miércoles. 12.06.2024
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El fiscal José María Campagnoli.

@jgonzalezok / El fiscal José María Campagnoli, que investigaba al empresario Lázaro Báez, supuesto testaferro de los Kirchner, ha sido suspendido de sus funciones y se enfrenta a un juicio político, por presunto mal desempeño de sus funciones. El Tribunal de Enjuiciamiento tomó esa medida respondiendo a la petición de la  Procuradora General de la República –la jefe de los fiscales-, Alejandra Gils Carbó.

La sesión fue a puerta cerrada y no se le permitió asistir ni defenderse al acusado. Campagnoli declaró que pretendía ser oído, pero que a los que participaban en la audiencia no les interesaba su versión: “esto se está resolviendo de una manera muy extraña, secreta, parece que estamos en una época medieval”.

El fiscal Campagnoli tiene una larga trayectoria, formó parte del llamado Grupo de los Centauros, que investigó numerosos casos de corrupción durante el gobierno de Carlos Menem. La maniobra legal para apartarlo de la fiscalía, y por tanto de la investigación que más preocupa al gobierno de Cristina Fernández, se inició cuando un Comité Evaluador aceptó las denuncias que hicieron los abogados de Lázaro Báez. La mayoría de los integrantes de dicho comité, al igual que la Procuradora, forman parte de Justicia Legítima, agrupación creada hace un año por jueces, fiscales y abogados de reconocida militancia kirchnerista.

La Procuradora acusó a Campagnoli de abuso de poder, “invadiendo esferas de otro fiscal a sabiendas de que era incompetente y poniendo en serio peligro el avance de la persecución penal”. El presidente de la Asociación de Fiscales, Luis Jorge Cevasco, advirtió que la decisión de Gils Carbó es de una extrema gravedad institucional. La Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional sostiene que si jueces y fiscales argumentan correctamente sus decisiones “no pueden ser perseguidos o removidos”.

El fiscal Campagnoli había logrado avanzar bastante en la investigación sobre el empresario Lázaro Báez y su esquema de lavado de dinero denunciado por la prensa. “Evidentemente (los avances) causaron bastante pánico entre los acusados, nosotros detectamos que cada vez que llegábamos a algo importante en la investigación, recrudecían las denuncias”.

Antes de ser suspendido, el fiscal Campagnoli acusó a la jefe de los fiscales de intentar dar un escarmiento y una señal para otros fiscales que puedan investigar casos que afecten al poder. “Se respira un clima de mordaza” en los fiscales, afirmó. En declaraciones al diario La Nación, dijo que “cuando un fiscal es proactivo investigando a un grupo de poder, ellos creen que el fiscal debe ser asustado, molestado”. Y comparó la situación actual con la que se vivió en los 90: “en aquel momento buscaban asustarte o tentarte con ascensos, ahora buscan aniquilar cualquier posibilidad de acción”.

Este caso recuerda lo que sucedió con el fiscal Carlos Rívolo, que investigaba al vicepresidente, Amado Boudou, por presunta corrupción. En  la operación también cayó el entonces Procurador General –antecesor de Gils Carbó-, Esteban Righi. El caso contra el vicepresidente, no obstante, se sigue complicando, con nuevas pruebas documentales y testimoniales.

Estos sucesos se enmarcan en una ofensiva del gobierno contra el Poder Judicial, después de varios fallos adversos y que tuvo su pico en las presiones sobre la Corte Suprema, antes de que esta declarase constitucional la Ley de Medios. Antes, el gobierno presentó un proyecto de ley para democratizar la justicia, que en la práctica pretendía tener un mayor control sobre la misma. El plan del gobierno solo pudo concretar parcialmente, y no consiguió la reforma del Consejo de la Magistratura, pieza central de la reforma.

Suspenden al fiscal que investigaba el dinero de los Kirchner