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Esta película, ‘En el mar’, tiene un buen arranque, familiarizándonos con el expresivo rostro de su protagonista desde la primera secuencia. Luego habrá muchos primeros planos de quien la interpreta en su infancia sin decir nunca una sola palabra. Los ojos de la niña son tan expresivos como su cara, y esto le da mucho juego a la cámara.
Una mujer de mediana edad ha logrado superar su alcoholismo, heredado de su padre, al igual que su oficio de bailarina. Se cuenta cómo es recibida por su familia y su entorno, sin saber muy bien qué quiere hacer con su vida. El hilo narrativo se mantiene uniforme, bien dosificado, hasta un momento dado en que descarrila y da paso a un desenlace clave que aparece cual deus ex machina.
Es como si el impulso inicial hubiera dado paso al cansancio. El espectador lo nota y acaba por desconectarse, con la impresión de haber sintonizado una emisión distinta. Es una lástima que se desinfle y que el montaje no aproveche mejor un tema tan sustantivo como el encontrarse a uno mismo al reconciliarse con los traumas de la infancia.



