viernes 22.11.2019
PERSPECTIVAS LATINOAMERICANAS | ANA INéS LóPEZ

Las conexiones de la Gürtel y la dictadura argentina

La semana pasada un artículo publicado en El Mundo sobre “la conexión Argentina” del caso Gürtel causó un gran revuelo mediático.
Ángel Sanchís.
Ángel Sanchís.

Los medios del establishment aprovecharon para arremeter, nuevamente, contra el gobierno argentino. Y la noticia se fue propalando por la red. A partir de la información de que en las fichas bancarias que maneja el juez de la trama Gürtel consta que Luis Bárcenas y su esposa tendrían participaciones en la empresa de cítricos ubicada en la provincia de Salta, propiedad del ex tesorero del PP, Angel Sanchis, y de la sospecha de la policía de que parte del dinero de las cuentas suizas de Bárcenas podría haber ido a parar allí, el periodista de la Agencia DyN (grupo Clarín) y colaborador del periódico español El Mundo, J.I. Irigaray, dio por demostrada la presunta conexión pero mantuvo el beneficio de la duda acerca del carácter ilegal del dinero: “la conexión del dinero supuestamente 'negro' del PP con Argentina es 'vox pópuli' en el país sudamericano desde 1990”.

Además, en la línea de la empresa mediática para la que trabaja, extendió las sospechas a una supuesta connivencia del actual gobierno argentino: para sus nuevas inversiones “cuentan con la luz verde del gobierno peronista de la Presidenta Cristina Fernández, viuda de Kirchner, que los ha apañado con sus reclamos a la Organización Mundial de Comercio para que Argentina pueda exportar limones a más países”.

Verdades a medias

El PP siempre tuvo excelentes relaciones con el peronismo de derechas, que no vaciló en asesinar a dirigentes y militantes de los sectores de izquierdas del propio peronismo

El citado artículo no señala, por ejemplo, que la Finca “La Moraleja” -que efectivamente existe y es propiedad de Angel Sanchis, está en la provincia de Salta (norte de Argentina), es un latifundio de 30.000 hectáreas y hoy es una explotación agrícola importante en la economía local-, fue adquirida en 1978. Todos los lectores de nuevatribuna.es saben que en esa época imperaba en Argentina la que fue la dictadura cívico militar más terrible de la historia.

Hasta el 23 de noviembre de 1974 había gobernado la provincia el médico peronista Miguel Ragone, cuyo pensamiento puede ilustrarse con una cita: [...] "La Provincia, afirma Ragone, como parte integrante de la Nación, padece la deformación colonialista impuesta por los centros mundiales de poder pero también está sometida a otras formas de colonialismo impuesto en beneficio del puerto de Buenos Aires y el litoral argentino castiga a la economía provincial al obligarnos a gastar aproximadamente 3.000 millones de pesos moneda nacional por año para adquirir en las provincias del sur del país la carne que exige nuestro consumo y nos vemos obligados a cambiar materias primas sin ningún valor agregado para recibir a costa de un déficit monstruoso bienes y servicios que producen otras zonas del país." (Mensaje de Ragone. 25/05/73).

Ragone fue destituido por la orden de intervención de la provincia de la presidenta Martínez de Perón, partícipe de la derecha peronista, de la que la familia salteña Romero es una fiel representante. Ragone fue secuestrado el 11 de marzo de 1976, 13 días antes del golpe militar, y su cuerpo continúa desaparecido.

En el año 2011, en el marco de los juicios por la verdad impulsados por los gobiernos kirchneristas, fueron condenados a cadena perpetua el exjefe de la Guarnición Salta, general Carlos Alberto Mulhall; el exjefe de la Policía, coronel Miguel Raúl Gentil, el exdirector de Seguridad, comisario general Joaquín Guil, entre otros. No obstante, el Tribunal absolvió por el beneficio de la duda al ex dirigente gremial metalúrgico Jorge Zanetto, vocero del grupo paramilitar Triple A (Alianza Anticomunista Argentina), sobre el que siempre hubo sospechas respecto a la desaparición de Ragone y otros militantes peronistas de la provincia.

Es en este contexto, una provincia intervenida militarmente, en la que se perseguía a sangre y fuego a los sectores progresistas (peronistas o no), en los que Angel Sanchis -o un grupo de inversores a los que después se habría incorporado Sanchis, la información es confusa al respecto- se vincula a Salta. Desde ese mismo año gobernaba la provincia el capitán de navío retirado Roberto Augusto Ulloa, designado por el dictador Videla, permaneciendo en el cargo hasta 1983.

