CINE

'La cena': hábil menú de regusto azconiano

Manuel Gómez Pereira regresa al cine con La cena, una comedia histórica de impecable factura.

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Aleix Sales | @Aleix_Sales

Después de años erráticos oscilando entre la televisión e incursiones cinematográficas discretas, con mayor o menor fortuna, Manuel Gómez Pereira, vuelve a trabajar con una figura que le ha dado siempre sus mejores trabajos, Joaquim Oristrell, 20 años después de que lo hicieran en Reinas (2005). Junto a Yolanda García Serrano, que con Pereira ha firmado el libreto del encargo que era Un funeral de locos (estrenado en primavera), el trío de guionistas contribuyó notoriamente al canon de la comedia (romántica) en España, refinándola y acercándola a los cánones más hollywoodienses sin descuidar los escenarios y contextos en los que la inscribían. Prueba de ello son los éxitos populares que fueron títulos como Salsa rosa (1991), Boca a boca (1995) o El amor perjudica seriamente la salud (1996), que también contaron con el reconocimiento de la industria -llevándose el Goya al mejor guion original por Todos los hombres sois iguales (1994)-. En la película que nos ocupa, vuelven a hacer gala de su atinado sentido del humor y regresan a la buena forma en los diálogos y situaciones de antaño, demostrando que, cuando se juntan los tres, salen mejores los frutos.

En La cena, adaptación de la obra de teatro La cena de los generales de José Luis Alonso de Santos (estrenada en 2008), se desvían de la romcom seña de identidad para calzarse las botas de Ernst Lubitsch y Rafael Azcona –siendo un título que perfectamente podría haber filmado Fernando Trueba en la década de los noventa-, ofreciendo una comedia dramática ambientada en el término de la Guerra Civil. Apenas dos semanas después del fin de la guerra, un joven teniente y el maître deben organizar una cena en el Hotel Palace para Franco, teniendo que pedir ayuda a los mejores cocineros de la zona: un grupo de presos republicanos. Pereira, Serrano y Oristrell plantean una historia de bandos enfrentados que deben cooperar y complacer para sobrevivir y, aunque no siendo una propuesta ácida ni mordaz, tampoco cae en lo edulcorado ni en la ingenuidad que podría suscitar su trama y desarrollo. Aquí no todos se hacen amigos y hay un lugar para la tristeza y la amargura a la que se ven obligadas distintas vidas corrientes frente a los destrozos de la contienda.

El film aprovecha su premisa, funciona como un reloj y despierta múltiples carcajadas gracias al buen hacer de sus artífices, aunque no redondea su menú porque, una vez todas las cartas puestas sobre la mesa, avanza directamente por su estructura sin el mismo nivel de detalle que en su preparación. Asimismo, peca de introducir algún ingrediente de más sin definir lo suficiente, como es la subtrama del personaje de Eva Ugarte, demasiado arquetípica.

'La cena' es una más que competente propuesta de tradición, adecuadamente ejecutada, con más de un condimento notable que refuerzan el sabor

El banquete se beneficia de un sólido reparto en el que sobresale la dupla improbable, pero bien maridada, que componen Mario Casas como casual vasallo fascista superado por el fregado y un meticuloso Alberto San Juan, que compone una deliciosa versión castiza del Monsieur Gustave que encarnó Ralph Fiennes en El gran hotel Budapest (Wes Anderson, 2014). Ambos entran perfectamente en el tono y la dinámica que Pereira y compañía proponen, sacando más lustre a un material de base estimable. Para nada revolucionaria ni constituyendo una experiencia cinematográfica de autor de gama alta –a la película se le echa en falta algo más de identidad visual-, ciertamente La cena es una más que competente propuesta de tradición, adecuadamente ejecutada, con más de un condimento notable que refuerzan el sabor. Un grato retorno a los fogones de este trío de eficaces cocineros.