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martes. 16.08.2022
EL MUNDO LABORAL EN EL CINE

Los fenómenos. En tierra de hombres

Existen actrices en nuestro cine que pasan desapercibidas en comparación a otras más consagradas pero que atesoran una cantidad de premios y de buenas películas que tiran de espaldas.

Existen actrices en nuestro cine que pasan desapercibidas en comparación a otras más consagradas (como podrían ser Penélope Cruz o Belén Rueda) pero que atesoran una cantidad de premios y de buenas unnamed1películas que tiran de espaldas. Uno de esos casos claros es el de Lola Dueñas, quien reconocida entre otros parabienes con un premio en Cannes (Volver), dos Goyas (Mar Adentro, Yo También) o una Concha de Plata como mejor actriz en San Sebastián (Yo También), sigue labrándose una carrera tan matizada como silenciosa. Como en el caso de Carmen Maura, y a falta de buenos papeles que la consolidaran en el crítico panorama del cine español, la mujer se tuvo que buscar las habichuelas en Francia, donde suelen tratar mucho mejor a las actrices de su generación. Títulos como Las chicas de la sexta planta; Suzánne; La piece manquante o la próxima cinta de terror Alleluia, de la que ya se habla como un film que le debe reportar otro aluvión de premios, han hecho de Lola Dueñas un icono de un cine que, por desgracia, se halla a años luz del nuestro.

A pesar de todo, se pudo finalmente estrenar en nuestras pantallas Los fenómenos, un film que tuvo muy buena acogida en el Festival de Málaga 2014, y que por esas cosas misteriosas de la distribución, llegó a cambiar tres veces de fecha de estreno. Si atendemos al diccionario de la Academia, la frase “eres un fenómeno” en cultura popular se utiliza como sustitutivo de cosa única, inigualable, nunca vista. Pues bien, aquí la cuadrilla de fenómenos son un atajo de peones de la construcción profesionales en su oficio que verán como de la noche a la mañana, y por culpa de la acuciante crisis económica, los emolumentos económicos que recibían a cambio de su destreza en levantar metros cuadrados construidos se verán menguados de forma tajante. ¿Y qué tiene que ver el personaje al que da vida Lola Dueñas en todo este tinglado? Pues ella vivirá en primera persona ese cambio a peor como única mujer contratada para trabajar en la obra, en unas condiciones duras contra las que tendrá que luchar con armas de superheroína laboral. El contraste de ver a una mujer sobreviviendo en un mundo de hombres tiene su gracia, y el director del film, Alfonso Zarauza, juega sus bazas de manera ordenada sin salirse en ningún momento de un costumbrismo exacerbado que le sirve a la perfección para retratar una situación actual que nos afecta a todos.

Así como Los lunes al sol de Fernando León de Aranoa se adelantó a su tiempo y ya previno de lo que se nos venía encima Los fenómenos actúa como catalitzadora o vocera de una actualidad tan acuciante como ahogadora. Quizás no tenga el éxito de público esperado debido a que a poca gente le apetece ver sus miserias reflejadas en la pantalla, pero en las imágenes que se nos ofrecen se destila unahonestidad y una franqueza que no suelen ser moneda común en nuestro acomodado cine. Los diálogos están cargados de verdad y sinceridad, y algunas escenas, como aquella en la que el patrón intenta evadirse de sus responsabilidades ante las quejas amargas de quien necesita el pan para alimentar a su família, son de una crudeza admirable. Tirando de retranca e ironia (esa empanada que sustituye al dinero que se adeuda) se nos explica como la crisis del ladrillo puede llegar a afectar a los más débiles por culpa de la ambición y la mala gestión de unos cuantos.

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Otras subtramas convencionales sazonan un conjunto que se enriquece con la presencia de un actor de la talla de Luis Tosar (aquí también participando en tareas de productor, como buen gallego que apoya al cine de su comunidad). Su simple presencia, al inicio y en las postrimerías del film, aporta una firmeza actoral que se echa en falta en algunos de los actores secundarios que aparecen, bien sea por lo demasiado maniqueo de los roles que les tocan defender, o bien porque se difuminan en una coralidad que necesita cobrar protagonismo para acentuar el sentido de colectividad y compañerismo que emerge como moraleja de la propuesta, lo cierto es que la mezcla de subtramas tan disímiles produce un positivo efecto de variedad, pero también una negativa dispersión. Así el resultado final denota una alarmante irregularidad. Predominan algunos buenos momentos, aquellos donde se insinúa más que se declara y se dispara hacia la conjetura y la incertidumbre (nos referimos sobre todo a las situacions emocionales de la protagonista, que tiene que escoger entre lo racional y lo irracional en la figura de dos hombres que la pretenden).

