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viernes. 01.07.2022
CRÓNICAS DE AMÉRICA LATINA | JAVIER M. GONZÁLEZ

José Mujica, la vieja terca y el tuerto

Sorprenden al presidente uruguayo hablando en términos poco diplomáticos del matrimonio Kirchner.

@jgonzalezok | Una vez más, un micrófono abierto ha vuelto a jugar una mala pasada a un político distraído e inconsciente de que sus palabras estaban siendo grabadas o difundidas. Le sucedió al presidente de Uruguay, José Mujica, cuando dialogaba en la ciudad de Sarandí con un intendente (alcalde): “Esta vieja es peor que el tuerto”, se le escucha decir al mandatario uruguayo, haciendo referencia a la presidente argentina, Cristina Fernández, y su fallecido esposo, Néstor Kirchner, que era bizco.

“El tuerto era más político, la vieja es terca”, añadió. Mujica hablaba con su interlocutor sobre las relaciones de Uruguay con sus dos vecinos, Argentina y Brasil. En este sentido, el presidente uruguayo sostuvo que, “pa conseguir algo en Argentina, tenés que recostarte un poquito en Brasil”.

También hizo un comentario poco diplomático sobre el encuentro en el Vaticano entre Cristina Fernández y el papa Francisco: “A un papa argentino de 77 años, ¿le va a explicar lo que es un mapa? Digo, ¿lo que es un mate y lo que es un termo?”. Hacía referencia al regalo que le hizo la presidente de Argentina al pontífice y las explicaciones que le dio.

La reacción to ha tardado en llegar. El ministro argentino de Exteriores, Hector Timerman, convocó al embajador uruguayo y le expresó el profundo malestar que provocó las expresiones de Mujica. Se le entregó una carta en la que se afirma que Nestor Kirchner consideraba a Mujica como un amigo. Y que es inaceptable que comentarios denigrantes ofendan la memoria de quien no puede defenderse, en referencia al fallecido expresidente, Nestor Kirchner. Con esta nota Argentina pretende clausurar el incidente, no se esperan más reacciones, pero la herida tardara en cicatrizar.

La relación entre Uruguay y Argentina, tradicionalmente fraternal, se ha visto muy deteriorada en los últimos años. Primero fue el largísimo conflicto por la instalación de una fábrica de papel del lado uruguayo, por su supuesta contaminación de las costas argentinas, y que mantuvo cortados los pasos fronterizos durante 4 años. Superado aquél conflicto, tras una sentencia del Tribunal Internacional de La Haya, en los últimos tiempos el problema es el comercio y las trabas argentinas a las importaciones.

El ministro de Economía de Uruguay, Fernando Lorenzo, les dijo recientemente a los empresarios de su país: “señores, olvídense de la Argentina para exportar”. Y el propio presidente Mujica añadiría que la relación con la Argentina era “una misión imposible”.

Pero Uruguay no solo se queja de las restricciones a las importaciones, que afectan sobre todo al sector alimentos y que en Montevideo se considera que violan el Tratado del MERCOSUR, cuyo artículo 1º establece la libertad de tránsito de bienes y servicios entre los cuatro socios. Los datos indican, por cierto, que en el balance importaciones/exportaciones, el saldo del comercio es negativo para los uruguayos.

Uruguay también se ha visto golpeado por los controles argentinos sobre el dólar, que tienen una repercusión muy importante sobre su sector turístico, ya que son cientos de miles los turistas argentinos que veranean en la costa uruguaya. Los argentinos representan entre el 70 y el 80 % de los turistas que visitan Uruguay y se estima que dejan unos ingresos de 1.300 millones de dólares.

El gobierno del Frente Amplio en Uruguay debía tener una teórica cercanía ideológica con el kirchnerismo, que se proclama como la versión progresista del peronismo, pero la práctica indica lo contrario. Parecería que los uruguayos suscriben la célebre frase de Jorge Luis Borges, de que los peronistas no son buenos ni males, “son incorregibles”. En una entrevista con Correo Socialista, Mujica afirmó en su momento: “como en la Argentina son todos peronistas, aún los que no son peronistas, trabajan en claves difíciles de entender para nosotros”.

De hecho la relación fue muy difícil entre Néstor KirchnerTabaré Vázquez, incluso a nivel personal. Pero se consideraba que con Mujica, el antiguo guerrillero a quien suelen referirse con un confianzudo “el Pepe Mujica”, las cosas serían distintas. El presidente uruguayo aprovechó en muchas ocasiones el avión presidencial de Argentina para acudir a citas regionales, con lo que ha mantenido un contacto personal asiduo con Cristina Fernández. Sin embargo estas declaraciones ponen en evidencia que hay un abismo que afecta las relaciones bilaterales y la marcha del MERCOSUR.

Lo curioso es que a otro presidente uruguayo, Jorge Batlle (Partido Colorado), le pasó algo muy parecido. Fue también sorprendido por una cámara de televisión encendida aún, a pesar de que había terminado la entrevista, diciendo: “los argentinos son todos chorros (ladrones), son una manga de ladrones, del primero hasta el último”. Era el año 2002 y el presidente argentino era Eduardo Duhalde.

Batlle viajó inmediatamente a Buenos Aires para disculparse. Y en sus explicaciones en televisión estuvo al borde del llanto. Pero Mujica aclaró que no hará lo mismo: “yo no les voy a dar pelota ni voy a recorrer el mundo aclarando nada, que inventen los bolazos que quieran”, señaló. Y además, para no quedar excesivamente descolocado, aseguró que él no había hablado públicamente de la Argentina, que estaba hablando de Lula y de Brasil. Fuentes cercanas a Mujica, además, trataron de bajar la tensión, explicando que la palabra vieja es de uso corriente en el país y que tiene un sentido cariñoso. Nada dijeron, sin embargo, sobre la palabra terca.

Por cierto que en una entrevista con el semanario Búsqueda, de Montevideo, hace algo más de dos años, Mujica afirmó: “lo grave de Batlle fue haberlo dicho y que se lo hayan grabado, no haberlo pensado”. 

Las declaraciones de Mujica se convirtieron inmediatamente en trending topic a nivel mundial en Twitter, con el hashtag #EstaViejaEsPeorQueElTuerto. 

José Mujica, la vieja terca y el tuerto