lunes 18/10/21
JUAN MORENO | CONSEJERO CES

La voz de los sindicatos ante la Cumbre UE-CELAC

Los días 26 y 27 de enero una nueva cumbre se reunirá en Santiago de Chile. Sindicatos hacen un llamamiento para fortalecer la dimensión democrática y social de las relaciones entres dos continentes que tienen lazos y afinidades culturales indudables pero también grandes diferencias económicas y sociales.

Las cumbres bianuales de jefes de estado de Europa y América Latina se han venido celebrando desde 1999 con el propósito de consolidar una asociación entre las dos regiones sin que hasta el momento las buenas intenciones se hayan concretado en programas de fomento del desarrollo más allá de los impulsos al libre comercio dado en varios acuerdos firmados entre la UE y algunos países latinoamericanos.

Los días 26 y 27 de enero una nueva cumbre se reunirá en Santiago de Chile bajo el rótulo de 1ª Cumbre UE-CELAC. La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) creada en 2010 parece un proyecto serio de integración de todo el continente al sur de Río Grande, superador de anteriores intentos más restrictivos y del viejo interamericanismo de la OEA.

El contexto de esta cita de gobiernos es muy diferente a las anteriores ya que Europa, la parte fuerte de esta asociación bi-regional, está seriamente afectada por una crisis económica sin precedentes que, inevitablemente, repercute en sus relaciones exteriores.

Por otro lado, en América Latina, las democracias se han estabilizado y en general hay un significativo crecimiento económico, y en algunos países los gobiernos progresistas han hecho avances en la lucha contra la pobreza, si bien persiste la exclusión social y no son pocos aquellos donde la violencia y la impunidad aún están presentes.

Para la Unión Europea es importante consolidar su papel en América Latina donde se ha ido convirtiendo en el primer inversor y en el segundo socio comercial, y el primero en Mercosur. En 2005 los objetivos de la Comisión Europa eran fomentar la integración regional y las negociaciones destinadas a establecer Acuerdos de Asociación con subregiones de América Latina, a enfocar la cooperación al desarrollo hacia la reducción de la pobreza y las desigualdades sociales y a mejorar el nivel educativo.

Realmente, en las vísperas de la Cumbre UE-CELAC esos propósitos están bastante vacíos. Como preveíamos los sindicatos y otras organizaciones sociales, los Acuerdos de Asociación, donde se han firmado, se han quedado en meros acuerdos comerciales, sin apenas contenidos en los demás capítulos.

Aunque se han incluido compromisos de cumplimiento de los convenios fundamentales de la OIT, el hecho de que no se hayan tomado los temas sociales como un pilar básico, se ha reflejado en la ausencia en los Acuerdos de mecanismos para combatir las violaciones de los derechos humanos que todavía se mantiene en altos niveles en países como Colombia y crece en otros como Guatemala, Paraguay o Panamá.

Escudándose en las discrepancias entre los cuatro miembros de la Comunidad Andina, la UE aceptó la firma por separado de un llamado Acuerdo Multipartes solo con Perú y Colombia y limitado al aspecto comercial. De esta forma la UE abandonó su propio esquema de negociaciones bloque a bloque que se basaba en el fomento de la integración regional siguiendo su propia experiencia.

Los Acuerdos con Colombia y Perú, y el de de Asociación con Centroamérica, serán presentados como exitosos avances en la Cumbre de Chile, pero no pueden obviarse ni el oscurantismo de las negociaciones ni la falta, o escasez, de vías de participación social y ciudadana que contienen.

Formalmente, el tema principal de la Cumbre de Chile es la propuesta de “inversiones de calidad social para el crecimiento del empleo y el desarrollo sostenible”. Para Europa, con muchas dificultades en su propio mercado, es muy necesario mejorar ,aún más, su presencia en una América Latina en crecimiento, tanto en inversiones como en exportaciones.

Eso no sería cuestionable (si se plasmara en acuerdos equitativos) si no fuera porque las políticas neoliberales que se están aplicando en Europa, y que son la causa de su deterioro económico, se trasladaran a las inversiones y al comercio con terceros países.

Por eso las internacionales sindicales CES, CSI y CSA, durante un Encuentro Sindical, celebrado en Santiago de Chile los días 3 y 4 de diciembre pasado, aprobaron un Llamamiento a la Cumbre de UE-CELAC con propuestas para fortalecer la dimensión democrática y social de las relaciones entres dos continentes que tienen lazos y afinidades culturales indudables pero también grandes diferencias económicas y sociales.

Por primera vez, en un encuentro sindical eurolatinoamericano se ha dado la circunstancia de que haya habido en él mas manifestaciones de solidaridad con los trabajadores europeos por parte de los latinoamericanos que al revés. Triste novedad para los de esta parte del Atlántico, que los sindicatos latinoamericanos hayan tenido que realizar una campaña de apoyo a la jornada europea de movilizaciones del 14 de noviembre pasado, convocada por la CES, manifestándose ese día ante las representaciones diplomáticas de España, de Grecia o de la Unión Europa.

La Secretaria General de la CES, Bernadette Ségol, agradeció la solidaridad latinoamericana y denunció las políticas mal llamadas de austeridad, porque sólo atacan a los salarios, la protección social y los convenios colectivos, en lugar de afrontar de manera seria las cuestiones de justicia impositiva, la redistribución y la lucha contra la evasión y el fraude fiscal.

Las posiciones aprobadas en el Encuentro Sindical, coincidentes en gran medida con las de otros foros paralelos como el Encuentro de la Sociedad Civil o el de las organizaciones sociales y ONGs, serán expuestas durante la propia Cumbre a los mandatarios europeos y latinoamericanos.

Juan Moreno | Consejero de la Confederación Europea de Sindicatos y miembro del Comité Económico y Social Europeo

La voz de los sindicatos ante la Cumbre UE-CELAC
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