En cualquier caso, merece la pena acercarse a esta propuesta de estrucutra de manual, ya que, aunque se le puede achacar un guión lleno de paralelismos predecibles y giros previsibles, y un desarrollo argumental cuya única preocupación es la accesibilidad estandarizada y una obviedad que cale en la emoción del espectador, intenta ir un paso más allà cuando trata de hablarnos del cebo en el que gran parte de personas ha caído: el de la prosperidad; el anhelo por tener una casa y como hoy en día es casi impossible mantenerla, viéndose muchos obligados a venderla o finalment acabar desahuciados. Neneta (Dueñas) es una víctima que tratando de salir de su ahogo, y con el deseo de tener un techo propio, comete una imprudència en un tiempo tumultuoso, mostrando así el gran número de personas que se han visto atrapadas por el sistema sin comerlo ni beberlo, y sobre todo sin merecerlo.

Por último, destacar la labor de algunos intérpretes gallegos de largo recorrido tanto en el cine como la televisión del lugar, como por ejemplo Miguel de Lira (Todo es silencio, Somos gente honrada); Xúlio Abonjo (El año de la garrapata, Blockbuster); Farruco Castromán (Crebinsky, Al final del camino) o Antonio Durán ´Morris´(Celda 211, Los lunes al sol). La dirección de fotografia ha corrido a cargo de Alberto Díaz, quien ya retrató la Galicia rural en Pradolongo.

En definitiva, Los fenómenos es una película que solo funciona, con muy relativa eficacia, en los niveles menos exigentes, desdeñando otras intenciones distintas de la trama central por su poca capacidad de resolución. Se apuntan varios temas interesantes que quedan en el tintero de las intenciones que no llegan a puerto. Como docudrama social puede llegar a tener su gracia, pero su calado no es tan hondo como otras propuestas similares que, de forma mucho más directa y dura y menos complaciente, han tratado de reflexionar sobre las causas y consecuencias del mal que aún padecemos.

Existen actrices en nuestro cine que pasan desapercibidas en comparación a otras más consagradas (como podrían ser Penélope Cruz o Belén Rueda) pero que atesoran una cantidad de premios y de buenas películas que tiran de espaldas. Uno de esos casos claros es el de Lola Dueñas, quien reconocida entre otros parabienes con un premio en Cannes (Volver), dos Goyas (Mar Adentro, Yo También) o una Concha de Plata como mejor actriz en San Sebastián (Yo También), sigue labrándose una carrera tan matizada como silenciosa. Como en el caso de Carmen Maura, y a falta de buenos papeles que la consolidaran en el crítico panorama del cine español, la mujer se tuvo que buscar las habichuelas en Francia, donde suelen tratar mucho mejor a las actrices de su generación. Títulos como Las chicas de la sexta planta; Suzánne; La piece manquante o la próxima cinta de terror Alleluia, de la que ya se habla como un film que le debe reportar otro aluvión de premios, han hecho de Lola Dueñas un icono de un cine que, por desgracia, se halla a años luz del nuestro.

A pesar de todo, se pudo finalmente estrenar en nuestras pantallas Los fenómenos, un film que tuvo muy buena acogida en el Festival de Málaga 2014, y que por esas cosas misteriosas de la distribución, llegó a cambiar tres veces de fecha de estreno. Si atendemos al diccionario de la Academia, la frase “eres un fenómeno” en cultura popular se utiliza como sustitutivo de cosa única, inigualable, nunca vista. Pues bien, aquí la cuadrilla de fenómenos son un atajo de peones de la construcción profesionales en su oficio que verán como de la noche a la mañana, y por culpa de la acuciante crisis económica, los emolumentos económicos que recibían a cambio de su destreza en levantar metros cuadrados construidos se verán menguados de forma tajante. ¿Y qué tiene que ver el personaje al que da vida Lola Dueñas en todo este tinglado? Pues ella vivirá en primera persona ese cambio a peor como única mujer contratada para trabajar en la obra, en unas condiciones duras contra las que tendrá que luchar con armas de superheroína laboral. El contraste de ver a una mujer sobreviviendo en un mundo de hombres tiene su gracia, y el director del film, Alfonso Zarauza, juega sus bazas de manera ordenada sin salirse en ningún momento de un costumbrismo exacerbado que le sirve a la perfección para retratar una situación actual que nos afecta a todos.

