y así seguir ayudando a los demás en el tiempo presente, lo que incluye al divertido perro cayendo de la sala de maternidad, al principio y al final de la película The Flash.

Aceptando el pasado, abrazando el presente: La lección de Flash para avanzar