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jueves. 02.02.2023
el_abrazo

Mi pecado es terrible; / quise llenar de estrellas / el corazón del hombre. (Marcos Ana)


Nos llevamos apenas cinco, seis, ocho años y cuando vosotros teníais 17 o 20 nosotros estábamos en primaria o en 1º o 2° de bachillerato elemental. En aquellos tiempos andábamos jugando en el parque con las chicas al pañuelo o a dola, a las carreras de chapas, a las canicas o al escondite, casi siempre en el rincón más oscuro e inaccesible a las miradas ajenas, con el chico o la chica preferida del momento. Los días que tocaban pellas nos íbamos a la Casa de Campo a ver si se escapaba algún beso, a ser posible con lengua, mientras tratábamos, unos y otras, de guarecer las manos bajo las ropas ajenas para continuar los malabares iniciados en el oculto rincón del escondite.

Y mientras nosotros ocupábamos nuestro tiempo en aquellos suculentos menesteres, vosotros estabais ya en la universidad o en las fábricas y día sí y día también os reuníais en lugares clandestinos con la vietnamita para analizar la situación política del momento, redactar e imprimir el manifiesto que tocara y preparar el próximo salto. 

Con vuestra lucha habéis conseguido la retirada, al fin, de las indecentes condecoraciones

Raro era el día que no os enfrentabais a la policía y muchos de vosotros fuisteis detenidos en mazmorras como las de la DGS en Madrid y en otras ciudades y brutalmente torturados por matones como Billy el Niño, González Reglero, Martínez Torres, Atilano del Valle y muchos otros sicarios del mal. Algunos de vosotros, como Enrique Ruano, jamás salieron con vida de aquellos infiernos. A los que tuvisteis mejor suerte os trasladaban sin juicio a Carabanchel, a la Modelo o a cualquiera de los presidios que la dictadura os tenía reservados, donde, al menos, os encontrabais con otros héroes como Marcelino Camacho, Nicolás Sartorius, Marcos Ana…

A vosotros y a los luchadores de generaciones anteriores os debemos las libertades y los derechos que disfrutamos, muchos de los cuales tenemos que continuar defendiendo. Con vuestra lucha habéis conseguido la retirada, al fin, de las indecentes condecoraciones a tipos como los mencionados matones y acólitos.

Vaya nuestro sincero agradecimiento y reconocimiento a vuestra lucha, a vuestra dignidad y a todo cuanto nos habéis enseñado a los más jóvenes. Luis Suárez, “Güiti", Adolfo Rodríguez, “Fito", Rafa Fraguas, Justa Montero, Manolo Garí, Jaime Pastor, Fabiola Salcedo, Esteban Galera, Pablo Fernández Miranda, Manuel Lozano, “Manu” y tantos otros compañeros, camaradas, tristemente algunos ya no con nosotros, como Pina López Gay, Chato Galante, Pepe García de los Ríos, Miguel Núñez, Nieves Oliveira, Ángel Gracia o Miguel Romero “El Moro", entre otros muchos. Va por todos vosotros nuestro abrazo y nuestra amistad.

Por vuestra lucha y vuestra dignidad