Así como Los lunes al sol de Fernando León de Aranoa se adelantó a su tiempo y ya previno de lo que se nos venía encima Los fenómenos actúa como catalitzadora o vocera de una actualidad tan acuciante como ahogadora. Quizás no tenga el éxito de público esperado debido a que a poca gente le apetece ver sus miserias reflejadas en la pantalla, pero en las imágenes que se nos ofrecen se destila unahonestidad y una franqueza que no suelen ser moneda común en nuestro acomodado cine. Los diálogos están cargados de verdad y sinceridad, y algunas escenas, como aquella en la que el patrón intenta evadirse de sus responsabilidades ante las quejas amargas de quien necesita el pan para alimentar a su família, son de una crudeza admirable. Tirando de retranca e ironia (esa empanada que sustituye al dinero que se adeuda) se nos explica como la crisis del ladrillo puede llegar a afectar a los más débiles por culpa de la ambición y la mala gestión de unos cuantos.

Otras subtramas convencionales sazonan un conjunto que se enriquece con la presencia de un actor de la talla de Luis Tosar (aquí también participando en tareas de productor, como buen gallego que apoya al cine de su comunidad). Su simple presencia, al inicio y en las postrimerías del film, aporta una firmeza actoral que se echa en falta en algunos de los actores secundarios que aparecen, bien sea por lo demasiado maniqueo de los roles que les tocan defender, o bien porque se difuminan en una coralidad que necesita cobrar protagonismo para acentuar el sentido de colectividad y compañerismo que emerge como moraleja de la propuesta, lo cierto es que la mezcla de subtramas tan disímiles produce un positivo efecto de variedad, pero también una negativa dispersión. Así el resultado final denota una alarmante irregularidad. Predominan algunos buenos momentos, aquellos donde se insinúa más que se declara y se dispara hacia la conjetura y la incertidumbre (nos referimos sobre todo a las situacions emocionales de la protagonista, que tiene que escoger entre lo racional y lo irracional en la figura de dos hombres que la pretenden).

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En cualquier caso, merece la pena acercarse a esta propuesta de estrucutra de manual, ya que, aunque se le puede achacar un guión lleno de paralelismos predecibles y giros previsibles, y un desarrollo argumental cuya única preocupación es la accesibilidad estandarizada y una obviedad que cale en la emoción del espectador, intenta ir un paso más allà cuando trata de hablarnos del cebo en el que gran parte de personas ha caído: el de la prosperidad; el anhelo por tener una casa y como hoy en día es casi impossible mantenerla, viéndose muchos obligados a venderla o finalment acabar desahuciados. Neneta (Dueñas) es una víctima que tratando de salir de su ahogo, y con el deseo de tener un techo propio, comete una imprudència en un tiempo tumultuoso, mostrando así el gran número de personas que se han visto atrapadas por el sistema sin comerlo ni beberlo, y sobre todo sin merecerlo.

Por último, destacar la labor de algunos intérpretes gallegos de largo recorrido tanto en el cine como la televisión del lugar, como por ejemplo Miguel de Lira (Todo es silencio, Somos gente honrada); Xúlio Abonjo (El año de la garrapata, Blockbuster); Farruco Castromán (Crebinsky, Al final del camino) o Antonio Durán ´Morris´(Celda 211, Los lunes al sol). La dirección de fotografia ha corrido a cargo de Alberto Díaz, quien ya retrató la Galicia rural en Pradolongo.

En definitiva, Los fenómenos es una película que solo funciona, con muy relativa eficacia, en los niveles menos exigentes, desdeñando otras intenciones distintas de la trama central por su poca capacidad de resolución. Se apuntan varios temas interesantes que quedan en el tintero de las intenciones que no llegan a puerto. Como docudrama social puede llegar a tener su gracia, pero su calado no es tan hondo como otras propuestas similares que, de forma mucho más directa y dura y menos complaciente, han tratado de reflexionar sobre las causas y consecuencias del mal que aún padecemos.

Ficha de Los fenómenos

LOS FENÓMENOS

Drama / España / 2014 / 99' / Surtsey Films

Director: Alfonso Zarauza.

Actores: Lola Dueñas, Luis Tosar, Juan Carlos Vellido, Ledicia Sola, Antonio Durán, Miguel de Lira, Alfonso Agra.

Guión: Alfonso Zarauza, Jaione Camborda.

Música: Piti Sanz, Anxo Agra.

Producción: Farruco Castromán, Luis Tosar.

Dirección de fotografía: Alberto Díaz.

Vestuario: EAlicia y Lola Dapena. Maquillaje: Fany Bello.

Montaje: Juan Carlos Arroyo. Sonido directo: David Machado.

Dirección de arte: Curru Garabal.

Dirección de producción: Pablo Atienza.

Los fenómenos. En tierra de hombres
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