martes. 18.06.2024
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Vicente I. Sánchez | @Snchez1Godotx

Aunque desconocíamos la gravedad del cáncer de pulmón que se le diagnosticó a Paul Auster en enero de 2023, todos los seguidores de este escritor sabíamos que no estaba pasando por un buen momento desde que en 2022 su hijo muriera de una sobredosis, menos de dos semanas después de haber sido acusado ante un tribunal del homicidio de su hija, también por sobredosis, de 10 meses de edad. Un capítulo muy negro que claramente le marcó en sus últimos años de vida y que definitivamente define el tono y el estilo de “Baumgartner”, la última obra de Paul Auster, publicada por Seix Barral en España solo unas semanas antes de su muerte.

Desde las primeras líneas, queda claro que estamos ante un libro de despedida en el que el escritor neoyorquino busca hacer las paces consigo mismo y evocar los momentos más felices de su vida a modo de un relato que juega entre la biografía y la ficción. Muy alejado de la vitalidad y fuerza de anteriores trabajos como “El palacio de la luna” o “La trilogía de Nueva York”, esta historia nos cuenta la vida de Baumgartner, un anciano profesor de filosofía que, a punto de jubilarse, recuerda algunos de los episodios clave de una vida marcada por la muerte de su gran amor en un trágico accidente.

Paul Auster construye la obra con un marcado estilo proustiano. Así como en “En busca del tiempo perdido” el sabor de una magdalena servía a Proust para evocar los recuerdos de su infancia, en “Baumgartner” es un anecdótico accidente doméstico lo que vale a Auster para rememorar el pasado y elaborar un relato de exploración personal. Nos encontramos ante una historia que, por un lado, habla sobre los caprichos del destino y sobre las pequeñas anécdotas que dan forma a una vida, pero también ante un libro que trata de reflexionar sobre el sentido de la existencia y la muerte. Plagado de referencias biográficas y personales que se fusionan con otras de ficción, es indudable que la esposa del relato conecta con Siri Hustvedt, quien ha cuidado de Auster hasta el final, aunque otros elementos resultan más complicados de situar.

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En sus escasas 261 páginas, “Baumgartner” se perfila como una obra llena de nostalgia en la que cuesta encontrar al Paul Auster más creativo y en la que se atisba cierta pereza narrativa y problemas de continuidad y fondo. A diferencia de otros trabajos más recientes como “4 3 2 1”, se trata de una obra sencilla que no crea historias paralelas y en la que no se busca una narrativa compleja o suscitar grandes dilemas en el lector. Las partes más creativas las encontramos dentro de las cartas e intrahistorias que componen el libro, donde se pueden encontrar los momentos más intensos y donde podemos ver a un Paul Auster más reconocible.

Es probable que Paul Auster escribiera este libro en un estado muy avanzado de su cáncer, y su reciente muerte a los 77 años hace que sea necesario releer este libro desde una perspectiva nueva. En ese sentido, “Baumgartner” es un libro de despedida, en el que no se siente el miedo a la muerte y en el que se puede encontrar a un autor en paz consigo mismo, sin temas pendientes que lo atormenten.  Con la sabiduría de alguien que sabe que está ante las puertas de la muerte, “Baumgartner” se presenta como un digno libro para un hombre clave en la literatura moderna y cuyos libros han marcado a toda una generación. Tras su lectura queda un único sentimiento claro: el amor lo puede todo. No se me ocurre una conclusión mejor para toda una vida dedicada a la literatura.

'Baumgartner', el último capítulo en la historia de Paul Auster