martes. 16.04.2024
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Imagen: The Vindolanda Trust

Un objeto con forma de falo hallado en el fuerte romano de Vindolanda del siglo II, en Inglaterra, podría haber sido usado como dispositivo para el sexo en lugar de ser un símbolo de buena suerte.

Así lo ha sugerido un equipo de arqueólogos que han vuelto a examinar esta talla de madera descubierta inicialmente en 1992. En aquel momento, los investigadores pensaron que se podría tartar de una herramienta de zurzido, ya que se encontró junto con docenas de zapatos y accesorios de vestir, así como otras herramientas pequeñas y desechos artesanales, como recortes de cuero y asta trabajada. Sin embargo, un nuevo análisis apunta la posibilidad de que se tratase de un “juguete sexual”.

Los falos de piedra y metal se conocen en todo el mundo romano, pero el ejemplo de Vindolanda es el primer ejemplo conocido de un gran falo incorpóreo hecho de madera según expertos de la Universidad de Newcastle y el University College Dublin.

Los falos estaban muy extendidos por todo el Imperio y se creía comúnmente que eran una forma de protegerse contra la mala suerte. Por lo general, se supone que las representaciones fálicas en la cultura romana cumplieron funciones mágicas o simbólicas. A menudo se representaban en frescos y mosaicos pintados o formaban parte de la decoración de otros objetos, como adornados en el mango de un cuchillo o grabados en cerámica. Pequeños falos portátiles hechos de hueso o metal se usaban comúnmente como colgantes alrededor del cuello.

Usado para algo más que protegerse del mal

Pero el equipo de investigación cree que el objeto puede haber sido utilizado para algo más que protegerse del mal. El análisis reveló que ambos extremos del falo eran notablemente más suaves, lo que indica un contacto repetido a lo largo del tiempo.

En un artículo de debate publicado en la revista Antiquity, el equipo explora tres posibles explicaciones para el propósito del falo. Una de ellas es que el objeto de tamaño natural fue utilizado como “juguete sexual”.

Otra posibilidad es que el objeto se haya utilizado como mortero, ya sea con fines culinarios o para moler ingredientes para cosméticos o tratamientos medicinales. 

La tercera función posible era que el falo podría haber sido insertado en una estatua que los transeúntes tocarían para tener buena suerte o para absorber o activar la protección contra la desgracia, lo cual era común en todo el imperio romano. Si este fuera el caso, la estatua probablemente habría estado ubicada cerca de la entrada de un edificio importante, como la casa del oficial al mando o el edificio del cuartel general. Sin embargo, la evidencia indica que estuvo en el interior o al menos no en una posición expuesta al aire libre durante ningún período de tiempo.  

Hay muchas evidencias de la existencia de juguetes sexuales en la antigüedad según respaldan las representaciones artísticas del mundo greco-romano. Pero rara vez han aparecido como hallazgos arqueológicos.

Sabemos que los antiguos romanos y griegos usaban implementos sexuales; este objeto de Vindolanda podría ser un ejemplo de uno

Utilizado para estimular el clítoris

“Demostrar que el falo de Vindolanda se usó como instrumento sexual es un desafío”, afirman los expertos. La forma (imitación anatómica de un pene) por sí sola no es indicativa, su tamaño no impediría su uso como consolidar. Los investigadores tampoco tienen claro el desgaste apreciado por el uso de este objeto y señalan que no necesariamente tenía que haber sido utilizado para la penetración, sino en acciones como la estimulación del clítoris, que sí se ajustan más a la forma y desgaste observado.

“El tamaño del falo y el hecho de que fue tallado en madera plantea una serie de preguntas sobre su uso en la antigüedad. No podemos estar seguros de su uso previsto, en contraste con la mayoría de los otros objetos fálicos que hacen un uso simbólico de esa forma para una función clara, como un amuleto de buena suerte. Sabemos que los antiguos romanos y griegos usaban implementos sexuales; este objeto de Vindolanda podría ser un ejemplo de uno”, asegura El doctor Rob Collins, profesor titular de Arqueología de la Universidad de Newcastle.

Arqueólogos identifican un “juguete sexual” de la época romana