martes. 25.06.2024

@Montagut5 | Por aristocracia obrera o aristocracia del trabajo se pueden entender tres conceptos, que pueden tener relación entre sí, pero que obedecen a situaciones distintas. En primer lugar, tendríamos que referirnos a la realidad obrera y sindical de la época victoriana, haciendo referencia a los trabajadores sindicados mejor pagados y bien establecidos en el sistema económico frente al resto de trabajadores, generalmente no cualificados. En segundo lugar, sería un término empleado por Bakunin sobre la supuesta radicalidad de los obreros organizados. Y, por fin, Lenin abordó la cuestión en su crítica a los trabajadores de los países occidentales desarrollados, que habrían perdido su voluntad revolucionaria, y estaban inmersos en el sistema que explotaba al proletariado del mundo no desarrollado a través de la plusvalía. Vamos a intentar abordar estos tres conceptos en los límites breves de un artículo.

En la época victoriana por aristócratas obreros eran conocidos los trabajadores que tenían una preparación o cualificación relativamente elevada, con mejores salarios y, por lo tanto, con una cierta seguridad económica, que les permitió generar una cultura y valores más vinculados con el sistema económico y político dominantes. En este sentido, estos trabajadores se destacaron por generar un cierto corporativismo o exclusivismo, que propició una fragmentación en la clase obrera. La generación de esta aristocracia ayudó, sin lugar a dudas, a la relativa estabilidad de la época victoriana, por esa asunción de valores dominantes. En todo caso, conviene matizar esa vinculación porque no fue siempre fluida. Pero, como apuntábamos, también generó una clara tensión con el resto de los trabajadores de menor cualificación, y que no habían estado organizados, pero que comenzaron a movilizarse, encontrando el rechazo de los viejos sindicatos, formulando un nuevo sindicalismo hacia la década de los años ochenta del siglo XIX.

Por aristócratas obreros eran conocidos los trabajadores que tenían una preparación o cualificación y generaron un cierto corporativismo o exclusivismo

Bakunin, por su parte, empleó este término hacia 1872, en su crítica a la idea de que los trabajadores organizados eran los más revolucionarios, y dentro de su enfrentamiento con los marxistas. Esos trabajadores organizados serían para el ruso la aristocracia obrera, más cultivada y que vivía más confortablemente que el resto de los trabajadores. Posteriormente, el anarquismo terminó criticando a los grupos de vanguardia o dirigentes de los partidos obreros, calificándolos de aristócratas obreros, especialmente desde la formulación por parte de Lenin de la necesidad de crear dichas vanguardias concienciadas y preparadas para organizar y dirigir los partidos obreros en la conquista revolucionaria que llevaría al establecimiento del estado socialista.

Por su parte, Lenin se refirió a los aristócratas obreros en su obra El imperialismo: fase superior del capitalismo, como aquellos trabajadores de los países desarrollados, que se beneficiaban de la plusvalía que las empresas sacaban de la explotación de los trabajadores de los países no desarrollados. Dicha explotación generaba unos inmensos beneficios que permitían poder subir los salarios a los trabajadores de los países desarrollados. Por consiguiente, esa aristocracia obrera había perdido su impulso revolucionario, al conseguir una posición de estabilidad y bienestar.

La aristocracia del trabajo