Argentina: detrás de la posverdad

Mauricio Macri y Juan Manuel Urtubey
Mauricio Macri y Juan Manuel Urtubey

Las imágenes se asemejan a las que suelen proceder de países afectados por serias hambrunas

A pocos días del discurso en cual el presidente argentino se refirió al “crecimiento invisible” que está experimentando el país, los integrantes de diversas comunidades y pueblos originarios de la provincia de Salta, afectados por las inundaciones, fueron “atendidos” por el Estado de una forma denigrante.

La provincia, gobernada por Juan Manuel Urtubey, utilizó helicópteros desde los que arrojó alimentos. Las imágenes se asemejan a las que suelen proceder de países afectados por serias hambrunas. La desesperación de esos argentinos se palpa en el arrojo hacia los productos que -como si se tratase se animales- el helicóptero suelta desde el aire.



La excusa del fracaso absoluto en la gestión Macri, durante estos dos primeros años de gobierno, ya no es la “pesada herencia recibida”; ese cuento sirvió durante esta primera etapa

Macri celebró apenas cinco días antes de que se produjera esta bochornosa escena, el hecho de que en su país -ese al que sólo accede la clase para la que gobierna- “ya hay mejor conexión a Internet y muchas más bicisendas”. Mientras el país de fantasía que dibuja el presidente es defendido a rajatabla por los medios del establishment, las voces inaudibles de quienes padecen la brutalidad del neoliberalismo salvaje que propone el oficialismo, comienzan a oírse muy lentamente. Sin embargo el esfuerzo de los encargados de moldear la realidad para que el incauto consumidor de falsedades termine por considerarla auténtica, es tan avasallador que de momento logra su objetivo.

Pocos días antes de esta postal de miseria que se coló ayer en los pocos medios que aún no han sido censurados por el oficialismo, se supo la opinión del gobernador de la provincia afectada por las inundaciones: “Los pobres dicen que perdieron todo, pero lo cierto es que no perdieron mucho porque no tienen  casi nada”.  Esta es la frialdad que caracteriza a quienes hoy administran el país. Y mientras el gobierno celebra el incremento de venta de coches de alta gama, la vicepresidenta del país, Gabriela Micheti, sostiene que “los pobres tienen que entender que van a seguir siendo pobres”.

La misión del oficialismo ahora es marcar la agenda de los medios que le pertenecen, que representan el 90 por ciento. La excusa del fracaso absoluto en la gestión Macri, durante estos dos primeros años de gobierno, ya no es la “pesada herencia recibida”; ese cuento sirvió durante esta primera etapa. Ahora la culpa parece ser de los inmigrantes bolivianos que se atienden gratuitamente en nuestros hospitales. Una maniobra de manual que los neoliberales practican con la intención de responsabilizar a alguien de los desaguisados que provocan sus dudosas prácticas.

Las inversiones no llegan. Evidentemente no hay confianza en un gobierno que, mientras busca quien ponga su dinero en el país, se llevan el propio a paraísos fiscales. La inflación no baja, la pobreza aumenta, la corrupción que salpica a los miembros del gobierno ya no se puede esconder; el cantico crece exponencialmente y ya no se limita a quienes no lo votaron. Muchos de quienes apostaron por el empresario Mauricio Macri también lo entonan: “Mauricio Macri La Puta Que Te Parió” es un claro síntoma de que el descontento de generaliza.  Detrás de la posverdad asoma, tenue por ahora, la cruda y auténtica verdad.