martes 22.10.2019
PRIMARIAS EN ARGENTINA

El robo del siglo

Es la primera vez en la historia de la democracia argentina que un gobierno ordena detener un escrutinio porque no le favorece.

El robo del siglo

Federico Lemos, periodista y conductor del programa “Cabeza de Radio”, de Radio Gráfica, fue contratado como data enter en las recientes elecciones Primarias Simultáneas y Obligatorias (PASO) que se celebraron en Argentina. En una entrevista radial, Lemos narró con detalle cómo llegó al correo la orden de detener en conteo de votos cuando Unidad Ciudadana, partido conducido por la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, achicaba notablemente la distancia con el candidato del oficialismo, Esteban Bullrich.

La jornada de trabajo comenzó para Lemos a las 12 de la noche. Según explicó, la primera hora “fue de un ritmo normal en el que yo cargaba en el sistema los telegramas de Salta, Entre Ríos y de Buenos Aires provincia; pero distritos como La Plata y Bahía Blanca, nada más que esos”.  Lemos destacó que a esa hora de la noche había una ventaja para Cambiemos, aunque, especificó, “no era una ventaja abrumadora”.

Sin embargo pocos minutos antes de la 1 de la mañana, coincidiendo con el sistema que daba señales de mal funcionamiento, comenzaron a llegar telegramas de localidades como La Matanza y Quilmes, donde, según relató Lemos “era abrumadora la cantidad de votos a favor de Cristina Fernández de Kirchner; una ventaja notable sobre Esteban Bullrich”.

Consultado por los porcentajes, el periodista dijo que “existía una diferencia de al menos 40 a 50 votos en cada telegrama. Inclusive algún que otro telegrama duplicaba la cantidad de votos a favor de Unidad Ciudadana”. Lemos relató además que a partir de las 2 de la mañana comenzó a funcionar mal el sistema y los telegramas llegaron uno cada quince o veinte minutos. “Conversando con los otros chicos que trabajamos como data enter, decíamos que la diferencia era cada vez más corta, estaba 34.15 a 34.14 y en ese momento el sistema directamente no andaba. De vez en cuando caía algún telegrama. Finalmente a las 4 de la mañana la gente de Correo Argentino les dijo a unos 80 chicos del sector en donde yo estaba que ya se podían ir porque no había más carga”.

Una vez que esos 80 empleados de Correo Argentino se retiraron, Lemos presenció cómo fueron retirándose otros empleados a quienes se les explicaba que ya debían irse. “Y finalmente a las 6 de la mañana nos dijeron al resto que ya no nos precisaban más y que nos teníamos que ir”. El último telegrama, según Lemos, cayó a las 5 de la mañana; es decir que durante una hora dejaron de llegar telegramas o tuvieron una intermitencia de quince a veinte minutos por cada uno.

Otro dato que revela Lemos durante esta entrevista, es que cuando él se acercó a preguntarle a uno de los supervisores acerca de la lentitud de la carga, éste le respondió diciendo que tenían la orden de llegar sólo hasta el 95 por ciento del escrutinio. “Pregunté si esto se debía a alguna razón en particular, pero el supervisor me respondió diciendo que esa era la orden que le habían dado a él”. Lemos preguntó por qué se dejaba de contar al llegar al 95 por ciento, coincidiendo justo con la llegada de los telegramas procedentes de Matanza y de Quilmes. “Yo veía los resultados de Cristina Fernández de Kirchner y allí arrasaba. Por eso me extrañó que justo cuando empezaron a caer esos telegramas, justo ahí empezaron las intermitencias en la llegada de los telegramas”.

Por último Federico Lemos explicó que “la sensación que a uno le daba  -y esto lo charlaba con los otros chicos- era que Cristina Fernández de Kirchner lo iba a pasar por mucha ventaja, porque los datos que iban llegando indicaban eso. Y justo ahí apareció el límite del 95 por ciento”   

El oficialismo celebró el triunfo con el fin de crear la idea de una oposición derrotada. En prime time se pudo ver en todas las televisiones el festejo del presidente y su equipo. La intención de crear una falsa realidad funcionó hasta la madrugada del lunes, cuando se supo que entre Cristina Fernández de Kirchner y Esteban Bullrich había un empate técnico y que aún quedaban más de 140 mil votos sin contabilizar. 

El robo del siglo
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