jueves. 18.04.2024
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Acto por el 30º Aniversario del retorno de la Democracia. (Foto: Casa Rosada)

@jgonzalezok | Un 10 de diciembre, de 1983, asumía como presidente argentino Raúl Alfonsín, poniendo fin a 7 años de una feroz dictadura militar, la más perversa que conoció la historia argentina. Fueron 30 años llenos de convulsiones sociales, en los que la democracia estuvo a veces en peligro. Sobre todo en los primeros años, cuando los militares, que dejaron el poder por la derrota de Malvinas, contaban con un poder que hoy no tienen. En estos 30 años se vivieron períodos de hiperinflación, que deslucieron el final de los mandatos de Alfonsín, Menem y de la Rúa. Pero, a pesar de todo, la democracia se mantuvo y hoy Argentina puede decir que está viviendo el período más largo de democracia en su historia contemporánea.

La conmemoración oficial de los 30 años de democracia se vio ensombrecida por los saqueos en más de la mitad de las provincias argentinas. Los sucesos continuaron en las últimas horas y en Tucumán, donde se había llegado a un acuerdo con los policías en huelga, fue reprimida con mucha violencia una protesta contra la actitud de la policía y en demanda de seguridad.

La presidente, Cristina Fernández, hizo la primera referencia a los sucesos en su discurso por el festejo, afirmando que fueron planificados. “Quieren instalar el miedo para ganar con la inseguridad”, afirmó, sin dar más precisiones. Y rechazó que se haya producido un efecto contagio: “algunas cosas que pasan en la Argentina no pasan por efecto contagio, son por planificación con precisión quirúrgica”. La mandataria no hizo ninguna referencia a los muertos, entre ocho y diez a la hora de su discurso.

No obstante, la mayoría de los análisis que se están haciendo en estas horas hablan de una multitud de causas, detrás de estos sucesos. En primer lugar, las huelgas policiales, que han liberado zonas y dejado el campo libre para el pillaje. Hay certeza de que sectores ligados al narcotráfico también están participando. Pero como condición necesaria también se señala la marginación social, los salarios comidos por la inflación, retrasos en los pagos de sueldos, subsidios y planes sociales, y un creciente desempleo.

Según datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y las Cámaras de Comercio regionales, 1.888 comercios de 14 provincias fueron saqueados, con pérdidas por más de 90 millones de dólares, siendo Córdoba la ciudad más afectada. Representantes de los pequeños supermercados chinos (unos 3.000 en todo el país), informaron que 28 de ellos habían sido atacados. Y se les ha aconsejado a los que están situados en las zonas más vulnerables que tengan poco stock y trabajen con las puertas cerradas.

Tras los saqueos en la provincia de Córdoba, los distritos más afectados son Entre Ríos, Chaco, Jujuy y Tucumán. El caso de esta última provincia, en el noroeste del país, es emblemático. Gobernada por el kirchnerista José Alperovich, es una de las más pobres del país. Su esposa es senadora, presidente provisional de la Cámara y, por tanto, en la línea de sucesión tras el vicepresidente Boudou. El gobernador y su familia fueron descubiertos en los últimos meses disfrutando de millonarias y frecuentes vacaciones, primero en Oriente Medio, después en Cancún. Antes de este último viaje, aprovechó para subir los impuestos. Los Alperovich, al igual que otros gobernadores, son algunos de los representantes de una Argentina feudal, con una población empobrecida y marginada o que depende del empleo público.  

Algunos sectores políticos criticaron que se mantuvieran los actos festivos por los 30 años de la democracia, cuando todavía no se apagaron los conflictos provinciales. Contrastó mucho ver la Plaza de Mayo con grupos musicales -incluso la presidente bailó en el escenario-, cuando se estaba reprimiendo en Tucumán y en muchas ciudades del interior seguía el miedo generalizado a nuevos saqueos.

En un acto previo a la fiesta en la Plaza de Mayo, estuvieron presentes los ex presidentes Fernando de la Rúa, que abandonó el poder a los dos años, víctima de la conmoción social del 2001, y Adolfo Rodríguez Sáa, que lo fue solo durante siete días, durante la crisis. Estuvo también el hijo del fallecido presidente Raúl Alfonsín. Fueron invitados los otros dos ex presidentes vivos, Eduardo Duhalde y Carlos Menem, pero no asistieron, el primero por motivos personales y el segundo por su delicado estado de salud.

La presidente mantuvo una teleconferencia con Joan Manuel Serrat, que estaba en la embajada argentina en Madrid, ya que se le entregó el Premio Azucena Villaflor de De Vincenti –por el nombre de la fundadora de las Madres de la Plaza de Mayo, asesinada por la dictadura-, por su aporte a la memoria, la verdad y la justicia, así como a la promoción de los derechos humanos. Serrat aseguró que los premios que más lo emocionan “no son los profesionales, sino los civiles, los que se centran en la persona, de los que se siente más orgullosos mis hijos y mi familia”.

El Frente Amplio Progresista (FAP), que encabeza el socialista y ex candidato presidencial Hermes Binner, hizo público un comunicado en el que afirma: “celebramos los 30 años de democracia pero no podemos festejar mientras hay muertos en las calles del país”. El FAP señala también que no desconoce la existencia de provocadores y que deben ser atendidas las demandas salariales de las policías provinciales, “pero nada de esto culminaría con saqueos y muertes si el modelo económico no dejara en los márgenes de la sociedad a grandes porciones de la población que no encuentran salida ni esperanza social”.

La diputada de UNEN, Elisa Carrió, dijo por su parte que era un día de duelo, no de festejo, y que “la indiferencia del gobierno frente a los muertos y los saqueos hablan de algo muy raro que está ocurriendo”. 

Entre saqueos, Argentina recordó sus 30 años de democracia