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sábado. 25.06.2022
CRÓNICAS DE AMÉRICA LATINA | JAVIER M. GONZÁLEZ

Argentina crea una secretaría de Estado del Pensamiento Nacional

Su titular, el filósofo Ricardo Forster, asegura que no será un comisario político.

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Ricardo Forster

@jgonzalezok | El famoso relato kirchnerista ya tiene un ministerio. Por decreto de la presidencia, se ha creado el cargo de Secretario de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional, que dependerá del recientemente creado Ministerio de Cultura, a cuyo frente se puso a la cantante folklórica Teresa Parodi. El titular será Ricardo Forster, de 56 años, uno de los principales referentes de la agrupación de intelectuales kirchneristas conocida como Carta Abierta. Doctor en Filosofía, el año pasado fue candidato a diputado del Frente para la Victoria (oficialista) por la capital federal, aunque se quedó fuera.

Más allá del recuerdo a Orwell que puede evocar la denominación de la nueva secretaría, sus funciones, según consta en el decreto de nombramiento, no son más tranquilizadoras: “diseñar, coordinar e instrumentar una usina de pensamiento nacional, ajustado a los lineamientos que fije la Secretaría”. Otra función es articular la relación entre los institutos históricos que dependen del ministerio “a fin de lograr una homogeneidad”.

Fuera del ámbito oficialista, las primeras reacciones han sido de incredulidad. Julio Bárbaro, exsecretario de Cultura y que integró el pequeño grupo que alumbró el kirchnerismo –hoy totalmente distanciado-, considera que “nombrar a Ricardo Forster es asumir la condición de secta que no quiere ni necesita dialogar con el resto de los pensamientos vigentes”. En un artículo que tituló “El Ministerio de la Verdad de Ricardo Forster”, calificó al funcionario de “fanático del supuesto pensamiento nacional, que vendría a coincidir con el pensamiento oficial, el oficialismo concebido como el único espacio de la virtud y la democracia”.

El historiador Luis Alberto Romero, que fue profesor de Forster –“una persona muy inteligente y formada, pero se ha vuelto más autoritario”-, considera que no es imaginable que se pueda promover el revisionismo histórico desde una oficina del gobierno.

El propio Forster se defendió en varias entrevistas: “hay mucha mezquindad, mucha estupidez, mucho reduccionismo, yo no provengo del pensamiento popular, mi formación está en la tradición de ideas europeas”. En concreto, Forster se encuadra a sí mismo en la escuela de Frankfurt y está por publicar un voluminoso libro sobre Walter Benjamín. El nuevo funcionario aseguró que la secretaría a su cargo “no tendrá como cometido ser un comisariato político. El objetivo es amplificar las voces, no va a apuntar a una construcción dogmática”. Palabras que suenan parecidas a las que sirvieron al gobierno para impulsar la controvertida Ley de Medios.

El diputado Gerardo Milman, el único director que la oposición tiene en la Afsca (Administrador Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual), el organismo encargado de interpretar y hacer cumplir dicha ley, calificó como “una burla al intelecto” la creación de esta nueva secretaría. Añadió que el cargo “se le parece al Viceministerio de la Suprema Felicidad de Venezuela: “el pensamiento se construye con ideas y estas no tienen banderas. ¿A algún trasnochado se le puede ocurrir que Ricardo Forster es descendiente de algún pueblo originario?”.

Beatriz Sarlo, posiblemente la intelectual de mayor envergadura con que cuenta el país, calificó de absurdo, por inútil, el cargo de Forster. Y destacó la contradicción de Forster con su pasado, recordando que la escuela de Frankfurt denunció cualquier intento de totalizar un pensamiento.

Para el ensayista Alejandro Katz, “es insólito que el Estado imagine que se le puede conceder a una persona, el secretario, la capacidad de decidir qué puede ser pensado”. Katz también se preguntó por qué el Estado impugna el esfuerzo colectivo hecho para construir pensamiento, en ámbitos de construcción de pensamiento, como por ejemplo las universidades. Y achacó a la vocación totalizadora del gobierno –“tienen que ocupar todos los espacios de lo que se puede decir”- esta nueva iniciativa del kirchnerismo.

El gobierno de los Kirchner entabló desde el comienzo una batalla cultural a la que ha dedicado ingentes esfuerzos y enormes sumas con cargo al presupuesto. La publicidad oficial es uno de los principales capítulos en el gasto gubernamental, que aumenta todos los años. Según un reciente estudio de la Fundación Led, subió un 3.000 % en la última década. Junto a esto, aumentan los medios comprados o cooptados por el gobierno, para sostener el relato, que se han sumado a los medios estatales.

Tras el conflicto del gobierno con el sector agropecuario, en la primera mitad de 2008, surgió la citada Carta Abierta, el grupo de intelectuales que se constituyó para defender al gobierno y darle argumentos y sustento ideológico, aún en condiciones adversas. 

Pero el antecedente más inmediato de esta Secretaría del Pensamiento Nacional se dio en noviembre de 2011, cuando se creó el Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Manuel Dorrego. Su objetivo es reescribir la historia al gusto nacional y popular. La excusa era que la historiografía oficial tenía un enfoque liberal. Sin embargo, y sin necesidad de tal Instituto, los libros de divulgadores de la historia como Felipe Pigna o Pacho O´Donell, presidente del Dorrego, han sido éxitos de venta. Y nunca dejaron de circular los textos de otros ilustres revisionistas, como Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz o Juan José Hernández Arregui. 

Esta nueva Secretaría del Pensamiento Nacional coincide con una fase de gobierno en el que se han tenido que arriar algunas banderas de la izquierda y el progresismo: el ajuste económico, los tarifazos, la devaluación, el mantenimiento del general Milani al frente del ejército –a pesar de sospechas sobre su actuación en la dictadura- o los acuerdos con los tan denostados organismos internacionales de crédito. Momento en el que la épica es más necesaria para cubrir las debilidades que impone la realidad.

En el fondo, está la idea del kirchnerismo de tratar de imponer la idea de que el matrimonio patagónico fundó un nuevo régimen, superador del peronismo. En cualquier caso un nuevo populismo, con su idea de que encarna excluyentemente al pueblo. 

Argentina crea una secretaría de Estado del Pensamiento Nacional