La afirmación del citado periodista del Grupo Clarín, “el PP y los peronistas siempre han mantenido excelentes relaciones” es una verdad a medias: el caso Ragone (y muchos otros) muestra que, en realidad, el PP siempre tuvo excelentes relaciones con el peronismo de derechas, que no vaciló en asesinar a dirigentes y militantes de los sectores de izquierdas del propio peronismo. Las verdades a medias y las simplificaciones también son una forma de mentira.

Las amistades peligrosas

¿Cómo va a parar el posteriormente tesorero popular, amigo de Manuel Fraga desde 1976, a una remota provincia del noroeste argentino, una zona sin servicios ni desarrollo, de enorme pobreza? No está claro. Lo que sí parece ser cierto es que, antes o después, también entabla amistad con la conspicua familia salteña, los Romero.

Roberto Romero, dueño del diario El Tribuno, de Salta, emisoras de radio y televisión, hoteles y campos, fue la expresión conservadora del peronismo en la provincia y estuvo duramente enfrentado a Miguel Ragone. Fue electo gobernador de Salta en 1983, cargo que ocupó hasta 1987. Fue objeto de numerosas denuncias por un manejo mafioso de la provincia, protección a ex represores y vinculación al narcotráfico de cocaína. Murió en Brasil, en 1992, atropellado por auto. Hubo quienes atribuyeron el accidente a un ajuste de cuentas pero lo cierto es que ninguna de las imputaciones pudo llegar ante la justicia. Su hijo, Juan Carlos Romero, fue electo gobernador por tres períodos consecutivos, entre 1995 y 2007. En 2003 fue compañero de fórmula presidencial del ex presidente Carlos Menem, derrotados por no presentarse a la segunda vuelta frente a Néstor Kirchner.

Según diversas crónicas de distintas épocas, la población de la zona de La Moraleja creía que ésta era propiedad de los Romero o tenían una vinculación muy estrecha con su dueño: “El gobernador Juan Carlos Romero viene cada tanto a pasearse por las instalaciones y hablan mucho tiempo con los dueños de la firma el señor Sanchis Perales [...] luego se marcha en su helicóptero colorado a Salta”, comentan en la zona. Otros dicen que lo vieron a Domingo Cavallo (ministro de economía de funesto recuerdo) y hasta " al propio demonio" en referencia al ex presidente Carlos Menem, cuyas visitas amistosas a las instalaciones de La Moraleja no pasaron desapercibidas por la gente, pues también llegaba en helicóptero. (Salta21, 13 de junio de 2007).

Otro dato curioso de la época de la compra de La Moraleja por Sanchís es que quien fuera el ministro de Economía de la dictadura, el neoliberal José Alfredo Martínez de Hoz, había sido durante veinte años ministro de economía de la provincia de Salta, a partir del gobierno militar que derrocó a Juan Domingo Perón, en septiembre de 1955. Cabe recordar que el equipo económico de la dictadura cívico-militar iniciada en 1976 consideraba que las inversiones extranjeras eran un elemento esencial “para reducir el costo social del proceso de capitalización del país y acelerar su tasa de crecimiento”; y ponían sus esperanzas en la radicación de capitales extranjeros en el sector agropecuario y en el sector petrolero y minero.

El mismo año de la compra del latifundio, el 26 de noviembre de 1978, en plena actividad de secuestros y desapariciones de ciudadanos argentinos, el rey Juan Carlos I de España viajó a Argentina y el lunes 27 se encontró con el presidente de facto, el dictador Rafael Videla. No consta que Sanchís estuviera en la comitiva pero cabe preguntarse si vendría de entonces la amistad que se le atribuye a Sanchís con Videla.

Asimismo se sabe que el que fuera miembro de la Triple A, Rodolfo Almirón –al que se le imputan diversos crímenes de militantes del peronismo de izquierdas y huyó a España con el siniestro José López Rega, el mentor de la guerra sucia en Argentina-, fue jefe de seguridad de Fraga, a finales de los setenta, principios de los ochenta.

Moraleja de La Moraleja

Las aseveraciones, generalmente indemostrables, sobre la maldad intrínseca del actual gobierno argentino por parte de los medios del Grupo Clarín y La Nación, llevan a reformular el famoso axioma de la teoría del caos: si una mariposa bate sus alas en Hong Kong, puede provocar una tempestad en Nueva York y la culpa, seguro, será del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. (Según el país, se puede reemplazar por Hugo Chávez, Rafael Correa, Evo Morales, etc.).

Duerman tranquilos los españoles y las españolas: la responsabilidad de la formidable corrupción que asola a su país no tiene raíces en la inmoralidad del neoliberalismo sino en los gobiernos dizque populistas latinoamericanos, que se les ha dado por defender sus exportaciones frente al proteccionismo del primer mundo. Corporaciones mediáticas dixit.

Las conexiones de la Gürtel y la dictadura argentina